Voleibol masculino

El equipo de voley que salió adelante gracias a una carta

Los jugadores del Huétor Vega se tenían que conformar con ver a las chicas jugar hasta que han conseguido el último jugador para salir a competición esta temporada./ALFREDO AGUILAR
Los jugadores del Huétor Vega se tenían que conformar con ver a las chicas jugar hasta que han conseguido el último jugador para salir a competición esta temporada. / ALFREDO AGUILAR

A un grupo de chicos de Huétor Vega casi no les dejan competir este año en Liga porque a su equipo le faltaba un jugador. Se les ocurrió denunciar a través de una carta al director de IDEAL la poca atención que recibe el voleibol masculino

CÉSAR GUISADOGranada

Entras hoy al Pabellón de la Universidad y todavía suenan los palmeos de Guille Hernán. Decían hace más de una década que ese colocador iba a llegar lejos, y vaya si lo hizo. Conquistó ligas europeas y los campeonatos de España, pero también asombró a los galos y ahora es la hinchada lusa la que se quita el sombrero. Aunque quizá lo más importante que este 'siete' ha ido dejando allá por donde ha pasado haya sido su legado.

Muchos niños querían ser Guille Hernán. Los Paseíllos eran su particular teatro de los sueños. En las pistas de cemento, balonazos, y en el pabellón, la estética de los remates pegados a la red. Aquello se emborronó cuando la UGR dejó de apostar por el deporte de élite, pero esa es otra historia. Lo que queda es una oferta deportiva cada vez más encauzada hacia el omnipotente fútbol y la desaparición de escuelas polideportivas a lo largo y ancho de toda la provincia.

Huétor Vega es sin embargo un reducto. Aquí se juega y bien al waterpolo, hay un excelso club de tenis de mesa en las nacionales, tienen campeones de Andalucía en trial bici, a una de España en taekwondo, un buen club de petanca, tampoco les va nada mal con la gimnasia rítmica y cuenta desde hace décadas con una portentosa cantera del voleibol. «Hasta el alcalde –Mariano Molina del Paso– jugó en el equipo cuando era joven», dice Celia Cobo. Ella es la presidenta del club y entró a jugar en el equipo en el año 84. Más tarde lo hizo su hija Belén, quien acaba de dar el gran salto al Voley Playa Madrid de la Superliga. Y esta también es otra historia.

A lo que van estas páginas es que al comenzar la presente temporada, el equipo masculino del Huétor Vega apenas tenía jugadores para inscribirse en la competición provincial. «Porque no hay una apuesta clara por el 'voley' masculino, parece que sólo hay fútbol», se queja la presidenta señalando no a su consistorio, que dice sí le ayuda con las instalaciones y una aportación económica fundamental cada año. «Fuera de aquí todas las miradas son para el fútbol y no se puede formar una buena competición porque sólo un par de municipios tienen equipos masculinos en Granada», abunda.

«Veo alucinante que haya escuelas de fútbol para niños de 3 años. Parece que todos van a ser 'Ronaldos'» Celia Cobo | Presidenta

Álex Villén es uno de los jugadores. Tiene 16 años y estudia segundo de Bachillerato. Dice que quiere ser biosanitario. Empezó desde muy zagal «en un equipo de niñas, porque no había de niños» y dice que para él, este deporte es el más estético, el más difícil de jugar. «Es el más completo. Yo antes era un caos y el voleibol te exige un montón de cualidades motoras, de coordinación. Y cuando empiezas a aprenderlo ves la elegancia que tiene. También el compañerismo, porque en este deporte es obligatorio dar los dos pases antes del remate y el trabajo en equipo es lo que más se ensaya», explica.

El curso comenzó bien. Jugadores en la cancha y todos comprometidos a terminar la temporada. Pero poco a poco comenzaron a fallar hasta tal punto que a la hora de entregar las fotos de carné a la Federación para tramitar las fichas no había suficientes. Faltaba al menos un jugador más. Álex, harto de la situación, de que cada día se juntaran cuatro o cinco para entrenar y al ver que no iban a poder jugar la liga provincial, urdió un plan. «Se me ocurrió denunciar la situación escribiéndole una carta al director de IDEAL». Y vaya si lo hizo.

1) Ensayando el remate pegados a la red. / 2) Álex Villén fue quien escribió la carta al director. / 3) Celia Cobos es la presidenta del club. / ALFREDO AGUILAR

El 'profe' Jaramillo

«Mi profesor de Lengua, Jairo Jaramillo, siempre me ha motivado mucho para hacer estas cosas. Un día nos mandó un trabajo para hacer en casa, que era escribir una carta al director de un periódico y vi que era una buena oportunidad para quejarme sobre esto que nos ha pasado en el equipo. Pensé que en un periódico como El País, por ejemplo, no me iban a hacer caso, pero busqué cuál se leía en Huétor Vega, vi que era el IDEAL y pensé que aquí le darían más importancia a lo que nos pasa», explica.

Pero no lo dijo en el vestuario. Ni siquiera a la presidenta. «Cuando el periódico me contestó diciendo que nos querían conocer, lo mandé por un grupo de WhatsApp que tenemos. Mis compañeros se impresionaron porque siempre soy un poco callado y no se esperaban que yo fuese capaz de mandar una carta al periódico. Me decían que se partían el… » y puntos suspensivos, acompañados de un arqueo de cejas. Qué pillo.

Y en el Pabellón La Libertad que se plantó IDEAL para conocer a Álex Villén, a sus compañeros y la situación del equipo masculino del Huétor Vega. «Creo que esto supone un gran paso. Somos un equipo, no llevamos mucho jugando pero eso es lo de menos, aquí estamos para aprender y divertirnos. Pero si salir en el periódico sirve para darnos esa importancia, para que la gente se conciencie de que existen estos deportes y se animen a jugar al voleibol, creo que lo habremos conseguido», advierte.

Villén, aprovecha y le dice a sus vecinos a través de estas líneas «que tengan en cuenta que el voleibol masculino existe. Y si alguien de nuestra edad quiere jugar con nosotros, que venga y pruebe». Claro y directo. Entrenan los lunes y martes a las siete y media y los jueves desde las seis y media, en el Pabellón La Libertad.

«El voleibol masculino ha cambiado», dice la presidenta. «En los ochenta había un equipo porque lo sacó un profesor de Educación Física del instituto. Pero desapareció porque por tradición en Huétor Vega se juega al fútbol», explica. No obstante, la chispa volvió a surgir hace dos temporadas. «Las chicas jugaron el Cadeba (el Campeonato de Andalucía), y cuando volvieron a clase y enseñaron en el móvil las fotos del viaje, del hotel y de lo bien que lo habían pasado, convencieron a los niños para jugar. Se juntaron un grupo de unos diecisiete o dieciocho chicos que durante dos temporadas han jugado en los juegos deportivos, y esta es ya la tercera», refiere.

«Se me ocurrió denunciar nuestra situación. Mis compañeros no esperaban que fuera capaz» Álex Villén | Jugador

Hoy, el CV Huétor Vega lo forman setenta jugadoras. De todas las categorías y niveles. En el equipo alevín hay dos chicos. El último se apuntó esta pasada semana y juegan entre quince niñas. «Cuando lleguen a la categoría infantil no podrá seguir jugando porque si no pueden pasar a un equipo masculino, se irán del club», se lamenta Cobos.

«En Huétor Vega hay quince equipos masculinos de fútbol y para poder tener uno de voleibol es súper complicado. Y eso que quien viene y prueba, se queda porque le gusta». Aquí, dice la presidenta que la filosofía deportiva sigue siendo la del juego limpio, educar en valores de esfuerzo y competición en un ambiente sano.

«Pero necesitamos más concienciación en los padres. Veo alucinante que haya escuelas de fútbol para niños de tres a cinco años cuando a esas edades los niños deberían estar haciendo psicomotricidad. Pero parece que todos van a ser 'Ronaldos'. Hay que cambiar ese desconocimiento que nos hace pensar que el 'voley' es sólo femenino. Y esto es porque se hace poca promoción por parte de las instituciones y las federaciones en los colegios. También si los medios de comunicación dieran más partidos por la televisión, con locutores que sepan, sabríamos qué es este deporte». Mensaje recibido.

 

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