Hacienda sabrá desde enero los ingresos de los pisos turísticos anunciados en internet

Protesta contra los pisos turísticos en Bacelona./Reuters
Protesta contra los pisos turísticos en Bacelona. / Reuters

Airbnb y HomeAway, entre otras, deberán actualizar los datos cada trimestre o podrían ser sancionadas

José Antonio Bravo
JOSÉ ANTONIO BRAVOMadrid

En apenas un mes y medio la larga mano de Hacienda llegará también a los llamados pisos turísticos, cuyo alquiler genera un negocio creciente del que el fisco solo tiene sospechas por ahora aunque en poco tiempo podrá verificar realmente cuánto del mismo se declara como es debido. La impresión de los inspectores y técnicos de la Agencia Tributaria es que por falta de colaboración de las plataformas digitales que dominan ya este sector, y también de medios suficientes por su propia parte, se les escapan buena parte de los ingresos que deberían ir a las arcas públicas a través del impuesto de la renta (IRPF) o del de sociedades, en función de que el arrendador sea un particular o una empresa.

Desde el 1 de enero próximo conocidas plataformas digitales como Airbnb, HomeAway, Booking, Wimdu o Niumb habrán de facilitar datos sobre los titulares de las casas que se arriendan desde sus páginas webs, la dirección completa de éstas -a fin de realizar inspecciones 'in situ' y verificar que la información facilitada es correcta-, el número de inquilinos que las usan, el dinero que pagan y los días contratados. Esa misma información se requerirá también a los propietarios por otra vía, a fin de luego verificar si existe alguna anomalía o se trata de ocultar al fisco posibles rentas por arrendamientos.

Estas obligaciones fiscales se aplican, en realidad, con retraso. Deberían haber estado en funcionamiento desde el pasado 1 de octubre -de hecho, la Agencia Tributaria incluía estas medidas dentro de sus planes de control para 2018-, pero la oposición frontal de las propias compañías y su demanda de más tiempo para adaptar sus sistemas informáticos fue finalmente aceptada. Así, por ejemplo, Airbnb ha desarrollado una herramienta a la que cada anfitrión podrá acceder individualmente, y donde se incluirán los datos que requiere Hacienda, entre otros, si bien la Administración solo podrá acceder a esa información y no a otra personal.

La primera remesa de datos deberá haberse completado antes de febrero, y luego se irá actualizando cada trimestre. Airbnb también ha suscrito sendos acuerdos con la Asociación de Asesores Fiscales (Aedaf) y la consultora PwC para elaborar una guía de impuestos que facilitará a sus usuarios, así como para resolver dudas fiscales sobre los alquileres. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se opuso de inicio a las nuevas exigencias a estas plataformas al estimar que iban «mucho más allá de lo necesario para combatir el fraude fiscal», pero meses después cambió de opinión tras revisar su «necesidad» y «proporcionalidad», para concluir finalmente que «no suponen una carga desproporcionada para intermediarios ni para los intervinientes en las transacciones».

Acopio de pisos

Para hacerse una idea del negocio del que estamos hablando basten unas cifras. En Barcelona, por ejemplo, Airbnb tiene a día de hoy 18.346 anuncios de viviendas con fines vacacionales y más de la mitad (el 53%) alquilan solo habitaciones -casi otro 1% ofrece cuartos compartidos- a un precio medio de 103 euros por noche, según la web Inside Airbnb. En Madrid la oferta de apartamentos llega a 17.301, aunque allí la mayoría se arrendan por completo (el 64,7%) y no por cuartos. El coste de referencia por día baja aquí a 92 euros, prácticamente 2,2 veces menos de lo que cuesta arrendarlos en Palma de Mallorca (14.271 pisos), con 208 euros de promedio. En Málaga la oferta es más reducida (4.787 pisos) y el precio más moderado (75 euros).

Esa misma web revela con sus datos que hay verdaderas empresas organizadas, inmobiliarias o de otro tipo, detrás de buena parte de esos alquileres. Así, bastante más de la mitad de los anfitriones (como se denomina a los dueños) ofrecen más de un piso a través de Airbnb, empresa que sostiene que ellos se quedan solo con tres de cada 97 euros de los arrendamientos y el resto va para los propietarios de las viviendas. En concreto, en Mallorca son el 76,2% del total, en Málaga el 69,6%, en Barcelona el 62,4% y en Madrid el 55,3%.

No solo eso. En Mallorca un solo anfitrión llega a ofrecer en la actualidad 772 inmuebles en toda la capital, y el segundo con más oferta dispone de 334. En Inside Airbnb aclaran, no obstante, que en algunos casos también puede tratarse de habitaciones que se alquilan por separado en la misma casa. En Madrid otro dispone de 211 anuncios , en Barcelona uno llega a 191 apartamentos y en Málaga el que aglutina más tiene 107. Buena parte de ellos aparecen bajo nombres de pila, pero los técnicos de Hacienda sospechan que son falsos y detrás puede haber empresas o incluso grupos de inversores.

Y es que la rentabilidad por alquilar a turistas es muy alta. Según HomeAway, en Barcelona se puede llegar a ganar 36.021 euros por el período junio-agosto, esto es, 12.000 euros al mes. Casi una cifra similar se obtendría en Ibiza (Sant Josep de sa Talaia) en esa temporada alta, mientras en Tarifa se puede pasar de 20.000 euros.

 

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