Diez horas nadando para luchar contra el cáncer infantil

Un centenar de nadadores apoya a la Asociación Capitán Antonio en Inacua realizando un 'non-stop' de diez horas por relevos

Los niños y niñas de las escuelas de natación de Inacua se dieron un refrescante chapuzón de empatía y solidaridad este fin de semana. /RAMÓN L. PÉREZ
Los niños y niñas de las escuelas de natación de Inacua se dieron un refrescante chapuzón de empatía y solidaridad este fin de semana. / RAMÓN L. PÉREZ
CÉSAR GUISADOGRANADA

Una brazada más, giro la cabeza y vuelvo a coger una bocanada de aire. Miro bajo el agua y no veo nada. Una vez más, y otra, y luego otra. Y así diez horas, junto a mi equipo. Y cuando las fuerzas flaquean, pienso en el Capitán. En Antonio y en tantos otros niños y niñas que un día lucharon, y en quienes siguen en la batalla aún. Piensas en quienes salen de ella y en quienes recordamos con cariño. Todos tenemos a alguien. Pregúntele algún día a un 'iron-man' por qué corre, nada y pedalea durante más de doscientos kilómetros sin desfallecer y prepárese para secar sus lágrimas. Todos lo hacen por un motivo.

Y el del sábado, en Inacua, no fue ya el de luchar contra Goliat, recaudar fondos tan insignificantes como un grano de arena en el Gobi. Lo del sábado era otra cosa. Se trataba de colocar un altavoz dentro del vaso de una piscina. Decir que cada día es bueno para luchar. Poner el foco en las familias que luchan contra el cáncer infantil todos los días y no uno al año. Y a la cabeza, los chavales, dando una enorme lección a la sociedad.

Solidaridad, deporte y diversión. Vaya fórmula. Diez horas, diez. Desde las diez de la mañana a las ocho de la noche. Seis equipos haciendo relevos bajo la norma de que en todo momento uno de sus quince nadadores debía estar en el agua. Más de cien nadadores, chavalería por doquier y familias disfrutando de una mañana espléndida. El objetivo de este evento, cuentan desde la organización, no es otro que el de «dar a conocer –más si cabe-, las actuaciones de la Asociación Capitán Antonio».

«No sé cómo llegan a nosotros», dice Jesús Abad, que es uno de los responsables de esta asociación, «pero son personas afines a nosotros, que nos llaman, nos dicen que quieren colaborar de alguna forma y con las que nos entendemos enseguida. Nos comentaron que querían hacer un evento de natación y nosotros nunca habíamos hecho nada así, pero estamos encantados de llevarlo a cabo y ya puestos, colaborar también en tareas comunes con el gimnasio de Inacua», explica.

Antonio Villena, padre del Capitán que da nombre y sentido a este movimiento asociativo, lo tiene muy claro. «La gente tiene muchísimas ganas de ayudar, pero también necesitan de asociaciones serias. Y hay muchísimas. Necesitamos asociaciones que sean capaces de focalizar y llevar a cabo el desempeño real del dinero que alguien dona con un fin. Esa es la clave para todos», explica.

Mecenazgo

La Asociación Capitán Antonio empezó a trabajar hace dos años, humanizando la planta de Oncología Infantil del Materno. Dicho con todo el cariño, poniendo pegatinas de superhéroes y princesas en los pasillos. Pero las manos eran y son tan limpias, la familiaridad es tan evidente, visual y diáfana, que consiguió captar la atención de muchísimos granadinos. Tantos, que de aquel esfuerzo en decorar, en dejar bonito el pasillo, se pasó muy rápido a colaborar para cambiar los sofás donde los papás descansaban junto a los 'peques' en tratamiento. Más tarde llegaron los frigoríficos para guardar los zumos en envases más grandes, los cinco minutos de felicidad con helados de Los Italianos; el de pistacho era el preferido de Antonio, los coches para ir a la quimio pasando previamente un rato agradable y sin darnos cuenta, a ser mecenas de una investigación única en el mundo, de la mano de Ignacio Porras.

Neutrones por la Medicina, que así se llama, es un proyecto premiado por la Reina Letizia como dama de honor de la Asociación Española por el Cáncer, debido a la innovación de la misma. «Es una maravilla por lo siguiente. Ahora mismo lo que viene a decir este estudio es que la inyección de boro en células cancerígenas, permite que este se adhiera y con un acelerador consigue una radiación que consigue destruir a esta célula», explica Villena, claro como el agua. Para esta investigación, la Asociación Capitán Antonio aporta quince mil euros, consistente en una cátedra de tres años. De humanizar, a investigar.

Pero, más importante que el dinero, a veces también lo es involucrar a la sociedad. «Que los niños participen en algo así haciendo deporte es primordial porque mientras ellos nadan en el agua conseguimos esa ligazón entre la solidaridad y el mundo deportivo de la mano de las familias que participan», completa Abad.

«Hemos puesto en marcha una rueda que ya no se puede parar. Hemos conseguido desde pagar un alquiler durante unos meses a una madre que necesita vivir en Madrid mientras tratan a su hija, como comprar una silla de ruedas o pagar a la profesora particular que necesita niña para que su madre descanse, porque atiende sus cuidados durante toda la noche». Al final puede que sólo se trate de humanizar. La planta de un hospital, el agua de una piscina y los brazos de quienes aquí nadaron el sábado, por darle otro empujón a esta rueda imposible de parar.

«La causa es a favor de niños y los principales actores aquí son ellos»

:: C. Guisado

Granada. A lo largo de la jornada, pasó por las instalaciones de Inacua-Antonio Prieto, el concejal de Deportes en el Ayuntamiento de Granada, Eduardo Castillo. Se desembarazó de su abrigo y se remangó las mangas de su camisa para acomodarse a la climatización de la instalación y departir un buen rato con los nadadores. Entre ellos el paratriatleta José Abril, quien forma parte de las listas para la candidatura socialista al consistorio.

Saludó el edil a los componentes de la Asociación Capitán Antonio y se interesó por sus próximos proyectos. «Hemos trabajado junto a ellos en otras ocasiones, haciendo eventos en instalaciones municipales y en este caso lo hacemos en una instalación que es pública pero con gestión privada, poniéndonos de acuerdo para colaborar en una causa solidaria y creo que ese acuerdo entre todos es muy importante, ya que tiene un doble valor», apuntaba.

Asumía el concejal que jornadas así, «por un lado sirven para recaudar dinero para los niños y niñas que están en el Materno puedan tener una estancia más cómoda. Pero creo que más importante es la visibilidad que se consigue, que la sociedad granadina lo vea, porque así se implica también en mejorar la vida de estos pequeños».

Por eso fue importante contar con la chavalería en una cita como esta.

«La causa es a favor de los niños y los principales actores aquí son niños. De pequeños están concienciados de que hay niños que lo pasan mal, que necesitan de su ayuda y desde pequeños participan en una causa solidaria. Al final es lo que siempre comentamos sobre el deporte, independientemente de sus beneficios prácticos para la salud. Aquí se trabaja una causa solidaria y social, y esa transmisión de valores de solidaridad y empatía, se hace más importante que nunca», abrochó.