Nuevas competiciones por equipos

El año en el que murió la Copa Davis

El equipo croata de Copa Davis celebra su victoria en la última edición de la competición./Philippe Huguen (AFP)
El equipo croata de Copa Davis celebra su victoria en la última edición de la competición. / Philippe Huguen (AFP)

La competición se ha transformado de la mano de Gerard Piqué y los jugadores se han fragmentado entre los tres torneos por equipos del futuro

ENRIC GARDINERMadrid

Un globo del croata Marin Cilic por encima del francés Lucas Pouille terminó con 118 años de historia. La imagen del equipo croata levantando su segunda ensaladera fue la última instantánea de una competición que se ha renovado para adaptarse a los nuevos tiempos.

El grupo Kosmos, con el futbolista Gerard Piqué a la cabeza, ha liderado la revolución y constituido una competición que se disputará del 18 al 24 de noviembre en la Caja Mágica de Madrid, aunque en 2021 cambiará de sede.

Participarán 18 equipos, con un único campeón y con la duda de quién decidirá acudir a la cita. Rafael Nadal ya ha confirmado su apoyo, pero otros como el actual número uno del mundo, Novak Djokovic, y el suizo Roger Federer, han rechazado formar parte de esta competición. Otras voces han sido más críticas y el hasta ahora capitán de Copa Davis francés, Yannick Noah, dijo que para él la competición por equipos se ha acabado.

En España se ve con buenos ojos y después de la decepción de no poder cerrar el torneo con la sexta 'ensaladera' al caer en semifinales contra Francia, el estímulo de jugar en casa, aunque sea sobre cemento y en pista techada, es motivo suficiente para ilusionarse.

A la vez que el torneo se ha modificado, a su sombra han aparecido rivales, dispuestos a competir por el monopolio que la Davis ha acaparado durante años. La ATP Cup es la iniciativa de la ATP (la Copa Davis la organiza la ITF) para conjugar un torneo por equipos en tres ciudades australianas a principio de año, como preparación para el Abierto de Australia. Una especie de Copa del Mundo en la que se congregarán 24 países durante diez días, con 13 millones de euros de dotación económica y 750 puntos en juego para el ganador. La propuesta sí ha recibido el visto bueno de Djokovic, que por calendario, parece encajar mejor que una Davis que ocuparía el papel de broche del circuito pese a los intentos para mover las fechas a septiembre.

Sin embargo, esta ATP Cup no comenzará hasta 2020, con algún detalle aún por pulirse como las sedes oficiales o el reparto exacto de los puntos.

El último punto del tridente es la Laver Cup. El proyecto financiado por Roger Federer suma dos buenas ediciones, con la presencia de Nadal en la primera y de Djokovic en la segunda. El torneo ha pasado por Praga, Chicago y en 2019 se trasladará a Ginebra, edición para la que Federer ya ha asegurado la presencia del tenista balear.

La Laver Cup aún cuenta con el carácter de exhibición y su mayor aliciente para los jugadores son los jugosos premios y fijos que los tenistas reciben por ir.

De cambiarse en el futuro las fechas de la Davis a septiembre, entrarían en conflicto directo con las del proyecto de Federer, que en 2019 se disputará del 20 al 22 de ese mes.

En total, tres competiciones que se postulan para convivir juntas y cuya suma lo único que parece conseguir es dividir a los jugadores. Por ahora todos son cábalas y no queda claro cuál será el impacto directo de los cambios. Solo es seguro que la Copa Davis tradicional ha pasado a mejor vida y que ahora todos luchan por quedarse con su parte del pastel.

 

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