Dopaje de Estado

Rusia no aprueba el examen de la IAAF, pero se gana la reválida

Yuliya Zaripova, campeona olímpica de 3.000 obstáculos en 2012, perdió el oro por dopaje./EFE
Yuliya Zaripova, campeona olímpica de 3.000 obstáculos en 2012, perdió el oro por dopaje. / EFE

La Federación Internacional de Atletismo mantiene la suspensión al país exsoviético por dopaje de Estado, aunque aplaza a diciembre la decisión de expulsarle definitivamente

MIGUEL OLMEDA

Las conclusiones del Informe McLaren, que ponían de manifiesto una estructura de dopaje de Estado sin precedentes en Rusia, hicieron tambalearse al deporte a nivel mundial. Con el atletismo como una de las disciplinas más salpicadas, la IAAF (y también el Comité Olímpico Internacional) cortó por lo sano y suspendió al país de sus competiciones. Así, no hubo equipo ruso en los Juegos Olímpicos de Río, ni en los Mundiales de Londres al aire libre, ni en los de Birmingham bajo techo. Tampoco estará en Berlín para el Europeo el próximo 6 de agosto, después de que la Federación Internacional de Atletismo decidiera este viernes aplazar hasta diciembre su última palabra en el caso.

El atletismo ruso respira aliviado. Al menos no se ahoga del todo, tiene una última oportunidad para empezar de cero. Porque Rusia se temía lo peor -y con razón- de la reunión del Consejo de la IAAF, que tuvo lugar en Buenos Aires como parte de las celebraciones del centenario de la Confederación Sudamericana de Atletismo, fundada en 1918 en la capital argentina. En el país exsoviético la sensación previa era de preocupación. La expulsión definitiva del atletismo internacional era una posibilidad que latía con fuerza, básicamente porque la Federación Rusa no ha cumplido con varios de los puntos indispensables que se le exigían para su reinserción.

Sin embargo, contra pronóstico, la IAAF consideró concederle a Rusia una última oportunidad para regresar a la competición. El castigo continúa, eso sí. «El Consejo adoptó por unanimidad la resolución de que la Rusaf (la Federación Rusa de Atletismo) no sea reinstalada en este momento», señaló Rune Andersen, presidente de la comisión de seguimiento de los requisitos para la rehabilitación de Rusia. En cualquier caso, apuntó que ha habido «un compromiso significativo» del organismo atlético, que ha logrado una «mejora significativa» en el cumplimiento de los requisitos de reincorporación.

«En algunos casos han ido más allá de lo que se requiere», añadió el noruego. Sebastian Coe aseguró que «se ha avanzado en áreas clave, pero todavía hay algunas lagunas que llenar». El presidente de la IAAF recalcó que «se han producido cambios y estos cambios son muy viables». Pero a Rusia le queda mucho por progresar. «Todavía no estamos en el punto de haber cumplido todos los requisitos para volver a las competiciones internacionales», añadió Coe. Rusia debe afrontar, según confirmó Andersen, aún tres demandas innegociables.

La clave está en admitirlo todo

Por un lado, la Rusaf tiene que pagar los costos incurridos por la Federación Internacional derivados del escándalo de dopaje de Estado, principalmente el haber establecido un grupo de trabajo para su investigación.

Por otro, la Agencia Antidopaje Rusa (Rusada) debe ser reincorporada también por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Se trata de uno de los puntos candentes del asunto, porque para ello es necesario que el Kremlin reconozca que el Ministerio de Deportes orquestó la trama de dopaje a nivel nacional. En diciembre de 2017, en pleno debate por la participación de deportistas rusos en los Juegos de Invierno de Pyeongchang bajo bandera neutral, el presidente Vladimir Putin rechazó categóricamente el dopaje de Estado: «La suspensión rusa es una decisión política y orquestada, en ningún sistema de derecho del mundo se contempla la responsabilidad colectiva». Tiempo atrás, había insistido en que «la mayoría de las acusaciones» estaban «basadas en hechos sobre los que no existen pruebas».

El último requisito de la IAAF para aprobar la reinserción de Rusia es que las autoridades del país permitan el acceso a las pruebas de dopaje llevadas a cabo en el laboratorio de la Rusada en Moscú entre 2011 y 2015. En aquellos años, según las revelaciones y pruebas aportadas por Gregori Rodchenkov -el arrepentido jefe de los servicios médicos del laboratorio moscovita-, se proporcionaban sustancias dopantes -o como el mismo médico definía,«cócteles» y «martinis»- a centenares de atletas rusos y luego se manipulaban sus muestras de orina. Tal y como revelaba Rodchenkov en su diario, los deportistas habían almacenado en botellas de refresco durante meses cientos de mililitros de orina limpia, que más adelante se sustituía por la contaminada. El laboratorio se encontraba bajo la vigilancia del servicio de seguridad federal ruso.

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