Derbi provincial

Las gradas del Nuevo La Victoria vivieron un derbi jienense con aires de concierto

Unos 400 aficionados azulillos se desplazaron hasta la capital./JUANDE ORTIZ
Unos 400 aficionados azulillos se desplazaron hasta la capital. / JUANDE ORTIZ

El apagón de luz al final del encuentro marcó un ambiente que desde la previa del choque recordó a los de los mejores tiempos

JESÚS MUDARRAJAÉN

De haber habido una entrada más abultada, se podría haber dicho que el derbi de ayer tuvo pinta de los de antes. Con un calor importante y 400 aficionados azulillos en las gradas del Nuevo La Victoria, el encuentro tuvo una previa digna de mención. En las conversaciones del trasiego de hinchas alrededor del estadio se notó lo largo que se ha hecho el verano sin fútbol para los amantes de este deporte y también las ganas de ver si lo que había ocurrido unas semanas antes en el mismo escenario va a ser un referente de lo que le espera a ambas aficiones durante la temporada.

Las peñas de animación del Real Jaén no entienden de divisiones y prepararon a conciencia un ambiente que empujase a los suyos para que no se repitiese lo visto en el Trofeo del Olivo. Tanto el fondo sur como el norte del estadio capitalino lucieron consigna en el primer partido de la temporada. The North Fans engalanó su zona con un tifo en el que se pudo ver los tres emblemas del turismo jienense (la catedral, los baños árabes y el castillo de Santa Catalina) sobre el lema 'Unidos por unos colores defendiendo nuestra ciudad'.

Mientras que por su parte Orgullo Lagarto fue más escueto a la hora de proclamar en un tifo su amor por el Real Jaén. 'Bendita locura' se pudo leer en la pancarta decorada con un Bart Simpson ataviado como uno de los protagonistas de la película 'La naranja mecánica'.

Ambas peñas clamaban en el encuentro amistoso de hace unos días acerca de la ausencia de Infierno Azulillo, sus máximos rivales, y ayer estos sí que aparecieron en las gradas del feudo blanco. La rivalidad fue máxima en los cánticos de todo el partido pero hubo un minuto en el que las aficiones tuvieron un gesto unánime.

No se olvida la afición linarense de su capitán Fran Carles, fallecido en 2016, y en el minuto ocho (dorsal del jugador) una gran pancarta apareció en su memoria entre los aficionados del Linares Deportivo. El aplauso de estos no tardó en contagiarse a las zonas del estadio habitadas por hinchas locales. Tampoco tardó el vello de un servidor en erizarse y es que hay cosas con las que no se juega.

Tampoco es que se jugase a mucho durante la primera mitad y el ritmo pasteloso del juego y la ausencia de ocasiones tuvieron su reflejo en una grada que se apagó algo con el paso de los minutos y tuvo que recurrir a otras distracciones. Como por ejemplo el retraso que tuvo la luz del estadio a la hora de encenderse, momento que aprovecharon los aficionados visitantes para, con no poco pitorreo, usar las linternas de sus teléfonos móviles para reírse de sus homólogos jienenses.

Volvió la luz y con el partido in crecendo los decibelios volvieron a ser los que había sido en el arranque. Y mayor incluso con el paso de los minutos. Estaban en juego los primeros tres puntos de la temporada y la honrrilla entre dos equipos que están llamado a liderar la clasificación y conforme se acercaba el desenlace del partido los 'piropos' entre mineros y lagartos fueron a más. Ni que decir tiene que todo esto lo agudizó de forma muy efectiva el chicharrazo de Juanca .

Enmudeció el sector azulillo y se estremeció el blanco cuando se abrió la lata y, con el aumento de la temperatura sobre el césped (sí, más aun) volvieron los 'halagos' corales a cruzar de una grada a la otra.

Se vino arriba la afición del Real Jaén viendo que le respondía su equipo y hubo hasta conato de '¡olés!' en un festejo que los blancos se estaban dando como desquite del Trofeo del Olivo. La resignación creciente entre los azulillos no impidió que siguiesen los ánimos para sus futbolistas, por muy superados que estos se viesen en el tramo final del encuentro. Más de uno llegó incluso a cantar el gol que salvó De la Calzada en el último suspiro.

Y cuando parecía que moría la atmósfera del partido, llegó el apagón. Se fue la luz del estadio y, viendo que apenas quedaba tiempo para que su equipo remontase, los linarenses se dedicaron a burlarse de la afición local. Llegó el speaker del estadio a pedir concordia entre las aficiones, sin efecto, y cuando volvió a encenderse la luz se había esfumado no pocos espectadores. Perdió a un tercio de su afición el Real Jaén en la oscuridad y que a muchos no les compensaba la tardanza para salir del estadio por ver unos minutos más de juego.

Y a todo el buen ambiente vivido en el día de ayer en la victoria hay que añadir una nota positiva más: ni un solo incidente desagradable entre aficiones.

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