La banca gana 8.600 millones en pleno rechazo al nuevo impuesto de Hacienda

Sede del Banco de España en Madrid./Efe
Sede del Banco de España en Madrid. / Efe

El beneficio de las seis grandes entidades avanza un 8% hasta junio por el avance de los créditos y las comisiones, y sin tantos lastres del 'ladrillo'

José María Camarero
JOSÉ MARÍA CAMAREROMadrid

La presentación de cuentas semestrales de los grandes grupos bancarios españoles ha puesto sobre la mesa la cuantía que han generado como beneficios entre los meses de enero y junio, justo cuando el nuevo Gobierno se plantea aplicar un impuesto a las entidades para que contribuyan a la sostenibilidad de la Seguridad Social. Entre las seis principales entidades han ganado 8.595 millones de euros, lo que supone un incremento del 7,9% con respecto a las cifras registradas un año antes.

El avance de los beneficios bancarios se explica por el dinamismo que están mostrando los negocios clásicos del sector -venta de créditos y captación de depósitos- a pesar de que los bajos tipos de interés siguen lastrando la parte de los ingresos -el margen de intereses- que tiene el sector. Sin embargo, la comercialización de líneas de financiación al consumo, con alzas que en algunos casos superan el 20% interanual, así como a las empresas, y el alza de la recaudación por comisiones permiten generar un buen colchón al sector para afrontar otro año en el que se espera que el precio oficial del dinero se mantenga al 0%, tal como apuntó ayer el BCE.

La entidad que más beneficios ha obtenido en este primer semestre ha vuelto a ser el Santander, con unas ganancias de 3.752 millones, un 4% más que en el mismo periodo del año pasado. En el caso del negocio del banco presidido por Ana Botín en España -que aporta un 15% del total al grupo-, las ganancias han sido de 500 millones, un 20% menos, después de que la corporación haya contabilizado otros 300 millones de euros por los costes previstos de integración con el Popular. El año pasado, Santander solo contabilizó los resultados del Popular a partir del 7 de junio, fecha en la que adquirió el banco resuelto por las autoridades comunitarias. El Santander obtiene un 26% de sus beneficios en Brasil, su principal mercado, seguido por el español, el de Reino Unido (un 14%), los de México (7%) y Estados Unidos (7%), entre otros. El grupo afirma que paga una tasa fiscal de entre el 34% y el 35%, de media, en los países en los que opera, aunque las diferencias son considerables por cada territorio.

En el caso de BBVA, ha registrado unas ganancias de 2.649 millones de euros, con un incremento cercano al 15% con respecto al primer semestre del año pasado. La entidad achaca estos buenos resultados al «fuerte crecimiento» de los ingresos recurrentes, esto es, de los derivados casi en exclusiva de su actividad bancaria, dentro de un proceso global de integración digital. La entidad ha explicado que paga un tipo del 28% en el Impuesto de Sociedades. En el caso de su actividad en España, BBVA ha registrado un beneficio de 793 millones, un 19% más que hace un año.

El tercer banco que más dinero ha ganado en la primera mitad del año ha sido CaixaBank, con un registro cercano a los 1.300 millones. Además, se da la circunstancia de que es el grupo que más incrementa sus resultados con respecto a 2016; lo hace un 54,6%. Se debe al impulso de los ingresos que denomina 'core' (el pilar del negocio de banca), así como por los resultados aportados por su participada SegurcaixaAdeslas y la propiedad del portugués BPI Bancaseguros.

En el caso de Bankia, sus beneficios se han mantenido prácticamente al mismo nivel que los de hace 12 meses, con unas ganancias de 515 millones -un 0,1% más en términos interanuales-. Los resultados de la entidad -participada en un 60% por el Estado a través del FROB- se ha visto impactado por el proceso de integración de BMN, cuya fusión tecnológica culminó en marzo. Por su parte, Bankinter ha registrado un beneficio de 261 millones, un 8,4% más que el año pasado.

Las ganancias del Sabadell se han situado en los 120,6 millones de euros, tras asumir la provisiones derivadas de la reducción del 'ladrillo' tóxico con el que contaba hasta ahora. El gravamen que paga por el impuesto de los beneficios es del 28%. La venta de las carteras de adjudicados, que le han permitido despojarse del lastre inmobiliario, así como los costes de la migración informática de su filial británica TBS han provocado una disminución del beneficio semestral superior al 67%, aunque el banco aspira a que, una vez materializada la limpieza inmobiliaria, recupere el ritmo que mantenía hasta ahora. Sin tener en cuenta esos efectos extraordinarios, habría ganado casi un 25%, unos 456 millones, según calcula el grupo.

Frente fiscal común

Los responsables de todos los bancos se han mostrado contrarios a la implantación de un nuevo tributo, como pretende Hacienda. El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha pasado a abrir la puerta a que multinacionales como el banco puedan «repensarse su estructura legal» con el traslado de parte de sus estructuras fuera de España. «Nuestros accionistas nos dirán que ese impuesto puede afectar a la morfología» del grupo, refiriéndose a la organización que tiene. A su juicio, supondría «una doble imposición» de lo que se paga en otros países, porque las filiales del grupo aportan 4.000 millones de euros en dividendo al año.

El 'número dos' de BBVA, Carlos Torres, ha ignorado casi por completo la posibilidad de que el Gobierno apruebe un nuevo impuesto a la banca al indicar que «hay mucho ruido, pero no se ha concretado nada» por lo que se niega a «especular» ante lo que considera solamente una posibilidad. A pesar de las preguntas insistentes en la presentación de resultados del grupo sobre la futura tasa bancaria, el ejecutivo de BBVA se ha limitado a anticipar que la fiscalidad «no debe penalizar ni el crecimiento económico ni la creación de empleo».

El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, ha considerado «no es el momento ni una buena idea» establecer un impuesto a la banca, al tiempo que ha incidido en la necesidad de abrir «una reflexión sobre la situación de las cuentas públicas».

Por su parte, José Sevilla, consejero de Bankia considera que «no tiene mucho sentido hablar de ese impuesto ahora». Recordó este jueves que el mero hecho de especular con la posibilidad de aplicar ese tributo, tal y como viene haciendo el Ministerio de Hacienda desde que el PSOE llegó al poder a principios de junio, provoca daño a la banca, en general, y a Bankia en particular. «Nuestro mal comportamiento, y el de la banca, en la Bolsa ha sido por la incertidumbre de los beneficios futuros del sector en medio del debate sobre ese impuesto», según el consejero.

En el caso del consejero delegado del Sabadell, Jaume Guardiola, ha explicado que «cuando el capital que precisa un banco para ofrecer créditos se vuelve poco atractivo para los inversores internacionales -por la aplicación del impuesto previsto- corres el riesgo de que puedan estrangularlo». Esto es, que la banca «no tenga capacidad de incrementar su crédito al ritmo que aumenta la demanda» de los consumidores.

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