Ambiente
Maracena se 'rebela' como barrio de GranadaLa afición azulilla conquista el Zaidín para romper con el famoso dicho en el partido más importante de sus 80 años de historia
Se dice a menudo que Maracena es un barrio más de Granada ante su progresivo crecimiento, que lo acerca a la capital por la zona del Cerrillo. Sin embargo, la afición azulilla de un club con 80 años de vida se 'rebeló' contra lo establecido para reclamar la 'independencia' de su localidad en un partido inolvidable pese a la derrota copera. Lo de menos era el resultado.
La UD Maracena lo recordará de por vida. Pocas cosas más estimulantes que medirse a todo un Valencia de Primera división en Los Cármenes pueden hacerse tras cerrar la jornada laboral, pues los futbolistas del conjunto metropolitano acudieron a sus puestos de trabajo durante la mañana. Puros currantes, aunque se sintieran como estrellas del rock por algo más de 90 minutos.
Horas antes del pitido inicial, la expedición maracenera partió desde el municipio hacia el estadio rojiblanco, donde se hacían escuchar miles de azulillos mientras aguardaban a sus héroes. «¡Que bote, que bote Maracena!», cantaba la hinchada en la calle Pintor Manuel Maldonado sin ningún rastro de granadinismo para facilitárselo a los despitados. Las señoras se asomaban a los balcones, mientras que Alba Quirosa no perdía detalle junto a su madre y su tía bajo la lluvia.
«El Maracena es la pasión de mi padre Pepe, que lleva de utillero media vida. Jamás habíamos visto una fiesta así con el equipo del pueblo. Hay que disfrutarla», aseguraba la joven. No había paraguas suficientes para resguardar a tanto maracenero, aunque poco importaba el agua. Sobre todo, para Valeria López y Hugo Martín, aficionados que lucían chubasqueros azulillos. Mejor, imposible.
«Son 'made in' Maracena, producto local», bromeaban antes de sacar pecho por su pueblo. «Maracena no es ningún barrio de nadie, sino una gran ciudad. Yo soy socio desde pequeño y partidos como este nos tienen que servir a los vecinos para apoyar al club. Contra el Valencia vamos con garra, porque la ilusión que tenemos no la siente el Valencia ni de lejos», apuntaron.
Desde dentro
La lluvia no cesó hasta que lo decretó el colegiado con su silbato, por lo que fueron los bares aledaños los encargados de recoger el sentimiento maracenero –varios vasos de tubo mediante– hasta entonces. Algunos hinchas decidieron coger sitio con tiempo para recibir a sus jugadores con una ovación desde el calentamiento, gasolina para afrontar todo un viaje de emociones.
No faltaron los 'olés' con los primeros pases ante un Valencia que no terminaba de encontrarse sobre el césped. Tampoco las mofas de la grada sobre el posible descenso 'che' cuando todo quedó visto para sentencia. Había que realizar una defensa a ultranza de los suyos, unos valientes encargados de poner a Maracena en el mapa. La vuelta de honor azulilla supuso todo un baño de masas antes de regresar al municipio. No hay barrio que valga.
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