Atletismo

Enrique Carmona: «Me cortaría la pierna para seguir corriendo con una ortopédica»

Enrique Carmona, el atleta incombustible de Maracena. /ALFREDO AGUILAR
Enrique Carmona, el atleta incombustible de Maracena. / ALFREDO AGUILAR

El incombustible deportista maracenero, una leyenda en activo del atletismo granadino, firmó en 2018 la mejor temporada de toda su trayectoria deportiva

JOSÉ IGNACIO CEJUDOMARACENA

Existe un factor que mueve a las personas, muy apreciable en el deporte, que carece de explicación biológica alguna. Casos en los que la edad queda en un segundo plano. Se llama motivación, aunque con más misticismo se puede hablar también de fe. Torres que elevan la figura de Enrique Carmona en el atletismo granadino, incombustible todavía a sus 61 años. Casi medio siglo de historias épicas, desde que descubriera el atletismo con catorce. Todavía en pie de guerra, cerró el pasado año 2018 la que ha sido la mejor temporada de su vida.

Dos medallas en el Mundial de ruta y otras dos en el Mundial máster de Málaga, la victoria en la Subida al Veleta, sus triunfos en los distintos campeonatos nacionales en su categoría. Cross, pista cubierta, aire libre, ruta, medio fondo, fondo, ultrafondo. De todas volvió con un metal. Pero, en especial, brilla el ansiado Grand Slam Cántabro, donde fue el único andaluz, con la disputa de las pruebas de 1.500 metros y 5, 10, 21, 42 y hasta 100 kilómetros, un reto que solventó en ocho horas, cuarenta minutos y 58 segundos, a sólo veinte segundos del récord histórico nacional.

Se le acumulan los títulos a Enrique Carmona, quien no se plantea tirar la toalla ni aun sin adversarios sobre el ring. «No esperaba que fuese a ser mi mejor temporada. Obtuve medallas de oro en la mayoría de podios y conseguí el Grand Slam tras cinco años fallando en los cien kilómetros. No me lo creo, y tampoco me parece que la vaya a poder superar», admite.

«El secreto es la motivación, porque he arrastrado lesiones y otras dificultades, como dos bronquitis. Tengo muchísima fe y fuerza de voluntad, gracias a ello me recupero de mis lesiones. Aguanto el dolor gracias a mi deseo de superarme», proclama Enrique Carmona, el eterno atleta de Maracena. «Es algo que llevo dentro del ADN. Tiene algo de adicción: puedo parar un día de correr, pero si paro dos me cambia el estado de ánimo», reconoce.

Enrique Carmona entrena cuando los bancos cierran, es decir, cuando se lo permiten los distintos compromisos que afronta en el rol que ejerce más allá de su rendimiento individual como atleta. «Algunos días no puedo más que hacer un entrenamiento progresivo de 45 minutos, pero al final son las competiciones como el Gran Premio de Fondo las que me sirven para coger los ritmos», cuenta. Capacitado para competir al más alto nivel en múltiples distancias, señala su «facilidad para cambiar de una a otra».

Una vida entera

A Enrique Carmona lo convirtió en atleta un profesor del Virgen de las Nieves «porque era 'delgadillo'». «Luego coincidí con Rafael Núñez Blanca, Francisco Medina, Paco Sánchez Vargas, López Estrada… formamos la selección granadina de atletismo y fuimos campeones de España de campo a través en León», recuerda. Echa de menos esa época. «Antes podían bajar siete u ocho atletas de la hora y cinco minutos en media maratón, ahora no hay más que uno o dos. El atletismo se ha popularizado pero esos grandes atletas se han extinguido», lamenta.

Padre del atletismo en Maracena, disfruta corriendo y organizando, como con la Subida al Veleta que celebrará en 2019 su XXXV edición con mucha ilusión. «El atletismo trata de superación y no descarto una temporada similar a la pasada. A veces le comento a mi mujer de broma, o no, que si me pasara algo serio en la pierna sería capaz de cortármela y correr con una ortopédica. No sabría vivir sin correr. Si no puedes, camina. Si te caes, te levantas. Eso tiene que ser así», prioriza Enrique Carmona, ciego de pasión.

«Convivir con los niños de la escuela ha sido lo mejor»

Carmona recuerda los años por récords. En 1986 batió el registro en la bajada a Motril desde la Plaza del Carmen capitalina, por la carretera antigua. Ese éxito, del que IDEAL se hizo eco, desencadenó la llamada del alcalde de Maracena, que desconocía que compartía el pueblo con un atleta de esa dimensión. «Se estaban construyendo las instalaciones deportivas, entre ellas la pista de atletismo, y me propuso dirigir la escuela. Mi vida cambió», relata hoy Enrique Carmona.

«Me dediqué a la escuela en lugar de a mí mismo. Podría haber llegado más lejos como atleta profesional absoluto, me sacrifiqué, pero convivir con todos esos niños ha sido lo mejor. Era feliz. Los veo ahora con cuarenta años y mantenemos una gran amistad. Reconocen lo que hice por ellos y me siento agradecido», se conmueve el atleta.

Enrique Carmona entrena en la Zona Norte de Granada.
Enrique Carmona entrena en la Zona Norte de Granada. / ALFREDO AGUILAR