Los gastos previos al verano elevan las deudas con la banca por primera vez desde 2010

Sede central de Caixa Catalunya. /Reuters
Sede central de Caixa Catalunya. / Reuters

El tirón del crédito al consumo impulsa un 0,14% los compromisos de los ciudadanos hasta 706.000 millones, frente a la caída hipotecaria

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La eclosión de compras, reservas de viajes y contratación de servicios de cara al verano ha impulsado de tal modo la necesidad de acudir a la financiación bancaria que el importe de la deuda que acumulan los ciudadanos -particulares o empresas- frente a sus entidades se ha incrementado en mayo un 0,14% con respecto a principios de año. Si se compara este registro con los anteriores, hay que remontarse hasta diciembre de 2010 para observar ese mismo comportamiento, según los últimos datos del Banco de España.

Hace siete años, la economía afrontaba la que iba a ser su segunda recesión en pocos meses y el anticipo de una crisis de deuda que estaría a punto de romper el euro. Por eso, los consumidores comenzaron a reducir sus gastos tanto en vivienda como en su día a día, iniciando una etapa en la que la reducción de la deuda ha sido constante durante 88 meses consecutivos. Así hasta el pasado mes de mayo cuando la factura de deuda se encontraba en los 706.058 millones de euros, apenas 580 millones más que cuando se inició el ejercicio. Pero esa diferencia en positivo muestra «cómo las políticas del Banco Central Europeo para fomentar el crédito están siendo efectivas», apunta Antonio Sales, analista de XTB. «No es una circunstancia negativa», señala este experto, quien considera que «hay más consumo, habrá más inflación y, por tanto, la economía se prepara para una subida de tipos gradual».

Lo que ha ocurrido a las puertas de las vacaciones -muchos trabajadores las inician en junio- es que a las amortizaciones de hipotecas se ha unido un proceso de compras a crédito que ha disparado el importe que deben los ciudadanos por esta vía más de un 7% en término interanual hasta los 180.622 millones de euros. El mercado financiero no registraba un alza de esa dimensión desde el verano de 2008, cuando la economía no paraba de crecer y el consumo seguía ese mismo camino, a pesar de que a pocas semanas se vislumbrarían las primeras sombras de la crisis.

El consumo pasó por una primera etapa de caída, con los ciudadanos quitándose gastos de encima para afrontar facturas como las de las hipotecas; y una segunda, desde mayo de 2015, con un crecimiento de los niveles de crédito moderados que se han ido incrementando de forma significativa en los últimos trimestres, tal y como también ha constatado el supervisor.

Sin embargo, desde la Asociación Española de Banca (AEB) consideran que no hay motivo de preocupación porque ahora el crédito que se concede ahora es mucho más sano que hace una década y que estas alzas llegan después de un importante ajuste realizado por familias y empresas durante la crisis. Esta organización apunta que la concesión de nuevos préstamos para el consumo ha avanzado casi un 26% en mayo, y un 14,6% la de todos los créditos.

Siguen las amortizaciones

De todos esos recibos que aún se le adeudan a los bancos, más de 525.436 millones corresponden a las hipotecas que se encuentran en vigor, y que representan tres cuartas partes de los compromisos financieros de los españoles. El dinero que aún resta por pagar a las familias hipotecadas sigue disminuyendo mes tras mes. En los cinco primeros meses del año, esa cuantía ha descendido un 2,1%, aunque en algunos tramos del año pasado llegó a reducirse hasta un 3%. La causa se encuentra en el proceso de amortización al que se encuentran abonados los ciudadanos propietarios de vivienda para quitarse el lastre hipotecario de sus espaldas, en la medida que se lo permiten sus ingresos y sus presupuestos.

Pero quienes pueden lo hacen, sobre todo si aún cuentan con la posibilidad de desgravarse en el IRPF los importes de las cuotas hipotecarias. Quienes ya no gozan de este beneficio fiscal, también amortizan parte de su hipoteca para reducir aún más las cuotas que pagan y así afrontar más holgadamente cada mes. La banca es consciente de esta realidad y sus ejecutivos constatan en cada presentación de resultados trimestrales cómo el saldo hipotecario sigue cayendo porque, a pesar de que ahora se conceden más créditos, su importe no alcanza la amortizaciones que realizan, por otra parte, otros particulares.

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