Vida cruyffista

Johan no murió porque no muere lo que perdura en el tiempo

Vida cruyffista
KEVIN VIDAÑA

Johan Cruyff no murió porque no muere lo que perdura en el tiempo. Los conceptos cruyffistas sublimados por Pep Guardiola en el FC Barcelona cambiaron la dirección del fútbol mundial y unificaron a las naciones en una misma idea de organización y convivencia. Crearon entornos sociales y culturales sostenibles donde se satisficieron las necesidades vitales sin comprometer el futuro de generaciones venideras. Imagínense que los italianos o alemanes hubiesen seguido con ese fútbol abrupto y peligroso que los ha caracterizado de manera histórica, priorizando lo táctico y físico por encima de todas las cosas, dando espalda a esa naturaleza lúdica y esencial que siempre nos ha conformado.

¿Dónde estarían entonces nuestros índices de esperanza de vida? Con Cruyff aprendimos a cuidarnos. Ahora vemos a casi todos los equipos querer la pelota, jugar en campo contrario para estar lo más lejos posible de portería propia y lo más cerca de portería rival. Ahora vemos a casi todos los equipos jugar en comunidad, pasándose el balón sin exclusiones, desde el portero hasta el jugador más adelantado, en una vida compartida y feliz sin los puños cerrados, haciendo caso a la ley de la gravedad que dice que el balón no aguanta mucho tiempo por los aires, que tiende a bajar al suelo y es mejor llevarlo por ahí. Ahora vemos a casi todos los equipos jugar al fútbol, porque jugar a este juego sin considerar la pelota es jugar a otra cosa. La mentira no aguantó más y la verdad fue descubierta.

Cruyff no murió, sigue vivo y está en todos lados, en plazas y campitos, en grandes estadios de fútbol, en cafés de mediodía, en gracias y perdones, en los buenos días al vecino. Su legado está en Guardiola, en Xavi Hernández y en Riqui Puig, está en el trato a tus hermanos, a los amigos del barrio, a los compañeros de trabajo y a la chica que acabas de conocer. El holandés de pelo rubio nos enseñó a jugar y de paso nos enseñó a vivir, a portarnos bien con nosotros mismos y con los demás.