Atletismo

Los retos del intrépido Ignacio Fontes

Ignacio Fontes simula una salida en el Estadio de la Juventud con la sudadera del equipo nacional. /P. M.
Ignacio Fontes simula una salida en el Estadio de la Juventud con la sudadera del equipo nacional. / P. M.

El atleta granadino del Playas de Castellón afronta la nueva temporada con objetivos renovados | Superada la decepción del Europeo de cross, el discípulo de Jesús Montiel apunta hacia un nuevo reto continental en Glasgow con el 1.500

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Hace tiempo que Ignacio Fontes (1998) se convirtió en uno de los atletas granadinos más prometedores. Ha cumplido veinte años y, cuando echa la vista atrás para luego proyectarla hacia adelante, lo primero que se le ocurre es exigirse más. Inconformista por naturaleza, valga como ejemplo este curso: habiendo sido campeón nacional sub-23 en pista cubierta, da más vueltas a su decepción en el Europeo de cross en Tillburg (Holanda) del que volvió con un bronce por equipos y sobre todo a su carrera en el 1.500 del último campeonato de España al aire libre. Valiente, y en busca del pase a Berlín, rompió la carrera con una prontitud inusual. Se desfondó a falta de pocos metros, pero nadie olvidará el intento.

El 2018 de Ignacio Fontes terminó en territorio holandés con el campo a través y un sabor agridulce, más amargo que dulzón pese al bronce por equipos que le decoró el cuello. Lejos de sus tres compañeros, no logró entrar entre los cincuenta mejores atletas sub-23 cuando venía de haber sido el mejor español en los test clasificatorios de Atapuerca y Soria. «El circuito estuvo muy embarrado y ni tuve mi día ni apliqué la mejor táctica de carrera. Mi zancada es redonda, de pista, y en el barrizal me hundo. Fue una pelea constante por moverme», cuenta el granadino. «Tras el batacazo tuve un par de días de bajón pero ya más tranquilo veo que la base fue muy buena, mejor que otros años, con ritmos que no había trabajado en mi vida. Las expectativas eran muy grandes pero sabía que podía pasar», se resigna Fontes.

El atleta del Playas de Castellón reconoce que el campo a través no es su especialidad, pese a que ha logrado ser internacional en ella. «Mis primeras carreras fueron con quince años y logré buenos resultados pero al pasar a juvenil mi mentalidad no se hizo y lo dejé», recuerda. Fue su entrenador Jesús Montiel, un segundo padre, quien le insistió. «Me decía que podía y que entrenara, y este ha sido ya mi tercer año consecutivo con la selección», apunta Fontes.

Pese a su exigencia, es consciente del trabajo realizado y a la vista de cara a sus nuevos retos. «Ahora enfoco la pista cubierta con mucho optimismo por mejorar marcas e ir al campeonato de Europa en Glasgow, en marzo», subraya. Le toca cambiar el chip. «Al principio es duro, los primeros entrenamientos en pista son muy agónicos porque no tengo la cabeza hecha a las vueltas de la pista y los ritmos altos generan ácido láctico que te da dolores por todos lados y ganas de vomitar, pero ya tenía ganas de ponerme los clavos y de correr rápido con el crono en la mano, que es lo que más me gusta», admite Ignacio Fontes con una sonrisa de chiquillo, reflejo de su alma. «Me gusta sufrir, acabar los entrenamientos llorando en la meta. Son los que luego me hacen sentir orgulloso cuando llego a casa y pienso 'joder, qué bien hoy'», ilustra.

Confía en llegar al 1.500 de Glasgow. «El año pasado me quedé a dos segundos de la mínima mundial sin buscarlo y este año ya la tengo, debería repetirla. He llegado a correr en 3:41 y me gustaría batir la frontera del 3:40, que llevo dos años intentándolo», explica Fontes.

El sueño de Tokio

Unos meses más tarde, en octubre, será el Mundial absoluto de Doha, con marcas más exigentes que para los propios Juegos Olímpicos de Tokio en 2020. «Quiero dar ese salto de nivel, si consiguiese esas marcas prepararía los Juegos más tranquilo, entrenando mucho y paso a paso», expone con calma. Cumpliría su sueño, el que se le dibujó viendo a los velocistas en Pekín hace diez años, cuando le nació el atleta.

Sensible, Ignacio Fontes permite que lo muevan las emociones. Lo muestra bien su carrera en el pasado campeonato nacional absoluto en Getafe, con apenas tres semanas de preparación y tras varias lesiones que lo mermaron no sólo en lo físico. «Me dije: 'tienes veinte años y has entrenado los ritmos de la mínima para Berlín solo', y fui para adelante. Morí a falta de 200 metros. Era un riesgo salir así, casi impensable, y de hecho se suele hacer con liebres, pero no tenía nada que perder. Verme capaz de hacer eso arregló parte de la temporada», rememora.

No era la primera vez que se escapaba en solitario. «Alguna vez me han dicho que estoy loco, pero sólo salgo a disfrutar con todo lo que tengo dentro», reduce. Tras él y sus decisiones está siempre Jesús Montiel, su entrenador. «Me pide que confíe en mí y que siempre apriete al final. Él me ve capaz de todo, hasta de estar en una final de campeonato del mundo, así que tengo que creérmelo yo también», se encoge Fontes, atleta sin beca federativa este año y estudiante de Medicina en Granada. Contra todo y a por todas.