Moto GP

Márquez se mueve a su antojo en Sachsenring

Márquez celebrando su victoria/Reuters
Márquez celebrando su victoria / Reuters

Noveno triunfo consecutivo del piloto español, más líder de MotoGP tras una victoria sólida en una carrera que controló con solvencia y sin dar opciones a sus rivales

BORJA GONZÁLEZSachsenring

«46 son muchísimos puntos, aunque el verdadero problema es que él va más fuerte que nosotros», reconoció Valentino Rossi tras la que considera su mejor carrera del año, la que le dio el mejor resultado, un segundo puesto en Sachsenring, circuito complejo para Yamaha, y donde Marc Márquez se ha acostumbrado a campar a sus anchas, aunque lo visto a lo largo del fin de semana no desvelase la superioridad que después se plasmó sobre la pista. «Ahora mismo él y la moto están un paso por delante. Solo queda trabajar, picar piedra y mejorar», apuntó Maverick Viñales, que volvió a clavar el estilo de sus carreras de este año: salida pobre y primeras vueltas complicadas, final potente con remontada, hasta el punto de poder recortar la desventaja frente al primero y de levantarle el podio a las Ducati. «Hemos de intentar entender por qué pierdo tanto en el inicio de carrera. Yo veo que pierdo mucho en aceleración y pierdo cualquier oportunidad de adelantar. Tengo que mejorar también mi pilotaje, que creo que así podría dar un salto hacia delante». Viñales completó un doblete de Yamaha en el trazado alemán que, aunque no rompe la racha de falta de triunfos de la marca japonesa (desde Assen 2017), sí que por lo menos le da un respiro. «He estudiado muy atentamente la carrera de Folger del año pasado, si él fue capaz de estar detrás de Márquez también yo tenía que hacerlo», confesó Rossi en referencia al segundo puesto que el sorpresivamente retirado alemán había firmado en su casa en un mano a mano con Márquez que llevó casi hasta el final. «Me ha ayudado, también desde un punto de vista mental. Jonas fue fortísimo, a lo mejor no sabía que esta era una pista complicada para la Yamaha», concluyó entre risas.

Yamaha respiró y, en cierto sentido, también Ducati, aunque para la marca italiana con diferentes lecturas. El punta de lanza esta vez fue Petrucci, piloto satélite que compite con la misma montura que los oficiales Lorenzo y Dovizioso, que no cumplieron con los pronósticos que les colocaban en el podio, en un circuito que también a la moto roja se le había atragantado en el pasado. Las dos motos rojas fueron más competitivas, aunque no lo suficiente, pese al (otra vez) buen arranque de Lorenzo. «No tenía grip detrás», explicó tras terminar sexto, justo por delante de Dovizioso. «Por eso me han pasado cuatro o cinco pilotos. Mientras lo tuve iba muy bien, pero con esta puesta a punto el rendimiento del neumático cayó muy rápido y se ha hecho muy difícil. No he podido luchar ni por el podio». Y no sólo se vieron superados por Petrucci, sino también por Álvaro Bautista, que firmó su mejor resultado del año, quinto, justo en un momento en el que pelea por mantener su plaza en MotoGP. «La decisión no es mía, no sé qué tengo que hacer para demostrar algo más. ¿Ganar la carrera en MotoGP? Con los resultados, el trabajo y cómo hemos ido evolucionando durante la temporada sin darnos por vencidos, creo que no tengo que demostrar nada a nadie», apuntó como alegato. Bautista mantiene pocas opciones en parte porque los movimientos del mercado están llevando al francés Quartararo al camino de una de las dos nuevas Yamaha satélites (las que estuvieron pensadas para Lorenzo y después Pedrosa), una de esas situaciones de mercado con mucho de mercadotecnia e intereses, y poco de lógica deportiva.

Todo esto sucedió en una carrera que tuvo a Lorenzo como líder, a Petrucci como segundo y, de nuevo, a un imparable Marc Márquez. Novena victoria consecutiva en Sachsenring, un lugar donde ha ganado siempre en MotoGP. Pese a que después de los entrenamientos pareciese jugar con un menor margen que otros años, el de Honda se colocó en cabeza cuando quiso y abrió su hueco como quiso, constatando estar un paso por delante del resto, no sólo en Alemania, si no también en un campeonato en el que mantiene 46 puntos de ventaja en la general. «Tiene guasa tener esa ventaja sobre Rossi (NdR: por el número que luce el italiano en su moto), pero poca guasa porque quedan diez carreras, lo que es mucho, la mitad. Habrá que salir a Brno con el contador a cero. No pienso en la distancia que llevo. Si la cosa se pone complicada, como en Montmeló, pienso en hacer segundo. He tenido caídas y hay que trabajar en la regularidad, pero gestión nada. Corazón y 'palante' y, de vez en cuando, cabeza». Una combinación que le está encaminando hacia su quinto título en la clase reina, algo que lograría con sólo 25 años.

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