Entrevista

«A veces hay que engañar al cerebro para continuar corriendo durante siete horas»

Manu Anguita, reciente subcampeón de la durísima Tromsø Skyrace noruega, sube un sendero en las inmediaciones del Llano de la Perdiz con toda Granada a su espalda. /R. L. P.
Manu Anguita, reciente subcampeón de la durísima Tromsø Skyrace noruega, sube un sendero en las inmediaciones del Llano de la Perdiz con toda Granada a su espalda. / R. L. P.

El granadino Manu Anguita es corredor de 'trail running' y quedó 2º en la Tromsø Skyrace noruega

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Al granadino Manu Anguita le encantan los retos. Le excitan. Hace cinco años descubrió que guardaba en su interior una voluntad de hierro curtida a medio camino entre los trece kilómetros que separan Albuñuelas y Cozvíjar, los pueblos de su padre y de su madre, ambos volcados con él. Es uno de los mejores especialistas del 'trail running' del mundo y, aun así, durante mucho tiempo permaneció en silencio. Hace una semana fue segundo en la durísima Tromsø Skyrace noruega, prueba del Campeonato del Mundo. Ya no lo calla nadie.

–Ante todo, enhorabuena por su éxito. ¿Digerido?

–Sí, ya estoy de vuelta en Granada después de estar en Noruega, a muchos kilómetros de aquí. Allí nunca anochece, siempre hay sol. Es un buen lugar para entrenar, para subir aquellas montañas con tanta pendiente. He asimilado lo sucedido. Es una de las carreras más prestigiosas del 'skyrunning' y la diseña el propio Kilian Jornet. Teníamos allí al doble campeón mundial, de 'skyrunning' y de IAAF, Jonathan Albon; y a 'nuestro' Zaid Ait Malek. El duelo estaba servido. Desde que salimos supimos que sería bonito.

–¿Cómo se preparó?

–Estuve 'vicheando' el nivel técnico que tenía la prueba, el tiempo que echaron los ganadores en otras ediciones... se veía que íbamos a ir a una media de siete minutos el kilómetro durante 57, que son ritmos bastante lentos. Sabíamos que íbamos a hacer una cresta muy expuesta, con unos tajos bastante técnicos. Nos adentramos en Sierra Nevada y buscamos en Tajos de la Virgen y el Espolón del Cartujo. Lo más salvaje que tenemos en Granada.

–¿Diría que es su mayor éxito hasta la fecha?

–Sí, es mi mayor éxito desde que soy corredor en estos cinco años. Sí es verdad que he sido dos veces cuarto del mundo en el campeonato de 'skyrunning' y en el último le esprinté a Luis Alberto Hernando, pero aquí estuve siete horas a mi máximo nivel, sin apenas bajones, ante dos de los mejores corredores del momento, Zaid y Jonathan. Es uno de mis mejores resultados. Un podio en Campeonato del Mundo es siempre un buenísimo resultado.

–¿Qué siente uno antes de embarcarse en una aventura así?

–Los entrenamientos que fui haciendo en el día a día, cada tirada, me dieron la confianza para que justo en el momento antes de salir supiera que estaba perfectamente preparado y entero para afrontar una prueba de este tipo. Más bien se trataba de vigilarnos entre los que íbamos adelante para ver quién tiraba más, qué estrategias se destapan. Los tres que comandamos íbamos al mismo nivel.

–Tuvo un pequeño gran susto con una zapatilla.

–Justo a los veinte kilómetros atravesé una ciénaga con mucho barro y raíces y se me enganchó un cordón de la zapatilla. Perdí tres soportes y me quedaba aún todo lo duro de la prueba, la subida y la bajada a meta. Se me aflojó la zapatilla y pensé que se iba todo al traste, pero tuve confianza, fui positivo y la aguanté como pude. Seguí adelante.

–¿En qué momento lo pasó peor de las siete horas?

–Ese fue el momento de mayor temor, no tenía otras zapatillas y me habría dado mucha rabia no haber podido seguir. A nivel físico, fue coronando la última subida, a cien metros de Jonathan Albon, cuando al llegar a un nevero no podía seguir. Resbalaba mucho. Al no llevar bastones perdí bastante tiempo, tuve un desgaste muy fuerte. Jonathan se fue directo a la meta sin opciones de verlo para seguirlo.

–¿Piensa en retirarse a veces cuando compite en estas carreras?

–Sí, cuando vas mal y no te encuentras físicamente tu cabeza te dice que te sientes en una piedra y te retires. Es importante el autodiálogo. Decirte que puedes, fijarte pequeñas metas, indicarte qué vas a comer cuando llegues a qué sitio. A veces hay que engañar al cerebro para continuar, y así es más fácil.

–Imagino que siempre hay que procurar un equilibrio entre la distancia que se lleva con el de delante y las fuerzas que uno mismo conserva. No precipitarse.

–Se debe dosificar muy bien, regularse. No se te puede ir la cabeza. Si se te va un tío y te tiras tras él, puedes terminar cayéndote por ir por encima de tu ritmo o bien acabar petando. Muchas veces es mejor hacer tu propia carrera y que el terreno ponga a cada corredor en su lugar. Que responda la forma con la que llegues.

–¿Prefiere atacar desde atrás con el control o ser la referencia?

–Si la prueba es corta salgo bastante más rápido, pero en pruebas técnicas como esta uso la estrategia. En pruebas de desnivel y dureza que se van de cuatro a siete o diez horas sé perfectamente que puedo salir fuerte porque lo voy a aguantar, porque tengo bastante experiencia en larga distancia. Así controlo a mis rivales y tengo la situación bajo control.

–Es el mayor éxito de su carrera. Han sido cinco años de mucho trabajo.

–Sí, sí, al llegar a meta no me lo podía creer. Miras hacia atrás y te acuerdas de tantas veces en las que te has caído y no has conseguido lo que querías. Siempre me marco expectativas muy altas y me alegro, porque he ido cumpliendo mis sueños poco a poco y este era uno de ellos. No sólo completar la carrera de mi ídolo Kilian sino hacerlo con podio. Me llevo un sabor de boca buenísimo para mis próximos retos.

–¿Cuáles son?

–En septiembre seguiré con la Copa del Mundo, con la meta principal de entrar en el top-10 del 'skyrunning'. Necesito más puntos. Ya en octubre habrá una final en Limone (Italia), para la que me clasifiqué en Transvulcania, y ya allí quiero asentarme entre los mejores del mundo, en ese top-10, a pesar de que es una prueba demasiado rápida para mí.

–¿Cómo recuerda al Manu Anguita que empezó a correr hace cinco años?

–Lo recuerdo muy novato e inocente. He sido muy modesto, pero hay que hablar un poco y dar valor a lo que uno hace porque son muchas horas de entrenamiento las que dedico últimamente. Me recuerdo así, con muchas ganas de llegar a donde estoy hoy, de cumplir los sueños que estoy cumpliendo año tras año.

–¿Qué le diría?

–Le diría que si lo que vale se lo ha ganado a pulso, si lo ha peleado, tiene que decirlo en voz alta porque no sólo se va a ayudar a sí mismo sino a todos los corredores de Granada y de Andalucía para ser más visibles en toda España y Europa. El mejor 'trail running' está en España y en Andalucía hay muy buenos corredores y escuelas de chavales que vienen empujando. Si consigo que se mire a Andalucía les puedo ayudar.

–En su pueblo le adoran.

–Es increíble pensar que con 28 años tenga una carrera con mi nombre. Tantos mis vecinos de Albuñuelas por parte de padre como los de Cozvíjar por parte de madre me valoran mucho. Hace pocos días me dieron una placa y un reconocimiento en las fiestas populares con todo el pueblo aplaudiendo. Me siento un referente para ellos, una imagen, pero hay que seguir trabajando, cuidándose y dándolo todo.

«La Selección va a tener que llevarme a la fuerza»

Pese a sus éxitos recientes y los que acumula, Manu Anguita no participará en el próximo Europeo con la selección española, fuera del equipo. Una situación que le frustra y apena.

–La Federación parece no valorar sus resultados.

–La verdad es que no. Ya en 2017 fui tercero en el Campeonato de España, en el que siempre me ha gustado participar. A las dos semanas fui a Zumaya al campeonato de pruebas de montaña en línea con la esperanza de que me llevaran al Campeonato de Europa pero no fue así y sólo llevaron a un corredor. Este año ha ocurrido lo mismo. La carrera del Europeo es prácticamente del mismo perfil que la de Tromsø, pero he contactado con la seleccionadora y me ha dicho que el equipo ya estaba cerrado, que yo era el siguiente pero que no me ha tenido en cuenta, que ya para otro año. Llevo cerca de tres años con buenos resultados en los Campeonatos del Mundo de 'skyrunning', siendo un corredor bastante regular, pero no sé qué pasa que no llega la camiseta roja. Es una ilusión que tengo y me gustaría que algún año me tuvieran en cuenta.

–¿Cuál es el problema?

–Ellos suelen llevar a los campeones de España según sus criterios, pero después de ser tercero en 2017 no pienso gastar ahí un cartucho si luego no me van a llevar. Tengo muy mal recuerdo. También especifican que tendrán en cuenta los resultados del Campeonato del Mundo, pero llevo unas pocas y este año fui octavo en Transvulcania y segundo en Tromsø y no me han tenido en cuenta. Cuando uno no para de tener buenos resultados se pone en el mapa más visible que nadie. Van a tener que llevarme a la fuerza porque lo merezco.

–Piensa ir por su cuenta, ¿no?

–Sí, hablé con mi entrenador, Octavio Pérez, y me dijo que la mejor manera de hablar es corriendo, no quedándose en casa. Iré a Italia y buscaré el podio para demostrarles que tenían que haberme llevado.