Atlético Mancha Real

Emoción hasta el empate local, que llegó rozando el final

Albertillo fue uno de los más acertados en el partido de ayer./JUANCA MARTOS
Albertillo fue uno de los más acertados en el partido de ayer. / JUANCA MARTOS

Firmaron tablas a dos el Mancha Real y el Antequerano,en un duelo que no se resolvió hasta el último suspiro

JESÚS MUDARRAJAÉN

Acabó en empate un partido que no decepcionó en absoluto. Llegaba con un cartelazo el encuentro entre Atlético Mancha Real y Antequera y respondió a las expectativas con goles, emoción hasta el final y una exigencia física impropia de una jornada entre semana.

Cómo era de esperar entre dos equipos de tan alto potencial y de idénticos objetivos fijados, el inicio del encuentro gozó de una intensidad por encima de la media. Ninguna de las dos escuadras era capaz de hacerse con una pelota que quedó atrapada entre dos bandos. Parecía el esférico es madre con cada uno de sus hijos, a cada cual más celoso, tirando de sus brazos tratando de llamar su atención.

La intensidad por la búsqueda del control del balón vino por desgracia acompañada de un colegiado tarjetero que a los pocos minutos ya había desenfundado la amarilla en varias ocasiones. Al menos le sirvió para tener a raya a unos futbolistas que ayer cabe decir estuvieron más preocupados de jugar que de protestar.

Por desgracia para Aybar, con el paso de los minutos se pudo ver que la posesión tenía al Atlético Mancha Real como ojito derecho ya que fueron los verdes los primeros en encontrar los espacios suficientes para empezar a generar peligro. Este último tuvo nombre propio en el primer tiempo y es que Albertillo volvía a la titularidad y con él esa profundidad que tan bien sienta a su equipo.

Suyo fue el primer aviso del encuentro, con un zapatazo que hizo que Luisma tuviera que emplearse a fondo para que no acabase llegando el primer tanto. Tuvo que intervenir también el palo en ayuda del cuadro visitante.

Poco después el extremo de los verdes volvería a ser protagonista. En esta ocasión fue Carmona el que encontró en largo a Juanlu y este asistió como acostumbra, de maravilla, pero el testarazo de Albertillo esta vez no encontró dirección a portería.

Por desgracia para el público que acudió al Juventud a pesar de ser día laborable y de que la temperatura ya no es veraniega, el ritmo del choque decayó cuando se llegó al ecuador del primer tiempo. Más respeto entre ambos equipos y las ocasiones brillaron por su ausencia. Tanto que se llegó al descanso con el mismo cero a cero con el que se había iniciado la contienda.

Goles y emoción

No habría que lamentarse por la ausencia de goles en los primeros cuarenta y cinco minutos ya que la segunda mitas traía un buen saco de ellos. El primero fue para el conjunto verde, que había sido el que más lo había buscado en el primer periodo. Manu Castillo se encuentra en un estado de forma envidiable y lo demostró con el cuarto gol en su cuenta particular en lo que llevamos de temporada. Buen control orientado el suyo hacia su pierna buena y también acertada la definición por raso para poner por delante a los suyos.

Dejó algo noqueado este tanto al conjunto antequerano y estuvo a punto el Mancha Real de encarrilar del todo el partido pero el pase medido de Nando, desde el costado y al corazón del área, lo acabó sacando casi bajo palos uno de los centrales del cuadro malagueño.

El Antequera parecía algo ido del partido pero el potencial que atesora el conjunto de José Jesús Aybar es mucho y no suele desperdiciar las ocasiones de gol de las que disfruta. Iván Aguilar, el máximo goleador de los malacitanos, estuvo en el sitio justo en el momento indicado para empujar hacia la red un balón que venía rebotado del travesaño. Apenas diez minutos le duró al Mancha Real la alegría.

Aparecieron los fantasmas del partido ante el Motril, en el que los mancharrealeños acabaron perdiendo a pesar de haberse puesto por delante en el marcador, y a punto estuvo de ser así. De hecho todos los asistentes al Juventud llegaron a pensar que así sería. Apretó de lo lindo el Antequera en busca de una remontada a lo épico y ya avisó Cala, con un disparo que se marchó un poco alto, de que iban muy en serio.

Cuando los encuentros entran en los momentos decisivos cualquier detalle es capaz de decantar la balanza y de nuevo el exceso de confianza en un pase atrás acabó costándole puntos a los verdes. Fue malo el envío a Jorge que acabó cazando José Fuego. El ariete visitante regateó al portero y la empujó a placer a portería cuando restaban menos de diez minutos para que se llegase al final del partido.

Pero esta vez no se iban a dejar remontar tan fácilmente los jienenses. Tiraron de toda la personalidad que atesoran los hombres de Rizos para convertir el tramo final del partido en un asedio que dirigió, con el carácter que acostumbra a derrochar sobre el tapete, su capitán Carmona. El que portó el brazalete ya había hecho acto de presencia anteriormente con una disparo de falta que se fue fuera por centímetros y suyo sería el gol que desataría el delirio entre la afición local.

Dos minutos restaban de encuentro cuando, al igual que había empatado el Antequera, recogió un rechace dentro del área para acabar poniendo unas tablas que ya no se movería del luminoso. Mejor el empate para los malagueños que para los manchegos pero, vistas las circunstancias, sabe bien el cuarto partido sin perder del Mancha Real.

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