Waterpolo

El Balcón del Genil lucha por mantener el waterpolo en la capital

Uno de los jugadores del equipo absoluto, a punto de marcar un gol durante un partido./IDEAL
Uno de los jugadores del equipo absoluto, a punto de marcar un gol durante un partido. / IDEAL

David Mendoza toma el relevo de la dirección técnica del club huetense, que apuesta por las nuevas generaciones

CAROLINA A. PALMAGRANADA

El club que evitó que el waterpolo de competición desapareciera de la ciudad cuando el equipo universitario se disolvió vuelve al ataque, lo hará en una nueva temporada en la que espera reivindicar este deporte a través de las nuevas generaciones. Se trata del Balcón de Genil Huétor Vega, natural del municipio granadino del que adopta su nombre y que vive gracias al esfuerzo constante de personas como su presidente, Pío Salvador, un economista formado en la Universidad de Málaga que ha luchado desde sus inicios por lograr fomentar el deporte que le apasiona en la ciudad que lo acogió. El club, que fue fundado hace tan solo seis años, es actualmente el único de la capital granadina que compitió en la Primera División de la Liga Andaluza de waterpolo durante la pasada temporada, algo que Salvador lucha por cambiar. «No quiero que seamos los mejores de Granada si también vamos a ser los únicos, quiero serlo en una ciudad en la que existan otros cinco clubes igual de potentes. Mi único interés es propagar el waterpolo en el área metropolitana porque no tenemos ni siquiera con quién entrenar», declara Salvador, que a la vez pretende centrar sus esfuerzos en los jugadores más jóvenes de cara al próximo año, con el objetivo de formar «una cantera que renueve constantemente los distintos equipos que compitan en la Liga Andaluza en cada categoría», tal y como presenta en la página web del club.

El camino que tuvo que recorrer el equipo para llegar hasta donde hoy está comenzó cuando Salvador descubrió la piscina municipal de Huétor Vega, al inscribir a su hijo en las clases de natación que ofrecía el ayuntamiento y que tenía las características necesarias para jugar al waterpolo. «Existen muy pocas con esas condiciones», reconoce Salvador que, cuando se enteró de que la piscina cerraba por «una mala gestión», no dudó en pedir las llaves de la misma con el fin de poder utilizarla para abrir su propio club de waterpolo, momento en el que decidió enfundarse sus mejores galas porque «el alcalde nunca le hubiera dado las llaves de la piscina a un entrenador cualquiera, pero no tuvo problema en confiárselas al gerente de Genyo», recuerda Salvador refiriéndose al puesto que el mismo ocupa en el centro de investigación localizado en el Parque Tecnológico de la Salud y con el que se presentó al primer edil. Y así fue como fundó un club que desde sus principios siempre ha sabido llevar con la misma y extraordinaria estrategia organizativa, lo que probablemente explica su rápido y gran progreso.

El dinero para poder seguir manteniendo las horas de entrenamiento en la piscina municipal y costear los viajes de los equipos competidores a las diferentes ciudades de España, en las que se celebran los torneos, lo saca de la suma de las inscripciones de los socios del club, las aportaciones de los patrocinadores y su propio bolsillo; una de las razones por las que para Salvador el Balcón de Genil Huétor Vega, más que un empleo, «es un voluntariado. Pongo muchísimo trabajo gratis, como si fuera una ONG», con el objetivo de «formar niños con hábitos saludables que, en vez de hacer botellones, hacen deporte», lo cual «les cambia el chip» y les ayuda a ser disciplinados en todas las áreas. Y así intenta convencer a los padres de los chavales, «predicando con el ejemplo».

«Mi único interés es propagar este deporte en el área metropolitana»

En la misma línea, el propósito que se ha fijado de cara a la próxima temporada es el de centrarse más en los equipos benjamines, que «son el futuro del club». Tras estar ya un tiempo trabajando con diversas escuelas locales planea agrandar el número de las mismas de cara al siguiente ejercicio. Y, sobre todas las cosas, se encuentra más convencido que nunca en construir «su propia piscina», con las condiciones adecuadas y cuya gestión pueda llevar a cabo él mismo. «Los horarios de tarde que me dan en la municipal son de ocho a diez, y nadie va a mandar a sus hijos pequeños a entrenar a esa hora», se lamenta.

Otro problema que afronta Salvador es que este no es su único empleo, pero sí en el que invierte la mayor parte de su tiempo y dinero. «Mis hijos dicen que tengo cuatro trabajos; gerente en Genyo, conferenciante y profesor de recursos humanos, entrenador de waterpolo y padre», manifiesta el que, además, «trabaja -en el club- sin retorno económico» y solo «por amor al arte».

«Mi mujer siempre me dice que lo deje, pero ¿cómo voy a hacerme a un lado después de seis años y todo lo que hemos conseguido?», se pregunta el fundador de un equipo que nació en 2012 y cuatro años después ya jugaba en la Liga Nacional.

Nuevo director técnico

En un trato que se cerró recientemente, Salvador decidió delegar la dirección técnica del club a la «joven promesa del '93» David Mendoza, coordinador de todas las categorías del club y que, según su actual entrenador, será la clave de este año». Demuestra así una vez más su apuesta por las generaciones venideras a las que «si nunca les damos la oportunidad, nunca llegarán a tener la experiencia que necesitan».

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