Fútbol provincial

Batalla campal entre los jugadores del Atlético La Zubia y el Dúrcal al término del partido

Sucedió el domingo en el Municipal de Los Hoyos después de que los locales remontaran el encuentro y un jugador dedicara varios cortes de manga al banquillo visitante

CÉSAR GUISADOGRANADA

El Atlético La Zubia consiguió sumar el domingo pasado su primera victoria de la temporada en la Primera Andaluza. Tres puntos conseguidos ante el Dúrcal en el Municipal de Los Hoyos después de remontar un 0-2 en contra y gracias a un gol de Jesús Nieto en el último minuto. Pero el partido no será recordado por eso sino más bien, por la tremenda tángana que se propició apenas unos segundos después de la celebración.

Durante esta, en pleno fervor por el éxtasis del gol, un jugador local se dirigió al banquillo durqueño dedicando a sus jugadores varios cortes de manga. El gesto hizo saltar la chispa, que se propagó después de que la árbitra del encuentro, Torices Carmona, abandonara el terreno de juego de forma precipitada, antes que los jugadores. Su ausencia dio vía libre a la zurra entre ambos equipos. Nada quedó anotado en el acta del partido, excepto que «al finalizar el encuentro miembros del público no pudiendo ser identificados como aficionados de ningún equipo invaden el terreno de juego». Y esta dejación de funciones, puede propiciar que no haya castigo para ningún equipo.

Pero lejos de lo que refleje el acta, en los vídeos a los que ha tenido acceso IDEAL puede contemplarse cómo jugadores de ambos bandos la emprenden a puñetazos y patadas entre unos y otros, con carreras a los vestuarios para solucionar 'vendettas' del partido. Se observa cómo un jugador suplente del Dúrcal propina una patada por la espalda al número 17 de La Zubia, que podría haber acabado muy mal. Espectadores presentes en el Municipal de Los Hoyos han relatado a esta redacción cómo algunos futbolistas comentaron «tenéis que venir a Dúrcal». Y sí, el encuentro de vuelta se disputará el próximo 10 de marzo, con visos de una batalla campal si nadie lo impide previamente.

Al término del encuentro acudió una dotación de la Guardia Civil que poco más pudo hacer ya que desalojar la instalación y conminar al responsable de la cantina a que cerrase y dejara de vender bebidas alcohólicas, que poco iban a ayudar a encaminar la situación por buenos cauces.

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