Deporte Inclusivo

Clemente Llamero vuelve a sacarse el billete mundial en el Nacional de la Costa Tropical

El granadino Javier Gámiz fue uno de los representantes andaluces de este torneo. /DE HARO
El granadino Javier Gámiz fue uno de los representantes andaluces de este torneo. / DE HARO

El ajedrecista cántabro será el representante español para el próximo campeonato del mundo después del torneo que se ha celebrado una edición más en el Hotel Helios de Almuñécar

CÉSAR GUISADO/J. M. DE HARO GRANADA

Dicen que el ajedrez es el deporte más agresivo de cuantos existen. Juegas con tu mente para aniquilar al rival, para destruirlo desde el primer peón hasta el rey. No hay otro juego así en el mundo. Y quién lo diría viendo las partidas del Helios, porque aquí los trebejos se acarician con mimo y mesura, utilizando la punta de los dedos. Anclados al tablero y con una punta de metal para diferenciar las negras. El tacto cuenta la jugada del rival.

Puede que sea el deporte más agresivo, el que han jugado reyes, nobles y visires durante milenios mientras se repartían el mundo. Pero hoy es el más inclusivo. De un tiempo a esta parte, el ajedrez, es uno de los deportes de más larga tradición entre las personas con discapacidad visual gracias a su facilidad para ser practicado de forma integrada ante rivales videntes.

El Hotel Helios de Almuñécar ha sido escenario un año más para disputar la vigesimoséptima edición del Campeonato de España de ajedrez que organiza la Federación Española de Deportes para Ciegos (FEDC). Es el torneo por excelencia a nivel nacional porque aquí se pusieron en liza las cuatro plazas para representar a España en el próximo Mundial. Y de ahí lo apretado del podio, a la postre. La cita tuvo como árbitro principal a Ismael Nieto y contó con el apoyo del consistorio sexitano, de su patronato de deportes y de la ONCE.

Más de medio centenar de jugadores llegados de todos los rincones de España se dieron cita en el hotel de la Costa Tropical para un torneo que acabó ganando el zamorano Clemente Llamero en la categoría masculina y la cántabra Concepción Salas, en la femenina. El catalán Diego Aguilar y el tinerfeño Agustín García se repartieron el oro y la plata masculinas. Para Llamero, este ha sido su segundo Campeonato de España individual después de más de veinte años jugando y tras representar en varias ocasiones a España en distintos cónclaves europeos y mundiales. «Estoy feliz porque la suerte en esta ocasión me sonrió ya que Gavril Draghici me lo puso más difícil de la cuenta», manifestó en alusión a su último rival, mientras sostenía en su brazos un gran alfil dorado que consiguió como campeón y que recibió de manos de la responsable de programas y proyectos de la Federación Española de Deportes para Ciegos, Sofía González que, junto a los ediles de Deportes y Turismo, Luis Aragón y Rafael Caballero, presidieron la entrega de premios que ponía el broche a una intensa semana de ajedrez.

Inclusión

Para la práctica del ajedrez los ciegos necesitan sólo algunas adaptaciones en el material de juego. Por ejemplo, el tablero tiene los cuadros negros ligeramente más altos que los blancos para hacerlos diferentes al tacto. Además, las piezas negras llevan, en su parte superior, una protuberancia que las distingue de las blancas. Cada casilla del tablero tiene un orificio en el centro, en el que se insertan las piezas a través de un pequeño vástago que éstas tienen en su parte inferior. Mediante este sistema, las manos del jugador pueden tocar todas las piezas sin derribarlas.

Las partidas entre ajedrecistas ciegos se juegan en dos tableros. Cada uno de los jugadores mueve las piezas en su tablero de modo que, al tocarlas, no moleste ni sea molestado por su contrario. Los relojes de ajedrez disponen de un mecanismo de voz con auriculares para acceder al tiempo de juego.

 

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