Deporte Inclusivo

«¿Qué hacemos para que nuestro Fran, con parálisis cerebral, participe de cada jugada con el resto del equipo?»

El plantel infantil y cadete de Albuñol fueron los anfitriones. /IDEAL
El plantel infantil y cadete de Albuñol fueron los anfitriones. / IDEAL

Los equipos del Cultural Asako, AMDA Málaga y Albuñol adaptan las reglas para disputar un campeonato en el que futbolistas de diferente condición física demuestran que ganar es una batalla del día a día

CÉSAR GUISADOGRANADA

Fue unos días antes del sábado pasado cuando Vale Fernández no supo responder muy bien a Fran. Este es delantero del Albuñol, jugador infantil y goleador, con parálisis cerebral. Y tanto Fran como su madre han sido mano derecha del coordinador de las escuelas futboleras de este municipio en la organización del cuarto Torneo Inclusivo, una cita a la que cada año acuden puntuales las chicas del Cultural Asako de Motril y los del AMDA Málaga, un equipo de futbolistas con distintas discapacidades físicas.

El caso es que durante los preparativos, Fran preguntó cómo era que entre tanto preparativo, camisetas, agua y hasta unas migas con melón y pimientos para comer, nadie hubiera caído en la cuenta de comprar un trofeo para el vencedor. «¿Cómo no le vamos a dar una Copa al ganador?», vino a decir el niño. «Pero vamos a ver, Fran», le explicaba Vale Fernández, «si aquí ya ganamos todos; sólo por poder jugar un triangular todos juntos, con las mismas reglas y pasarlo bien, ya hemos ganado», le dijo. Aunque Fernández sabía que su respuesta convencía poco. «¿Quieres un trofeo? Pues trofeo para todos, de igual tamaño», le negoció.

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Y lo cierto es que, en el fondo, Fran llevaba toda la razón. El fútbol es deporte y en el deporte la competición es inherente. Así pues, trofeo para el AMDA de Málaga, un equipo con cinco jugadores en la Selección Española de fútbol para personas con discapacidad física. Entre ellos, el 'capi' David Jiménez, bronce en Río '16 y quien se retiró de forma oficial con este encuentro. Trofeo para el Cultural Asako, compuesto por las cadetes y sénior del equipo motrileño, quienes dieron también una clase de igualdad a las mujeres albuñoleras diciéndoles que el fútbol no es cosa de chicos. Y trofeo más que merecido para la Asociación Deportiva Albuñol, organizadora y anfitriona de una cita que rompe moldes y barreras por ser pionera en una forma diferente y necesaria de entender el fútbol.

De este modo, el sábado pasado en el Campo Municipal de Albuñol, el cuarto torneo por la inclusión y la igualdad en el fútbol arrancó de una forma que hasta ahora no se había hecho. Valeriano Fernández explicó el reglamento con el que se iba a disputar el torneo. Sin fuera de juego y con adaptaciones a la hora de sacar de banda. Y preguntó: «¿De qué sirve jugar así?».

Deporte de formación

«Les explicamos que la inclusión consiste en adaptarse a jugar con las condiciones del que tiene más dificultad para hacerlo, en un contexto en el que todo el mundo pueda participar. Porque el deporte base y de formación debe de ser eso», dijo el coordinador. Y para eso, entre otras normas se adaptó el número de jugadores y el saque de banda, que se podía hacer con el pie o por debajo de la cintura, como en un saque de pádel. O bien con las dos manos como se hace tradicional en el fútbol 7, o con una para quien tuviera una mano funcional, que podía hacerlo como en un saque de bolos. También se eliminó la regla del fuera de juego, por lo que podía hallarse un delantero siempre al acecho dentro del área, lo que condicionó mucho a todas las defensas. Ahí estaba el reto.

«Lo primero que percibí fue sorpresa», decía Valeriano. Porque cinco jugadores de AMDA van a ir a la Selección Española durante el Mundial de fútbol para personas con discapacidad física que se disputa dentro de unos días en Sevilla. «Son deportistas de élite, pero mis jugadores pensaban que iban a superarlos en velocidad, en el cuerpo a cuerpo… y lo primero que se llevaron fue una bofetada de realidad. Una vez que el árbitro pitó el inicio del juego, la ambición por ganar fue la misma en ambos equipos y llegar al balón no era fácil, tuvieras que dar dos zancadas para hacerlo o seis», explicaba el entrenador.

Eliminar barreras

«Creo que los jugadores acaban pensando, 'anda, si al igual que en este partido, eliminamos las barreras arquitectónicas, las personas con discapacidad pueden llegar a los mismos objetivos del día a día, igual que yo'. Entonces les digo, imagina si cambiamos este contexto, llevándolo al educativo, a la sociedad… Aquí hemos eliminado el fuera de juego y ganamos en igualdad. Cuando lo hagamos en otros ámbitos, ganaremos mucho más».

Pero, ¿es posible llevarse la inclusión a una competición reglada, donde todos buscan llevarse un trofeo a final de temporada? Para Vale Fernández, esta meta si lo es, todavía está lejos. «Soy consciente que esto en el deporte competitivo no puede darse. Pero podemos decirle a los niños que hay otras visiones del deporte, porque este es una herramienta pedagógica genial. Juegas contra un rival que tiene un gorro porque se ha sometido a varias operaciones o lleva unas gafas porque su visión no le da para ver el juego como los demás. Y es bueno porque, al final de la jornada, los niños que son curiosos por naturaleza preguntan».

Así fue como un jugador del Málaga les contó que él hace muchos años era un niño como ellos ahora. Pero que un día se cayó con la bici y no llevaba casco. Y esto le provocó un derrame cerebral y tuvo que ser operado varias veces. Y ahora el lado derecho de su cuerpo no funciona bien, pero juega al fútbol y estudia, aunque con más dificultad que ellos.

Todo por no ponerse el casco de la bici. A esos niños que escucharon su historia, no se les va a olvidar más que ya no sólo hay que ponerse el casco de la bici, sino que toda acción en la vida tiene sus consecuencias. «Aprendieron una gran lección, jugando al fútbol», pondera Fernández.

De acuerdo, pero, ¿y en los entrenamientos? Para el Albuñol, sí. «¿Qué hacemos para que nuestro jugador Fran, con parálisis cerebral y que es delantero, participe de cada jugada con el resto del equipo? Muy fácil, el equipo que se enfrenta contra él no tiene regla del fuera de juego en defensa y el gol de Fran vale doble, porque sus condiciones son más lentas, ya que mientras controla y dispara, el rival se le puede echar encima y quitarle la pelota. Pero si su gol vale doble, la cosa cambia. Así que obligas a tus jugadores a elaborar el mejor pase posible para su delantero y buscarlo. Si Fran hace el gol, este vale dos puntos. Pero el equipo contrario puede contrarrestarlo si, tras encajar, corren todos a abrazarse. Esta regla es para todos los equipos, favoreces así la cohesión, el trabajo en grupo. Creo que debemos mirar por esto», abrocha Valeriano, haciendo que todo parezca tan sencillo, como en realidad debe serlo. Quizá la única fórmula posible sea intentarlo.