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El Open de la fe y las remontadas

Franco Stupaczuk se apoya en la reja para devolver la bola a Sanyo Gutiérrez./ALFREDO AGUILAR
Franco Stupaczuk se apoya en la reja para devolver la bola a Sanyo Gutiérrez. / ALFREDO AGUILAR

Cristian Gutiérrez y Franco 'Stupa' levantan el partido a los números 1 del mundo | Lucía Sainz y Gemma Triay ganaron la final femenina a Marta Ortega y Ariana Sánchez para revalidar el título que ya lograron el año pasado

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

'Todo es posible en Granada', se tituló la película hace más de sesenta años. En esta tierra ocurren milagros, a veces traducidos en situaciones disparatadas y fuera de toda lógica. El Open de Granada del World Padel Tour, que volvió a la ciudad por segunda edición consecutiva, sumó unas pequeñas dosis de ese influjo a su espectacularidad de serie. Cristian Gutiérrez y Franco Stupaczuk se hicieron con la final masculina tras remontar un partido que parecía historia contra la mejor pareja del mundo, Sanyo Gutiérrez y Maxi Sánchez, que estrenaban el número 1 por las lesiones de Belasteguín y Lima. El definitivo 2-6, 7-6 y 6-2 habla por sí solo de forma clara y meridiana de cómo cambió el duelo. En la final femenina, Lucía Sainz y Gemma Triay no dieron ocasión de réplica a Marta Ortega y Ariana Sánchez.

La final masculina arrancó antes del mediodía con máxima concentración e igualdad. Se percibía una tensión distinta en Sanyo y Maxi, que el sábado no tuvieron ni que sudar para deshacerse de unos agotados Lamperti y Mieres. Desde el principio se pudo advertir una consigna: que los genios no jugasen. Cristian y Stupa invitaban a Maxi a golpear fuerte, mientras que Sanyo hacía algo similar procurando anular a Cristian echando gasolina al fuego del siempre caliente Stupa, cargado de nervio para bien y para mal. Una serie de imprecisiones suyas marcaron el primer 'break' para el 3-1. Ahí pareció partirse cualquier igualdad, con los números 1 muy superiores, devolviendo todo y sentenciando cuando debían a través de la contundencia del tiburón, con cortadas de revés asesinas como navajas, y la muñeca diabólica de Sanyo. El 2-6 dejaba tocado al Cristian Gutiérrez más apático, seguramente mermado por la larga semifinal.

Expertos en remontar a lo largo del torneo, una vez terminada la final con su título se puede pensar en algún tipo de estratagema. Sanyo y Maxi ganaban sus servicios con facilidad y apretaban muchísimo a sus contrarios. Fueron incapaces de restarse hasta el 5-4 que cedió Maxi, mucho más preocupado de lo que aparentaba el jazzista Sanyo, a su bola. A Stupa la situación no le incomodaba, al contrario; más agradable cuanto más épica. Emergía también Cristian, en plena hibernación como un Grizzly, con golpes decisivos. Fue compinche del ya héroe Stupaczuk, artífice del 'tie-break' que les dio el segundo set y también del tercero, donde renacidos pasaron por encima de los mejores del mundo, deprimidos y flojos. Una dejada preciosa de Stupa entorpecida por la red les dio su primer título del año.

Repiten triunfo

Hubo mucha menos emoción en la final que Lucía Sainz y Gemma Triay ganaron a Marta Ortega y Ariana Sánchez, con resultado final 6-1 y 6-4 para repetir su triunfo del año pasado en el Open de Granada, el que significó su primer título profesional. Sainz y Triay se mostraron implacables e impenetrables, sin fisuras por más que el gran pádel de Martita y Ari, como se las conoce en el circuito, las buscaran. Las jóvenes de 21 años hicieron todo lo posible pero se toparon con un muro que devolvía todo con violencia multiplicada gracias a un físico superior.

Sólo sus golpes más brillantes podían salvar a Ortega y Sánchez de la apisonadora a la que se enfrentaban, compadecidas por el Palacio. Aunque Sainz y Triay llegaron a retroceder y cedieron cuatro sets, fue Lucía, misteriosa tras sus gafas y bajo su gorra, MVP de la final, quien sentenció el pulso.

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