Atletismo

La Media más seductora de todo el mundo

Los corredores viajan con la Carrera del Darro después de descender del Albaicín. /Ramón L. Pérez
Los corredores viajan con la Carrera del Darro después de descender del Albaicín. / Ramón L. Pérez

Abdelhadi El Mouaziz y Janine Lima triunfan en una edición de récord con más de cuatro mil corredores

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

El atletismo popular, tan de moda, ha encontrado en Granada una mina de oro. Esta ciudad, idónea por sus posibilidades para cualquier deporte, ofrece a los corredores lo que otras no pueden: subidas y bajadas permanentes y, ante todo, las vistas más maravillosas del mundo explorable por el 'runner'. Sólo así se explica que una carrera como la Media Maratón Ciudad de Granada, tan dura, tan dificultosa, tan técnica, pueda reunir como reunió ayer a más de cuatro mil personas, más de la mitad foráneas. Si los picos del recorrido se llaman Albaicín y Alhambra, la explicación es más sencilla. Ayer, para colmo, se sumó un nuevo factor: una ciudad cada vez más consciente de la fama que está adquiriendo y cada vez más proclive al cariño hacia el atleta popular. Se detiene, los observa, los admira, los aplaude. El centro de la capital y la grada del Núñez Blanca mostraron ayer a un público volcado con los deportistas.

Media Maratón Ciudad de Granada

Se podía percibir la emoción en el propio Metro camino a la salida. «Me han dicho que esta parte es la peor… ¿es verdad?», preguntaban los novatos, algo temerosos, a los veteranos. En los calentamientos de cada uno se percibían las ganas. Iban a ser más de veinte kilómetros, suficientes para experimentar todo tipo de emociones. Una odisea y, a la vez, un privilegio. Los mitos Fermín Cacho, Martín Fiz, Abel Antón, Esteban Montiel y José Manuel Albentosa daban ánimos a los corredores, motivados por sus figuras gigantescas. Antes del pistoletazo, Aroa Huertas, embajadora de 'Correr sin miedo y no por miedo' leyó en un manifiesto que hombres y mujeres «merecen una sociedad más consciente, más justa y más libre a través del lenguaje universal del deporte».

«Hoy gano yo», le dijo Abdelhadi El Mouaziz a Manuel Santiago minutos antes de echar a correr. Y cumplió su promesa. El veterano atleta marroquí del Cueva de Nerja arrancó tranquilo en el grupo de cabeza junto a Dalal Abdelfatah (Granada Run Project), ganador de la pasada edición, Cristóbal Ortigosa (Nerja) y Chakib Lachgar (Alcampo Scorpio 71). No tardó en dejar atrás a Santiago, campeón en varias ediciones pero con un mal día ayer. El Mouaziz pegó el cambio en la Carretera de Murcia y enfiló la cuesta con potencia auténtica, sin gesticular, un hombre y una misión. Justo en el punto en el que se colocó en solitario dio el zarpazo entre las mujeres Janine Lima, que partió sin referencias desde el cajón 'de los lentos' hasta vislumbrar a Lourdes González, lanzada a por el título tras verse frustrada el año anterior. Tras ellos, miles de corredores cada uno a su ritmo, cada uno con sus propias promesas y sus propias hazañas. Un paseo con los dientes apretados por la cara más bella de Granada en la carrera más hermosa del mundo.

Abdelhadi El Mouaziz atravesó la meta como si adelantase fantasmas hasta clavarse de rodillas para orarle a Alá. Es su ritual, una necesidad en su compromiso con su Dios. «Estoy contento por volver a ganar tras varios años de ausencia en la que considero mi ciudad al haber vivido aquí más de quince años. Es una carrera para disfrutar de la ciudad, de la Alhambra», señaló, feliz. «Subí perfectamente la Carretera de Murcia y ya mantuve el ritmo hasta la meta. Cada año viene más gente y es muy importante para toda la ciudad», apuntó victorioso. Manuel Santiago sería quinto, y si no se retiró fue por el gran ambiente a su alrededor.

Campeona en Málaga con el club local, Janine Lima cuenta en Granada con el récord en la Subida al Veleta y desde ayer con una Media Maratón Ciudad de Granada que se le resistió un año atrás, cuando fue quinta con tres minutos más en el cronómetro respecto a la hora, 25 minutos y 37 segundos que le dio la victoria en su segundo intento. «He vuelto este año y la he hecho mucho mejor, estoy muy contenta. Descansé en Semana Santa y lo he agradecido. La salida fue confusa pero alcancé a las primeras chicas al octavo kilómetro y en la cuesta me fui hacia arriba yo, y ya no miré atrás», describió la ecuatoriana. «Disfruté muchísimo la Cuesta de Gomérez. Me encanta, es muy bonita. Te pone a prueba», recalcó. Superó a Lourdes González en tres minutos y a Teresa Velasco (Clínicas Rincón Fertilidad) en cinco y medio.

La Media Maratón viajó por todos los barrios de la ciudad. / Ramón L. Pérez

Los corredores fueron llegando al Núñez Blanca con las piernas vibrando del esfuerzo y la emoción, con caras de haber mirado a la Alhambra a los ojos como quien la conquista. La completaron también los marchadores accitanos Alberto Amezcua y José Manuel Pérez, seguidos en bicicleta por su entrenador Jacinto Garzón. Alguno regresó a la instalación deportiva del Zaidín, atravesó la meta con la mirada perdida en el cielo y allí por la Luna la mantuvo. A otros se la nublaron las lágrimas. Cada uno con su propósito, cada uno con su dicha.

Fiz, eufórico

A los mitos que ayer corrieron la Media Maratón de Granada les acompañaron unos globos enormes como referencias junto al tiempo con el que pretendían completar la prueba. No quiso globo Martín Fiz, amo y señor de sus piernas. El maratoniano declaró en meta haber disfrutado «contra los más jóvenes en una carrera tan bonita en todos los sentidos». «He disfrutado como un enano, con aficionados acérrimos a ambos lados de la calle. Mantengo la pasión por este deporte y un público así te motiva a dejarte la piel sobre el asfalto, te llevan en volandas y hacen que te olvides del crono para dejarte llevar por su pasión», expuso el olímpico y campeón del mundo, que tuvo que esperar al resto de la banda, es decir, a Montiel, Albentosa, Antón y Cacho, que subió luego a la salida del 1/4 de maratón.

La misma felicidad mostraba Francisco Cuenca, alcalde la ciudad. «Creo que no hay más que mirar las calles repletas de Granada y las caras de satisfacción de los corredores cuando llegan cansados. No sólo tenemos la carrera más bonita del mundo sino la ciudad más saludable», realzó, sin olvidarse del «magnífico retorno económico para la ciudad de los deportistas que vienen de fuera con sus familias».

La pasión por la Media Maratón Ciudad de Granada se representaría en una gráfica con una línea firme y ascendente. Este año la cifra ha superado los cuatro mil participantes, ochocientos más que el anterior, pese a coincidir con la Maratón de Madrid. Pronto habrá que marcar un tope por la propia seguridad de la masa en las estrechas calles del Albaicín. Es la mina de oro del atletismo popular en Granada. Sinónimo de éxito.