Fútbol sala

Mengíbar FS alarga el sueño

La afición local celebra el segundo tanto obra de Manu Orellana, justo antes del final del primer round. /MENGÍBAR FS
La afición local celebra el segundo tanto obra de Manu Orellana, justo antes del final del primer round. / MENGÍBAR FS

El conjunto rojillo, apoyado por su afición, jugará hoy por hacerse un hueco en una final que permite pelear por el ascenso a Primera | El bloque de Javi Garrido lleva la serie al tercer encuentro tras derrotar al Manzanares FS

JOSÉ A. GUTIÉRREZ

Garra, coraje y fe, grandes dosis de confianza en un bloque que sigue haciendo historia en el fútbol sala jienense. Todo esto aliñado con el empuje de una afición que arropó a su equipo cuando venían mal dadas. Con estos ingredientes, Software Delsol Mengíbar FS se hizo con el triunfo frente a Manzanares FS en el tiempo extra. Un tanto en la prórroga fue suficiente para desequilibrar la balanza en un ajustado partido y llevar la serie al tercer y definitivo encuentro que se disputará en el mismo escenario a partir de las 19:30 horas de este domingo. Los jienenses están a un paso de la final por el ascenso.

Será un 'súper domingo' del fútbol sala jienense, ya que antes (13:45 horas) el Jaén FS se jugará el pase a semifinales de la lucha por el título de la LNFS.

Una hora antes del inicio del partido el pabellón Sebastián Moya Lorca ya estaba lleno. Además, el recibimiento al equipo en sus aledaños fue espectacular, con imágenes que quedarán grabadas a fuego en la historia de esta entidad.

Una de las claves principales de la gran temporada del equipo mengibareño ha sido el fortín del Sebastián Mayo Lorca. El feudo del Software Delsol Mengíbar ha sido prácticamente inexpugnable para sus rivales, donde ha firmado unos números increíbles. Doce victorias, dos empates y solo una derrota, han hecho de los jienenses el mejor local de la categoría durante la competición regular.

El primero en presentar sus credenciales ofensivas fue el Manzanares por mediación de Nacho Gil. Rafa López destiló reflejos felinos para desviar el lanzamiento.

Pero quien golpeó primero fue el conjunto rojillo. Los errores, a este nivel, se cotizan muy alto. Ureña aprovechó un pase defectuoso en la salida desde atrás para, tras una precisa cinta, alojar el esférico en la jaula visitante. Y Rafa se lució ante un disparo, tras una bella dejada, de Kiki. Sacaba las uñas Manzanares.

Antes de llegar al ecuador del primer round los visitantes ya contaban en su casillero cuatro faltas por dos del Mengíbar FS.

Ureña estaba tocado por los Dioses de este deporte. Lo intentó desde su cancha y a punto estuvo de sorprender a Dani Juárez.

Manzanares apostaba por una presión con la que forzar el error local. El plan pasaba por hacer daño en alguna contra eléctrica sacando rédito de la velocidad de sus jugadores.

Los de Chema Jiménez entraron en el bonus fatídico de las cinco faltas con siete minutos para llegar al descanso. Se abría una brecha por la que ampliar la renta local.

Sin embargo fue el Manzanares el que marcó. Fue en una contra, tras pérdida de balón local, que condujo Manu Diz con asistencia para el tanto del empate obra de Blecua. Partido nuevo.

El Software Delsol Mengíbar FS apostaba por redimir a su rival por medio de la posesión. Mientras que Manzanares lo hacía por un juego mucho más directo.

Manu Diz, en la enésima contra visitante, mandó el balón muy alto cuando lo tenía todo a su favor para batir a Rafa. Incluso en otra jugada calcada Chin se volvió a topar con un muro en la portería local.

Cada pérdida en zona ofensiva era penalizada por un Manzanares que estaba disfrutando de ocasiones más claras pese a que el Mengíbar, al que le costaba replegarse, era quien llevaba el peso del encuentro.

Los colegiados anularon un gol al Manzanares, tras acción de pizarra a la salida de un córner, al considerar que el balón había salido.

Colacha, con un disparo lejano, estrelló el balón en el palo. Y Manu Orellana, a falta de once segundos, recibió la pelota en el área para batir por bajo a Dani Juárez.

En el inicio del segundo periodo, con el marcador adverso, era el Manzanares el que se veía obligado a subir la línea y tener mayor protagonismo con el balón. Pero fue en otra contra cuando Nacho Gil estrelló la bola en el travesaño.

El choque había perdido algo de ritmo y chispa. Riesgo escaso porque nadie quería cometer un error. Orellana estuvo a punto de cazar en el área un balón perdido tras el disparo de Fran Peña.

La igualdad, como había sucedido en los duelos anteriores entre ambas escuadras, estaba siendo la tónica predominante.

El partido estaba muy espeso. Dos equipos que parecían esperar agazapados para asestar un golpe mortal a su rival. En el último cuarto se produjeron dos destellos en ambas porterías, pero sin consecuencias en el luminoso.

Expulsión de Ureña

A falta de siete minutos para el final Ureña vio la segunda cartulina amarilla al parar un contragolpe y fue expulsado. Tocaba sufrir durante dos minutos.

Los pupilos dirigidos por Javi Garrido se defendieron con mucha sobriedad y garra ante un Manzanares que no dio con la fórmula para aprovechar su superioridad numérica. Les faltó claridad de ideas ante un conjunto jienense muy disciplinado en tareas defensivas y generoso en el esfuerzo.

Javi Garrido solicitó un tiempo muerto para reordenar las ideas de los suyos. Quedaban poco más de cinco minutos para el final.

Con dos minutos para llegar al minuto 40 Manzanares apostó por el juego de cinco. Necesitaban los visitantes algún elemento que rompiera el equilibrio y lo encontraron en las botas de Manu Diz a falta de 1.29. Duro derechazo desde más de diez metros ante una defensa que estaba muy hundida que sorprendió a Rafa.

No hubo tiempo para nada más y el partido se marchó a una prórroga de dos tiempos de tres minutos.

Javi Garrido no quería llegar a la lotería de los penaltis y apostó por el juego de cinco. Pero el gol llegó con una pizca de fortuna a falta de 18 segundos para que terminara la primera parte del tiempo añadido, obra de Fran Peña.

Manzanares no perdió ni un segundo en buscar el empate con el juego de cinco. Y en una acción muy parecida a la del dos a dos Manu Diz la mandó a la cruceta.

El sufrimiento alcanzó cotas máximas. No apto para aficionados con corazones sensibles. Rafa salvó a los suyos y Otero, en los últimos segundos, la mandó a las nubes.