Balonmano

Javi Elvira: «No se puede hacer más de lo que estamos haciendo en Granada con menos»

Javi Elvira posa junto a su pizarra maestra. /RAMÓN L. PÉREZ
Javi Elvira posa junto a su pizarra maestra. / RAMÓN L. PÉREZ

El técnico del Maracena consiguió el curso pasado la mejor clasificación histórica del equipo y los títulos andaluz, nacional y europeo con la Universidad de Granada

José Ignacio Cejudo
JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

El entrenador granadino Javi Elvira se ha convertido a sus 41 años en una suerte de 'Rey Midas' del balonmano. Se han cumplido seis años desde que ascendiera al Ángel Ximénez de Puente Genil a la Liga Asobal. No siguió y regresó a casa para poner al balonmano granadino donde entiende que debe estar. El año pasado firmó la mejor clasificación histórica del BM. Maracena Innjoo en su historia, tercero en Primera Nacional, y revalidó los títulos andaluz y nacional del equipo de la Universidad de Granada. El 10 de julio se proclamaron campeones de Europa.

–Qué temporada.

–La verdad es que fue espectacular. Primero a nivel de club en Maracena, porque conseguimos la mejor clasificación de toda la historia y durante muchos momentos lideramos la competición. Estuvimos luchando hasta el final con los dos grandes equipos de la categoría, GAES Málaga y Córdoba, que a posteriori consiguieron el ascenso. Y luego creo que con la Universidad se hizo algo increíble, épico, histórico… se me agotan los calificativos. Conseguimos ser campeones de Andalucía y de España, repitiendo lo del año pasado, y sumamos el 'titulazo' continental que ha sido algo único, una experiencia totalmente alucinante.

–¿Cómo se fue gestando ese hito?

–Siendo sincero, nunca pensamos que podíamos conseguirlo. Nos presentamos allí en Polonia expectantes porque nunca habíamos ido a esa competición y siempre piensas que puedes pecar de inexperiencia, pero el equipo acudió con una personalidad espectacular. Todo lo que fuimos aquí en fuimos capaces de serlo allí. Trasladamos todas nuestras señas de identidad, y fue increíble. Nos metimos en el día a día, partido a partido, y nos lo fuimos creyendo. Fue un sueño.

–Una historia redonda.

–Como no conocíamos a los equipos los fuimos descubriendo poco a poco. Debutamos ante los noruegos y creímos que serían más aguerridos. Luego jugamos contra los portugueses, ya sabíamos cómo meterles mano e hicimos un buen partido. Contra los alemanes sabíamos que nos íbamos a demostrar por qué éramos capaces de pelear pero caímos en sus provocaciones. Nos desconcentraron y aunque estuvimos a punto de remontar fueron físicamente muy superiores. Aún así nos dimos cuenta de que podíamos. En cuartos, los suizos nos lo pusieron muy complicado. En la semifinal nos tocó con el campeón croata y fue el mejor partido que yo he visto en muchísimos años. Lo más cercano a la perfección. A falta de un minuto el entrenador contrario se acercó a nuestro banquillo a felicitarnos y sus jugadores bajaron los brazos, algo insólito.

–Y la final, de nuevo ante los alemanes.

–La preparamos bastante bien. Corregimos un par de aspectos tácticos y, aunque empezamos algo dubitativos, a mediados del primer tiempo conseguimos imponer nuestro ritmo, defensivamente estuvimos muy bien y en ataque tuvimos la paciencia suficiente. Metimos los goles necesarios en los momentos clave. Fue una victoria increíble.

La medalla de oro, al hombro de Elvira junto al escudo de la Universidad de Granada.
La medalla de oro, al hombro de Elvira junto al escudo de la Universidad de Granada. / RAMÓN L. PÉREZ

–¿Cuáles han sido las virtudes de este equipo? Imagino que su base.

–Sí, el trabajo que llevamos realizando aquí ya unos años. Todos han estado conmigo en este ciclo en Maracena salvo un extremo derecho del Antequera. Vamos rompiendo techos continuamente. Cuando llegué hace cuatro años se peleaba por no descender y ese mismo bloque de jugadores ha ido creciendo, consiguiendo las permanencias de forma holgada hasta terminar compitiendo con los mejores. Ya no se sabe cuál es el límite.

–Luego está la 'esencia Elvira'.

–El trabajo defensivo, sí. Y lo trasladamos al Europeo. Quitando a los alemanes, todos nos metieron menos de veinte goles, que es una pasada. Aprovechamos el contragolpe y ante la diferencia de estatura dimos mucha movilidad al juego. Pero sí, el ADN es el trabajo defensivo.

–¿Es el mejor año de su carrera, pese al ascenso con el Ángel Ximénez a Asobal?

–Es complicado, no me gusta comparar pero sí es cierto que esto es un poco más especial. Cuando volví a Granada quería que se volviera a escuchar el balonmano aquí, que volviéramos a ser protagonistas. Se ha conseguido y además con un grupo de chavales que nunca han vivido nada de esto, que no cobran un duro, que vienen de abajo.

–¿Soñaba con esto al volver?

–Todo esto está muy por encima, ya ser campeón nacional me parece un milagro. Aun así, tengo la espinita clavada de como mínimo una fase de ascenso con el Maracena. Sellaría el trabajo de los chavales porque esta temporada muchos terminan de estudiar y puede ser que este bloque viviera su último año. Aunque no nos lo podemos poner como objetivo porque no tenemos los recursos, sería un sueño.

–Siempre supedita su continuidad al crecimiento del club.

–Siempre voy año a año y en función de las perspectivas del club, pero no por dinero sino por ganas, que se quiera crecer o al menos intentarlo. Ha habido un cambio de directiva y parece que se viene con ese entusiasmo.

–¿Cambia este éxito universitario su perspectiva del balonmano en la provincia?

–Creo que tiene que ser un espaldarazo para que la gente se dé cuenta de que con muy poco se ha conseguido mucho. Hay gente que manda y tiene que dar un paso, echarnos una mano. Nos hemos puesto en el mapa, se nos admira. Ahora toca que otros ayuden a que esto siga. Yo les digo a mis jugadores que nuestra guerra está en el 40x20 de la pista, dentro del pabellón. Fuera, son otros los que tienen que pelear igual que lo hacemos nosotros. Si no lo hacen, me iré con la satisfacción de que en el 40x20 lo dimos absolutamente todo. Igual a otros se les tiene que caer la cara de vergüenza. Con tan poco no se puede hacer más. Se puede hacer algo importante.

–¿Se siente realizado en Granada?

–Quiero estar a gusto, y si es en mi casa, mejor. No es cosa de ratón o león sino de ser cabeza. Que merezca la pena. Por otro lado, me da mucho coraje que no se termine de aprovechar lo que hacemos. Mis jugadores se merecen un monumento.