Atletismo

La feliz 'vuelta al cole' de María Pérez

María Pérez fue recibida por muchos niños entusiasmados en el CEIP Miguel Hernández. /R. L. P.
María Pérez fue recibida por muchos niños entusiasmados en el CEIP Miguel Hernández. / R. L. P.

La granadina, que ha sido elegida como la mejor atleta española de 2018, visita a los alumnos del colegio para inculcarles valores del deporte

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Se respiraba tensión y entusiasmo en el patio de recreo del colegio Miguel Hernández ayer. Ubicado en la zona norte de la capital, este modesto centro de una sola línea recibía una visita muy especial. Sus niños, diferentes e iguales, lo sabían. Pasaban algunos minutos de las doce del mediodía cuando su presencia comenzó a anunciarse. «¡María Pérez ya está aquí! ¡Es María!», gritaron los chiquillos ilusionados. La actual campeona de Europa de 20 kilómetros marcha, granadina como ellos, había ido a verles.

La joven deportista de Orce, realidad y promesa al mismo tiempo por la amplitud de sus posibilidades, introdujo su disciplina atlética a los niños del colegio Miguel Hernández como parte de la iniciativa 'Andalucía se pone en marcha', promovida por la Junta de Andalucía junto a la Federación Andaluza de Atletismo y el CAE de Marcha de Guadix 'Manuel Alcalde'. María Pérez, que estudia magisterio infantil, se acercó a ellos con ternura y hablándoles en el idioma que entienden, en el del cariño. «Me llevo mejor con vosotros que con los adultos», admitió la campeona de Europa, heroína en la cita de Berlín en agosto.

María Pérez fue recibida con música épica, pancartas de admiración y júbilo por integrar la foto de familia junto a ella. «No me esperaba este reconocimiento. Debía estar en Bruselas con el Ayuntamiento de Granada, pero he decidido estar aquí con vosotros», señaló la marchadora, recién llegada de una concentración en Estados Unidos junto al bloque de la selección española. En su ponencia expuso la importancia de una técnica eficiente para marchar rápido, la labor de los jueces o la tradición, el éxito y el prestigio de esta disciplina en nuestro país. Todo, acompañado de paralelismos junto al día a día de los escolares en el aula. «Si vosotros le hacéis caso a los maestros, yo se lo hago a mi entrenador (Jacinto Garzón). Si no hubiera hecho los deberes no habría ganado una medalla», razonó, y asentían implicados e inquietos los chavales.

La marchadora de Orce habló también sobre sí misma, su propia rutina de entrenamiento y los sacrificios que sigue haciendo para mantenerse en lo más alto. «Entreno seis horas al día, las mismas que vosotros pasáis en el colegio», les hizo ver. «Tuve que dejar a mis amigos con quince años y ahora con 22 tengo pocos, pero por todo el mundo», les confesó, feliz ante su audiencia. Todavía recuerda los trece segundos que la alejaron de la cita olímpica de Río, y como desde entonces tiene a Tokio entre ceja y ceja. Reivindicó a la mujer y a la educación, y ejemplificó: «Cuando gané en Berlín fui portada porque al llegar a meta arremetí contra la Federación; habíamos salvado el atletismo». Antes de marcharse, firmó autógrafos y enseñó a los niños a combar su cuerpo para avanzar en la marcha, manteniendo la pierna recta en el apoyo y los pies pegados al suelo.

Acicate

El director del centro, José María Pérez Robles, calificaba la intervención de María Pérez como «un acicate para que nuestros niños sigan emocionándose con el deporte y no pierdan esa ilusión, estaban muy nerviosos e ilusionados». «Podemos promocionar el deporte y la igualdad desde bien pequeñitos, a estas edades es el momento para hacerlo», incidía la marchadora, encantada con «la convivencia de diferentes culturas en el colegio».

Los también marchadores internacionales Alberto Amezcua y José Manuel Pérez estuvieron en los centros educativos Inmaculada Niña y Sagrado Corazón. «Queríamos acercar la marcha y a los niños les gustó porque les explicamos las reglas a través de un cuento con un decálogo», contó Amezcua a IDEAL.

 

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