Locura por Carter

Las mejores imágenes del evento./RAMÓN L. PÉREZ
Las mejores imágenes del evento. / RAMÓN L. PÉREZ

El poder de John sobre el público lleva a los espectadores a ovacionarle e incluso invadir el cuadrilátero

CAROLINA PALMA GRANADA

Desde la larguísima fila que se forma a las puertas del pabellón ya se escucha resonar un solo nombre, el del joven John Carter, que esa noche se disputa el título nacional en su categoría. Entre los casi mil aficionados al boxeo que se dan cita en Armilla, se encuentra una gran mayoría de hombres entre los 18 y 40 años y, casi todos, con narices rotas y barbas tupidas. El nervio y la emoción ya se palpan en el ambiente desde el minuto uno y, con el comienzo del primero de los combates olímpicos, reina al fin el silencio. Uno tras otro pasan los seis enfrentamientos iniciales que terminan con la victoria de la campeona de Andalucía y actual de España en peso pluma, Jennifer 'Bam Bam' Fernández. Resulta maravilloso notar que, en un mundo tan eclipsado por la presencia masculina, el broche final a la primera parte lo dé el segundo combate femenino de la noche, que es además uno de los más movidos, emocionantes y eclécticos hasta el momento.

Con el paso a los profesionales se hace aún más palpable que Granada es una ciudad muy entregada hacia sus boxeadores, pues cada vez que uno de los nuestros sube al ring, el pabellón entero se levanta en una única ovación. Tras las victorias de Emmanuel Guerra y Abdessamad Nechchad, la tranquilidad de Clavero hace que reine la calma justo antes de que se anuncie el encuentro más esperado de la noche, y comienza a bullir la emoción entre los asistentes. Todo el mundo se pone en pie para recibir a Carter, algunos subidos incluso sobre sus asientos. El poder que tiene John sobre el público, que se vuelve loco cada vez que se le hace mención, pone los pelos de punta. Ante tal espectáculo, es casi imposible creer que haya una sola persona en Granada que aún no haya escuchado su nombre. La emoción de los asistentes y la confianza en su pegada dejan claro que Juancho, su rival, está peleando en territorio enemigo.

Los espectadores sienten a su luchador como si por las venas del joven púgil granadino corriera su propia sangre y, cuando en el quinto asalto cae el de Asturias por KO técnico, todo el público ovaciona en pie al que segundos más tarde se enfundaría el cinturón de campeón de España. La locura es tal que algunos de los presentes acaban por invadir el cuadrilátero y el presentador tiene que pedir que abandonen la superficie hasta que se pueda hacer la proclamación oficial.

Entre tal revuelo, el pequeño de los Carter aprovecha un minuto de despiste para alzar en el aire a su hermano mayor tras un encuentro en el córner que los fusiona en un abrazo y es así cómo, oficialmente, el granadino John Carter se hace con el título de campeón de España en peso superpluma.

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