Mancha Real

La misma historia de siempre

Los verdes transmitieron por momentos impotencia./JUANCAMARTOS
Los verdes transmitieron por momentos impotencia. / JUANCAMARTOS

El Atlético Mancha Real cae ante el Juventud de Torremolinos por su falta de gol | Los verdes hincaron la rodilla por uno a dos en un encuentro en el que dispusieron de muchas ocasiones para haber anotado

JESÚS MUDARRA

No se puede fallar lo que está fallando el Atlético Mancha Real esta temporada y luego pretender estar más arriba en la clasificación. El partido de ayer de los verdes ante el Juventud de Torremolinos no es más que la enésima constatación de que, aún con el cambio de entrenador, los manchegos son una perfecta máquina de desperdiciar ocasiones clarísimas de gol. Como si de vudú o algún otro tipo de magia negra se tratase, los mancharrealeños dominaron de principio a fin un partido en el que acabaron hincando la rodilla por sus propios errores.

El inicio del juego fue trepidante y con un Mancha Real dispuesto a erradicar los errores que le han hipotecado la temporada. Siles, que fue de lo mejor del partido, ganó en profundidad por la derecha en la primera jugada y Albertillo falló el disparo que este le sirvió por muy poco. Fallaron los verdes esa ocasión clarísima y en la siguiente ya estaban por debajo en el marcador.

Atlético Mancha Real
Jorge Sánchez, Juanlu, Garrido, Álex Carmona, Carlos Jiménez, Salva Rivas (Paredes 74'), Siles (Luis Lozano 80'), Joaquín, Juanfran, Pedrito y Albertillo.
Juventud de Torremolinos
Ávila, Marcos, Rubén, Bru, Zule (Faisal 81'), Josemi (Sánchez 59'), Francis, Israel, Nacho Lapeira, Serrano (Zamorano 74') y Cristian.
Goles
0-1, Francis (7');1-1, Pedrito (31'); 1-2, Rubén (59').
Árbitro
Jesús Lorenzo Rodríguez Caparrós, del colegio granadino. Amonestó por los locales a Salva Rivas, Pedrito, Paredes y por los visitantes a Marcos, Rubén, Israel, Cristian, Zamorano, Ibón Arrieta, Eduardo.
Incidencias
Partido disputado con motivo de la vigésimoctava jornada de liga en el Grupo IX de la Tercera División en el estadio municipal La Juventud de Mancha Real (Jaén). Acudieron unos 600 espectadores a ver el encuentro.

De nada sirvió que Jorge hiciese una doble parada brutal en un córner, en el que después Isra estrelló el balón en el travesaño, y es que no se había cumplido el minuto diez de juego cuando Siles anotó muy a su pesar el primero en su propia portería. Fue Francis el que puso un centro envenenado ante el que nada pudo hacer el extremo verde.

El adormiló por unos minutos a los mancharrealeños pero despertaron con más fuerza. Pedrito mandó alejado un testarazo desde dentro del área y Ávila hizo un auténtico paradón para evitar el tanto de Albertillo. Nada pudo hacer sin embargo para evitar el empate que llego por mediación de Pedrito, aunque medio tanto le correspondía a Juanfran.

Acabó la mitad con el empate a uno y un monólogo verde sobre cómo han de servirse centros desde la línea de fondo sin encontrar rematador alguno y es que ayer los mancharrealeños tuvieron profundidad pero no acierto en el remate final. Y la segunda parte fue todavía más escandalosa es falta de claridad en la definición.

Pedrito dio comienzo al segundo tiempo con un disparo al travesaño y los astros ya parecían haberse conjurado para que todo le saliese mal a los de Bolaños. Ávila hizo la parada de su vida a un remate con la testa de Joaquín y, justo después en la portería contraria, Jorge hacía lo opuesto al tragarse un gol olímpico de Rubén.

Desde ese momento el Juventud de Torremolinos cerró su creación de juego (si es que la había tenido) y se dedicó a defender el resultado. No lo hizo bien pero tuvo la fortuna de que el Mancha Real se encontró primero con una falta de acierto espectacular (Carmona envió dos veces el balón a la madera estando solo en la misma jugada) y después con que el colegiado anuló hasta dos goles por fueras de juego que habrían puesto en duda al VAR de haberlo habido.

Podrían haberse aferrado a esos errores arbitrales los manchegos de no ser porque antes había tirado por la borda un partido en el que tuvieron la posesión, buena fluidez en la circulación de balón pero nulo gol. Una lástima porque el enfermo sigue presentando los mismos síntomas y la resignación final de los jugadores dejó ver el estado anímico de una plantilla que ahora mismo se encuentra abatida y además con razón.