La guerra comercial rebaja las previsiones de crecimiento mundial del FMI

La guerra comercial rebaja las previsiones de crecimiento mundial del FMI

Mantiene su estimación para España en el 2,2%, igual que el Gobierno, aunque otros informes advierten del exceso de optimismo en sus cálculos

Edurne Martínez
EDURNE MARTÍNEZMadrid

El Fondo Monetario Internacional (FMI) le da la razón al Gobierno y se posiciona en la línea del cuadro macroeconómico que presentó la ministra de Economía hace solo unos días y sobre el que se basa el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. El organismo dirigido por Christine Lagarde mantiene sus previsiones de crecimiento de la economía española para 2019 en el 2,2%, la misma cifra que las cuentas del Ejecutivo, aunque la semana pasada habían sido cuestionadas por algunos expertos.

Y todo ello en un contexto mundial cada vez menos favorable. En el informe 'Perspectivas Económicas Globales' presentado este lunes al inicio de la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos (Suiza), el FMI advirtió del debilitamiento de la expansión global hasta un 3,5% en 2019 y 3,6% en 2020, dos y una décima por debajo que en sus previsiones del pasado mes de octubre. El organismo apunta a los efectos negativos del «aumento de los aranceles en Estados Unidos y China» en 2018.

Los pronósticos del FMI mantienen a España como la gran economía del euro que mejor desempeño seguirá demostrando en los próximos años, puesto que en el caso de Alemania la institución prevé una expansión del PIB del 1,3% en 2019 y del 1,6% en 2020, mientras que para Francia proyecta un crecimiento del 1,5% y del 1,6%, respectivamente. En el caso de Italia, el FMI prevé un crecimiento del 0,6% en 2019 y del 0,9% en 2020.

El crecimiento global tan «decepcionante» es un «mensaje» para los legisladores, dice Lagarde

En el caso del conjunto de la eurozona, la institución calcula una expansión del PIB del 1,6% este año y del 1,7% el siguiente. «Van a ser necesarios más esfuerzos por parte de los gobiernos», aseguró Christine Lagarde durante la rueda de prensa en Davos. «La economía global está creciendo más lento de lo que se esperaba y los riesgos están creciendo», por lo que alertó de que la incertidumbre, las preocupaciones geopolíticas y el crecimiento «decepcionante» son un «mensaje» para los legisladores. Así, la directora gerente instó a los países a «solucionar las vulnerabilidades» y a estar preparados si se materializa «una caída del crecimiento», ya que el crecimiento debe ser «resiliente, inclusivo y colaborativo».

En línea con el Ejecutivo

Por el lado de España, la ministra de Economía, Nadia Calviño, destacó la semana pasada en varias ocasiones que su previsión de crecimiento para este año era «prudente», motivada por la rebaja de crecimiento internacional por las tensiones comerciales y el ajuste que habían tenido que hacer en el objetivo de déficit para este año, pero algunos organismos como Funcas rebatió sus datos y rebajó la proyección una décima hasta el 2,1%.

«España lo está haciendo bien en general (...) Es una buena noticia ver que la economía española sigue creciendo por encima del 2% a pesar de que el resto de la zona Euro se desacelera», dijo Gian Maria Milesi-Ferretti, director adjunto de Investigación del FMI tras la presentación del estudio en declaraciones a los periodistas.

Destacó que «la economía española se sigue ajustando a las consecuencias de la crisis», especialmente con el «alto desempleo» aún existente. «Intenta reducir su deuda pública, un esfuerzo que debe continuar, tiene una superávit en cuenta corriente, lo que ayuda a reducir su deuda externa, todo lo cual con el tiempo hará a la economía española más resistente», explicó el experto.

En cambio, lo que sí se ha revisado a la baja es el crecimiento de 2018 en comparación con la del Ejecutivo, del 2,5% en el caso de la organización internacional y del 2,6% en el caso del Ministerio de Economía. Eso sí, a pesar de incumplir las expectativas, el crecimiento de España en 2018 se situó por encima de la media del 1,8% estimada por el FMI para el conjunto de la zona euro y superó ampliamente las tasas de actividad observadas en las demás grandes economías del bloque, puesto que Alemania y Francia crecieron un 1,5% e Italia un 1%.