MotoGP

Yamaha amenaza con repetir la pesadilla de 2017

La Yamaha de Valentino Rossi, durante la carrera de Moto GP en Jerez./Jorge Guerrero (Afp)
La Yamaha de Valentino Rossi, durante la carrera de Moto GP en Jerez. / Jorge Guerrero (Afp)

Jerez confirma el dominio de Honda, deja buenas sensaciones en Ducati y Suzuki y vuelve a encender las alarmas en Yamaha

BORJA GONZÁLEZCircuito Jerez Ángel Nieto

La primera carrera europea de la temporada se presentaba como una especie de test para valorar el estado real de MotoGP en 2018. Entre otras cosas, porque el Circuito de Jerez Ángel Nieto siempre ha sido considerado como un buen banco de pruebas, uno de esos trazados que permite entender muchas cosas de las motos. Y la prueba andaluza dejó clara una cosa, que Honda sí que ha conseguido hacer la mejor moto de la parrilla, algo que se había intuido tanto en la pretemporada como en las tres primeras carreras del año. El sábado Crutchlow se hizo con la pole –después se fue al suelo el domingo-, Pedrosa logró el segundo mejor tiempo y, pese a sus molestias físicas, pudo aguantar en carrera en el grupo que debía pelear por el segundo puesto, mientras que Márquez hizo lo suyo, ganar con solvencia y encaramarse al liderato de la general, en una situación inmejorable tras los ceros de su compañero de equipo y de las Ducati de Dovizioso y Lorenzo. Estos dos también dieron el visto bueno al estado de la moto italiana. En el caso del piloto español con la sensación de que Jerez puede suponer un punto de inflexión, sobre todo tras las nuevas piezas que usó en su GP18. «Me faltan esas tres décimas, para lo que la última modificación me ha ayudado mucho», explicó muy satisfecho el mallorquín. «Hoy, probablemente, habría terminado a cuatro segundos del vencedor, mientras que el año pasado terminé a 14. La moto es así. Ducati está apretando mucho y está haciendo un chasis nuevo para ver si gira un poco más que el año pasado, pero aún falta. Cuando lo logremos estamos convencidos de que en vez de ir en cabeza durante ocho vueltas podré hacerlo en toda la carrera y ganar, porque a concentración y decisión no hay ningún piloto que esté como yo». Confianza en Honda, optimismo en Ducati y también buenas sensaciones en Suzuki, pese a la caída de Rins. Iannone volvió a colocar a la moto japonesa en el podio –con la ayuda de la montonera que marcó la carrera- en un circuito en el que normalmente han sufrido muchísimo. Un detalle que ha elevado sus expectativas para lo que viene, sobre todo para Le Mans y Mugello, dos pistas donde la Suzuki se defiende muy bien.

Tres fábricas satisfechas por lo visto este fin de semana, y una que recibió un jarro de agua fría. Yamaha llegaba a Jerez con la inercia positiva de las últimas carreras, en las que se había percibido una constante mejoría, con los problemas centrados en la electrónica. Aunque esa línea ascendente se cortó en seco, con parámetros parecidos a los del gris 2017: Rossi crítico, Viñales confuso, y mientras tanto Zarco exprimiendo la versión 2016 que piloto dentro de la escudería satélite Tech3. «Es para analizar lo que está pasando, porque vale que el año pasado pasase, pero que este año vuelva a pasar…», opinó Márquez después de que el francés terminase la carrera en segunda posición, con Rossi quinto –a casi 9 segundos de Márquez- y Viñales séptimo –a más de 13-. «Podemos estar contentos con el quinto puesto ya que en circunstancias normales, sin tantas caídas, estaríamos mucho más atrás. Esto dice mucho de nuestras condiciones técnicas actualmente lo que es preocupante», analizó el piloto italiano el domingo por la tarde. «He hablado con Yamaha sobre dónde está el problema y qué hay que hacer para mejorar. Ellos piden tiempo y están esforzándose al cien por cien, pero está pasando el tiempo y todavía no hemos resuelto el problema», continuó, en unas palabras cargadas de frustración. «El problema está en un veinticinco por ciento en dos o tres piezas, y en un setenta y cinco por ciento en la electrónica», concluyó, en un análisis coincidente con el de Viñales. «No puedo estar contento por un séptimo que no es real. Estoy aquí para ganar y no para ser séptimo», comenzó el catalán que puso el acento en el mismo aspecto que Rossi. «He repetido muchas veces que el problema es la electrónica por lo que hay que trabajar en este tema e intentar mejorar». Un piloto que se reconoció confuso. «Hemos probado de todo en este fin de semana, buscando encontrar una puesta a punto adecuada, y ha sido imposible. El nivel que estamos demostrando no es el que tenemos de verdad. Los rivales nos han superado por mucho. Un problema es que la moto cambia mucho de una pista a otra, y yo tengo que andar cambiando mi estilo de pilotaje todo el rato. Los problemas existen desde hace ya diez meses, durante la pretemporada ya se vieron y yo insistí bastante. El problema es claro y deberían resolverlo». Un mensaje de alarma que llega en un momento en el que el Mundial ha empezado a definirse para el lado de Márquez, que llegará a Le Mans con 12 puntos de ventaja sobre Zarco y 20 sobre el propio Viñales.

 

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