Atlético Mancha Real

Jugó el Mancha Real, ganó el Linares

Vitu fue un peligro constante desde su ingreso en el campo./JUANCA MARTOS
Vitu fue un peligro constante desde su ingreso en el campo. / JUANCA MARTOS

Los verdes acabaron cayendo en la última jugada del partido pese a ser superiores incluso en inferioridad. Pese a jugar con diez futbolistas casi todo el segundo tiempo, los de Rizos merecieron al menos un empate que se escapó sobre la bocina

JESÚS MUDARRAMANCHA REAL

Mañana soleada, de temperatura inmejorable. Afluencia digan de partido de grande, con un nutrido grupo de aficionados linarenses que se hicieron notar y mucho en una de las bandas del Juventud. Hubo conato de enfrentamiento verbal en el inicio de partido pero las lindezas que cruzaron el campo entre manchegos y linarenses cesaron cuando llegó el minuto ocho y en honor a Fran Carles hubo ovación cerrada en el estadio.

En lo deportivo el encuentro tuvo el inicio esperado. Tanto Rizos como Arsenal son entrenadores que quieren que su equipo ejerza un poder hegemónico sobre el balón y, como la intensidad acompañó en ambas escuadras, los primeros minutos fueron poco más que de tanteo. Las imprecisiones fueron las reinas del baile en los primeros compases, incluidas las de un colegiado granadino que se mostró bastante inseguro en el arranque, consiguiendo desesperar a la afición local. No lo sabía aún, pero a la postre iba a ser el peor de todos los agentes inmiscuidos en el partido.

Garrido fue de lo poco que se pudo salvar del primer cuarto de hora. El volante demostró ayer que vale para un roto y para un descosido jugando de lateral izquierdo y haciéndolo de una manera más que digna. Una vez que ambos equipos se habían estudiado, asustó primero el Mancha Real. Le salió de maravilla la jugada de estrategia a los de Rizos aunque el centro que acabó llegando desde la derecha tuvo algo de fortuna. La llegó a tocar Manu Castillo haciendo que la salida de Lopito fuese en vano pero finalmente la acabó sacando bajo palos un defensa azulillo.

Llegado el ecuador del primer tiempo, el balón pasó a ser descaradamente cosa de los verdes, aunque sin la profundidad necesaria para generar peligro. Harto de buscarla sin éxito, Sala Rivas tiró de disparo lejano para poner a prueba a Lopito, que tuvo que hacer de 'Mazinger Z' para evitar que entrase el balón en su portería. A pesar de esas acciones, la primera parte iba camino de convertirse en un campo estéril en lo futbolístico, condenado a que las acciones a balón parado rompiesen la monotonía con el peligro constante de Josema en contra de los mancharrealeños.

Parecía que la segunda parte pasaría sin pena ni gloria a la historia pero los azulillos sorprendieron con una buena jugada por la izquierda que acabó en un centro desde la línea de fondo que mandó al fono de la red Pedro Beda completamente a placer desde el segundo palo. Ninguno de los dos equipos había hecho méritos claros como para ir por delante en el marcador pero el fútbol va de aprovechar las que tienes y en eso ganó el Linares en los primeros 45 minutos.

Aparición arbitral

Podría haber cambiado todo esto en el comienzo de la segunda mitad porque, aunque el duelo siguió igual de insípido que en la primera parte y con un Linares todavía menos atrevido, se dio un penalti clarísimo por mano de un zaguero azulillo que el árbitro decidió ignorar para enfado tremebundo de los verdes. Aderezó esta acción una de la ventaja a favor del Mancha Real cuando los verdes estaban casi en su área y retrocediendo. No estuvo a la altura de las circunstancias el trencilla.

Estropicios arbitrales a parte, la segunda mitad deparó un cuadro visitante reservón. Sabían los azulillos que podían sentenciar la contienda al contragolpe. No le hizo falta a los linarenses hacerlo, ya se encargó el cuadro de Rizos de hacerlo él solo. O mejor dicho Luis Lozano quien, sabiendo que tenía una amarilla, derribó a un jugador linarense cuando se marchaba solo y dejó a su equipo con un menos y aún muchos minutos de juego por disputarse.

Le vino fatal la expulsión a los verdes y es que justo antes de la misma Manu Castillo y Vitu habían avisado con una pared al borde del área que acabó con el disparo desviado de Castillo. Pese a estar en inferioridad numérica, los manchegos siguieron controlando el tempo del partido aunque las decisiones arbitrales, las acertadas (pocas) y las desacertadas (demasiadas), parecían haberles sacado del mismo. De otro manera no se explica que los verdes desaprovechasen, sacando rápido y de forma nefasta, el juego peligroso que el colegiado con la conciencia pesada concedió en área pequeña de los azules.

Estaba incluso mejor con diez que con once el Mancha Real pero el pasar de los minutos no se reparte igual con un futbolista menos. Tuvo que ver en la mejoría de los manchegos que Garrido adelantase su posición pudiendo así aparecer entre líneas. Entre líneas quiso aparecer también Barrio saliendo a tapar un contragolpe en el que solo la imprecisión de Barba evitó que quedase totalmente retratado. El nerviosismo entre los mancharrealeños era evidente y también comprensible porque cuando un equipo encadena tantos partidos mereciendo y no obteniendo suele caer en la desesperación.

Se agudizó esta cuando la genialidad dentro del área de Albertillo, que quebró con un recorte a tres adversarios, la acabó frustrando Lopito con una parada antológica. No merecía el castigo que estaba recibiendo el cuadro local y al final el fútbol decidió levantarle el castigo a los verdes. Centro a la frontal del área, saltó con el corazón Armando para dejársela de cabeza a Vitu y este demostró, batiendo a Lopito entre las piernas, que puede ser ese delantero que tanta falta le ha hecho en muchos partidos a los manchegos.

A por el todo o nada

Encendió el gol a la afición de Sierra Mágina y convirtió los últimos diez minutos en un carrusel de emociones del que no quería bajarse nadie. Rosales salvó otra sobre la misma línea de gol cuando Vitu esperaba ya con la escopeta cargada. Hay que elogiar la garra y el corazón que pusieron los de Rizos en busca de la victoria, sin especular en absoluto con un resultado que visto lo visto podría haberles valido. El árbitro terminó de confirmar que su actuación no pasaría de lo nefasto al añadir cuatro minutos cuando debían haber sido al menos seis, pero le dio tiempo a Vitu a exigir una nueva palomita de Lopito. Bien merecía el disparo a la media vuelta del ariete una victoria.

Exigiría justo después una mano sobre la línea el ariete que no pareció muy clara y en el contragolpe de dicha acción Garrido fue también expulsado al derribar, siendo el último defensor, a Barba que se marchaba completamente solo. Al igual que ocurriese con la anterior expulsión, los manchegos se olvidaron de inferioridades numéricas cegados por la búsqueda de una victoria que necesitaban y merecían. Faltó algo de cabeza para conserva el punto.

El fútbol le mostró su cara más amarga a los verdes cuando, en el 96 (se habían añadido cuatro), Miguelito montó por la derecha un contragolpe que pasó por las líneas manchegas como un cuchillo caliente atravesando mantequilla. Con un disparo cruzado certificó el azulillo tres puntos de oro para su equipo, el delirio de los muchos aficionados linarenses desplazados y el segundo palo moral para los de Rizos en apenas cuatro días.

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