Fiebre por el trail en Lanjarón

Fiebre por el trail en Lanjarón

Inmejorable ambiente en la IV edición de la prueba del Cañón con 600 deportistas y muchos niños en las carreras infantiles

JOSÉ I. CEJUDO LANJARÓN

lanjarón. Hay una pureza en la montaña inimaginable en la capital, donde la contaminación obstaculiza la mirada estos días. Quizás por ello la IV edición del Cañón Trail de Lanjarón duplicó inscritos hasta reunir a cerca de 500 corredores, casi cien senderistas y doscientos niños en una deliciosa mañana deportiva entre familia y amigos. Tiene la prueba todas las características para triunfar: aire puro, naturaleza, belleza a lo lejos y al alcance. «Merece muchísimo la pena», se repetían todos.

Con el frío de la mañana todavía en los huesos, los corredores ponían rumbo hacia Lanjarón temprano prestos al baile de las curvas de la Alpujarra y a la dureza de sus pendientes más tarde. En la Plaza de la Constitución, donde se ubica el Ayuntamiento y ayer el centro neurálgico de este IV Cañón Trail, algunos se calentaban en fogatas y otros muchos optaban por el café del negocio más próximo como último chute de calor antes de la prueba. A las diez y media, tanto los corredores del trail de 16 kilómetros y medio como los del mini de 12.7 km abrían gas hacia los barrancos de Lanjarón, con una comitiva de cien senderistas tras ellos. Mallas, guantes y bastones. A pocos metros y tras la subida, el primer punto de avituallamiento: el Pilarillo Chato.

Evacuada la coqueta plaza, las carreras infantiles pidieron la vez. Los aguiluchos exhibieron competitividad, tanta que alguno se asustó y buscó las rodillas de su madre. Los padres los jaleaban en la curva de vuelta. Hubo alguna caída que concentró la atención de los mayores del pueblo, interesados por tanto foráneo. Hubo que frenar la entrega de premios de los niños: José Miguel Molina volvía a la plaza.

El corredor independiente, camiseta blanca sin mangas impoluta, fue el ganador del minitrail en una hora, ocho minutos y 49 segundos. Ya conocía el sabor de las mieles de la victoria en Lanjarón. «Salí poco a poco, ganando posiciones hasta ponerme primero sin darme ni cuenta. En los últimos metros fuimos apretados, pero el que da todo lo que tiene no está obligado a dar más, y yo iba a tope», expuso José Miguel Molina. «Es una carrera muy bonita con agua por todo el camino y verde todo. Merece la pena correrla», admitió. Le siguieron Vicente Padilla (Jaén Trail), a once segundos, y Manuel Martínez (Sabika). Fue el primero en recibir el salchichón al cuello como medalla 'finisher'.

Vistas incomparables

Diez minutos después, María Dolores Arias Santiago, de Olimpo, emergía como ganadora de la distancia de casi trece kilómetros. «Ha sido espectacular como siempre, me gusta participar en esta carrera porque estas vistas no las he encontrado en ningún otro sitio», aseguró en meta, de la mano de Amada Martínez, cabeza del trail, hasta el desvío. Se impuso a Tanya Castro (Team Halcón) y Yordana Peregrina.

Y menos de medio minuto después de la llegada de Arias Santiago, la ovación de la mañana. Jacob Gutiérrez entraba en la plaza como ganador del trail, cumpliendo pronósticos, en una hora, 19 minutos y 32 segundos. El del Cerro del Caballo, bonachón, fue recibido como un héroe por muchos conocidos. «Impuse mi ritmo desde la primera subida, porque es mi terreno, y vi que no me siguió nadie», defendió con sencillez, satisfecho tras su segundo puesto de la edición anterior. Por el camino dejó a Rubén Gil y a Andrés Viedma, ambos del Olimpo. No tardó en agarrar una cerveza.

Amada Martínez, también de Olimpo, se llevó la victoria entre las mujeres del trail en una hora, 42 minutos y 29 segundos sobre Mónica Díaz, del Bicha, y su compañera Elena Cambil en una carrera disputadísima. «Había mucha rivalidad pero nunca miré hacia atrás», resolvió en meta. La fiesta, barbacoa incluida, no había hecho más que empezar.

 

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