GP de San Marino

Márquez comienza su cuenta atrás

Marc Márquez./Marcelo del Pozo (Reuters)
Marc Márquez. / Marcelo del Pozo (Reuters)

El piloto español aterriza en Misano con 78 puntos de ventaja sobre Andrea Dovizioso, después de unas doce primeras carreras casi perfectas, en las que ha terminado siempre entre los dos primeros, excepto en Austin, donde se cayó cuando lideraba la prueba

BORJA GONZÁLEZMisano (Italia)

Marc Márquez no quiere oír hablar de su alirón, del cierre del campeonato de MotoGP. Al campeón le molesta que esa sensación que transmite de que todo le sale fácil sea tomada como una realidad. Aunque esta última dice que en este 2019 sólo sabe ser primero o segundo, con el borrón de la caída en Austin cuando lideraba la prueba en un trazado en el que, hasta este año, era invencible. Márquez no falla, mientras sus rivales o no paran de hacerlo o no terminan de mostrar la consistencia necesaria para plantarle cara, en un curso en el que quedan por repartir 175 puntos, en siete carreras, y que el español afronta con 78 puntos de margen, tres carreras.

«Yo a lo mío, al final para mí es el campeonato lo importante y a los duelos personales, entre comillas, les doy importancia cero, porque mi enfoque personal está en el campeonato, no en una carrera sola, esto es lo más importante», repitió ya en el Circuito Marco Simoncelli, el Circuito de Misano, el de Repsol Honda, que viene de perder dos duelos directos de última curva en los dos últimos fines de semana de competición, en Austria contra Andrea Dovizioso y en Inglaterra contra Alex Rins, segundo y tercero de la general, respectivamente. Algo que le escuece pero que no quiere que le descentre de su objetivo, con las calculadoras echando humo y avanzando la posibilidad de que pudiese cerrar su sexta corona en la clase reina en un par de fines de semana, en Tailandia. Aunque para eso tendrían que cuadrarse también los resultados de los rivales, empezando este domingo, en el trazado en el que ganó en 2017 Dovizioso, y en el que las Yamaha mostraron un muy buen nivel en un entrenamiento privado de toda la parrilla de MotoGP que tuvo lugar pocos días después de la última prueba de Silverstone.

«Ya pudimos tener la primera toma de contacto con este circuito en los test, y pudimos ver que todas las Yamaha fueron muy rápido, las cuatro, no sólo Fabio (Quartararo). Fabio era el que más, pero el resto fueron muy, muy rápido. Y luego estábamos quizás nosotros, las Suzuki y Ducati quizás un pelín por detrás». El novato francés voló en este mismo escenario en esas dos jornadas de entrenamientos, centrado exclusivamente en exprimir el paquete que Yamaha y su equipo han puesto en sus manos, y con la mente puesta en refrendar los domingos lo que demuestra los viernes y los sábados. El talón de Aquiles del piloto más joven de la categoría, y al que empieza a señalarse como el rival de futuro de Márquez, un rol que debería comenzar a reivindicar desde ya.

«Yo intento trabajar siempre de cara a carrera, sin centrarme tanto en esa vuelta rápida, intento buscar mis sensaciones. A base de experiencia he aprendido que en un test da igual la posición que hagas, la carrera es otra historia y es donde reparten los puntos», contestó Maverick Viñales, la mejor Yamaha en la general, a la pregunta sobre la facilidad de Quartararo de ser la Yamaha más rápida de la parrilla, un hecho que va a influir en los planes de futuro de la marca, muy pendientes de la decisión de Valentino Rossi de ir a por un contrato más después del que termina en 2020, o dar por terminada su carrera deportiva al final del próximo año, algo que el italiano dice supeditar a la moto que su actual fábrica sea capaz de desarrollar ya para la siguiente campaña. Un tema, el del futuro, que viendo cómo tiene el Mundial de cara Márquez va a llenar muchas páginas hasta el final de la temporada. Un asunto en el que saldrá de nuevo el nombre de Jorge Lorenzo, que tras su regreso en Inglaterra, y su prematuro final de trabajo en el test de Misano, busca en este final de 2019 mostrar algo que deje la impresión de que sí que va a poder sacar adelante la aventura con Honda, algo que según su jefe, Alberto Puig, no depende de una cuestión técnica, sino de «coraje y de voluntad» por parte de su piloto.

«Mi opinión es que más que falta de motivación o coraje, que es una opinión de Alberto que respeto, han sido más las lesiones y la falta de confianza con la moto, sin ellas yo creo que sería el Jorge Lorenzo de siempre de los últimos quince o diecisiete años», replicó el mallorquín, que sigue apelando a su currículo en el campeonato como argumento positivo para volver a los puestos altos de MotoGP.