Bruselas redobla el pulso a Google y le endosa otra megamulta de 4.233 millones

El logo de Google, al fondo.

La Comisión le acusa de prácticas monopolísticas con Android en un momento muy delicado en las relaciones entre Europa y Donald Trump

ADOLFO LORENTECorresponsal en Bruselas

Si querían taza, ahí va taza y media. Bruselas era esto. Google volvió a sufrir este miércoles en sus propias carnes cómo se las gasta la Comisión Europea, que está determinada a marcar el terreno al gigante americano a base de multazos para recordarle que en la UE no impera ni el todo vale ni la ley del más fuerte. De ahí la sanción más elevada impuesta jamás por el Ejecutivo comunitario: 4.342,8 millones de euros.

Con esta suma se podría sufragar el presupuesto del Ministerio de Sanidad de dos años, pagar a tocateja la red ferroviaria de alta velocidad del País Vasco, sufragar la construcción de una veintena de campos como San Mamés o fichar a 43 cristianos ronaldos. Y todo por gentileza de Google y sus prácticas monopolíticas, que chocan de plano con la legislación comunitaria europea.

Este segundo zarpazo a la multinacional norteamericana, que ya ha anunciado que recurrirá la decisión, se fundamenta en su abuso de posición dominante en el mercado a través de Android, un sistema operativo con el que funcionan más del 80% de los móviles y tabletas de la UE. La sanción marca un hito y casi duplica el listón que, paradójicamente, fue fijado también por Google el 27 de junio de 2017. Entonces fue castigada con 2.424,4 millones por beneficiar a Google Shopping, su servicio de comparación de precios. Hasta entonces la multa más elevada había sido a Intel, 1.060 millones.

La investigación por Android comenzó en abril de 2015 y los servicios del Ejecutivo comunitario enviaron el pliego de cargos un año después, al considerar que había muchísima tela que cortar. No se equivocaron. Esos 4.342.865.000 euros son la mejor prueba de ello. «Desde 2011 Google ha impuesto restricciones ilegales a los fabricantes de dispositivos Android y a los operadores de redes móviles para consolidar su posición dominante en los servicios de búsqueda general en Internet», concluyen los expertos de Bruselas. Ahora, además de pagar, la compañía «debe poner fin de manera efectiva a esta conducta en un plazo de 90 días» o se podría enfrentar a sanciones adicionales «de hasta el 5 % del volumen de negocios mundial medio diario de Alphabet, la sociedad matriz del imperio».

«Estas prácticas han privado a sus competidores de la posibilidad de innovar y competir en función de sus méritos. Han impedido a los consumidores europeos beneficiarse de una competencia efectiva en un ámbito tan importante como es la telefonía móvil. Esto es ilegal», recalcó la poderosa comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Según la Comisión, Google ha cometido tres tipos de infracciones. Por un lado, ha obligado a los fabricantes a preinstalar la aplicación Google Search y el navegador Chrome como condición para conceder la licencia de su tienda de aplicaciones, Play Store. En segundo lugar, ha realizado pagos a determinados fabricantes y operadores de redes móviles a condición de que preinstalaran exclusivamente la aplicación Google Search en sus dispositivos. Y, tercero, ha impedido a los fabricantes que deseaban preinstalar aplicaciones de Google que vendiese un solo dispositivo móvil inteligente que funcione en versiones alternativas de Android no aprobadas por Google (las denominadas «bifurcaciones de Android»).

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Tercera multa a la vista

La decisión, muy aplaudida por las asociaciones de consumidores, se produce en un momento muy delicado de las relaciones entre Europa y Estados Unidos. De hecho, en el último G-7 celebrado en Canadá, Donald Trump dijo de Vestager, al hablar con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, que su «dama de los impuestos odia realmente a EEUU». La propia aludida ironizó este miércoles sobre estas declaraciones, señalando que sí, que es mujer y que se dedica a impuestos, que en eso no se equivoca, pero matizó que «Estados Unidos me gusta mucho».

Pero solo es un punto y seguido. Además de los casos de Android y de Google Shopping (que suman más de 6.700 millones de multas), en Bruselas tienen abierto un tercer expediente por prácticas monopolísticas con su plataforma de publicidad online AdSense.

Google se defiende

En el conocido gigante de internet, sin embargo, parecen estar tranquilos. No sólo porque facturan más de 100.000 millones al año, lo que minimiza las multas, sino porque consideran que llevan razón. «Android ha creado más opciones para todo el mundo, no menos. Un ecosistema pujante, rápidas innovaciones y precios más bajos son distintivos clásicos de una fuerte competencia», señaló su portavoz, Mark Jansen.

Su matriz, Alphabet, argumentó que Android compite con el sistema operativo iOS de Apple, que también «deja fuera» las opciones del primero. Defiende, en cualquier caso, que ambos permiten otras apps o navegadores diferentes «eliminándo o deshabilitando las precargadas».

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