NATACIÓN

La gran aventura del Estrecho

La gran aventura del Estrecho

Dionisio, Carlos, Alberto y el belga Bart protagonizaron la travesía que cerró la temporada de cruces de Tarifa a Punta Cires

JOSÉ IGNACIO CEJUDOGRANADA

Se necesita valor para cruzar el Estrecho de Gibraltar. También preparación y compañerismo, ya que nadie podría hacerlo solo. Cuatro granadinos protagonizaron el pasado 10 de noviembre el último cruce de la temporada este año. Dionisio Torre, Carlos Linares, Alberto Frías y Bart Edmond -belga residente en Granada desde hace veinte años- completaron los casi 16 kilómetros que separan la isla de Tarifa (Cádiz) de Punta Cires (Marruecos) en cuatro horas y cuatro minutos. No lo hicieron bajo las mejores condiciones, y sin embargo, se les hizo corto. Una aventura que no olvidarán jamás.

La iniciativa partió de Dionisio, quien retomó la preparación física como algo regular tras quince años de dejadez con ese objetivo concreto. «Dos compañeros míos del barrio de Alminares ya lo habían hecho y me interesé. Se habían preparado con un entrenador en una piscina de La Zubia y entré al club de natación Anta. Tanteé amigos y pregunté allí por los que nadaban mejor. Nunca me había enfrentado a una prueba de ese tipo pese a que me gusta mucho nadar, pero lo veía posible», relata Dionisio sobre el origen de la aventura. Así se encontró con Bart, que ya había participado en otras travesías largas como la de Roquetas o las del circuito granadino, y luego se unieron Alberto y Lourdes.

Desde octubre de 2017 se estuvieron preparando para cruzar en mayo, pero las condiciones no fueron las adecuadas y tuvieron que posponerlo hasta noviembre. En verano, Lourdes tuvo que 'bajarse del barco'. Entró por ella Carlos, habitual triatleta y miembro de la primera expedición de granadinos que obrase la hazaña en 2013. «Nos lo pasamos muy bien desde la preparación, apuntándonos a todas las competiciones de largo recorrido que ha habido antes. Aprendimos a conocernos a nosotros mismos y nuestros límites y a cuidar la alimentación o el descanso», reconoce Dionisio. «Como este año ha sido horroroso para nadar en mar abierto en nuestra costa por las medusas, entrenábamos tiradas largas los fines de semana en el pantano de Quéntar», explica Carlos. Aunque luego se animó con más ganas que nadie, Bart recuerda lo primero que pensó cuando le propusieron la aventura de Dionisio: 'Está loco'.

Con todo dispuesto para completar el cruce el 10 de noviembre, la organización les advirtió de que no se encontrarían con las condiciones más favorables. «Había marejada y un viento de poniente de fuerza 3, por lo que las olas iban de medio metro a metro y medio, pero nos daba igual», cuenta Dionisio. «La patrón del barco que nos cruzó nos dijo después que el Estrecho nos había enseñado los dientes», advierte Carlos. «Estábamos un poco asustados por si nos pasaba lo mismo que en mayo, pero al ponerte el neopreno y tirarte el agua descubrías que ya estabas ahí, que ya estabas liado», describe Alberto, quien buscaba un reto tras graduarse como ingeniero y obtener su primer empleo.

Un disfrute

Como se decidió en el briefing previo, Edmon lideró la primera hora al ser el nadador más fuerte. «Me lo tomé en serio pese a los nervios y al primer avituallamiento vimos que el ritmo era muy bueno. Vivimos momentos muy bonitos cuando nadamos los cuatro en línea, un disfrute total. Terminamos jugando con el oleaje y haciéndonos cosquillas», reconoce el belga. «Fuimos agrupados en todo momento, con buen ritmo. El compañerismo fue 'de diez' y la sensación al ver el espigón en los últimos metros, increíble. Fue el reto que esperaba», afirma Alberto.«Se hizo duro, pero jugué a engañarme pensando en que tenía que hacer ida y vuelta. Las cuatro paradas en los avituallamientos fueron muy estresantes porque no podían ser de más de 50 segundos ni te dejaban agarrarte a nada. Fue un trabajo concienzudo. Ver a los pescadores marroquíes con las cañas fue indescriptible», cuenta Dionisio. «Hubo muy buen rollo en todo momento, lo disfrutamos mucho», refleja Carlos.

«Se me hizo corto, no quería que acabase en los dos últimos kilómetros», asegura con alegría Bart. Los cuatro granadinos salieron a las 11:04h y llegaron a las 15:08h. Todavía les cuesta describir su felicidad al completar el desafío, pero todos tuvieron presentes a sus familias. La gran aventura de sus vidas.

Más

 

Fotos

Vídeos