Atlético Mancha Real

Colapso verde ante el Motril

El encuentro vivido ayer en el Juventud dejó claro que ambos equipos pugnarán por estar arriba./ATLÉTICO MANCHA REAL
El encuentro vivido ayer en el Juventud dejó claro que ambos equipos pugnarán por estar arriba. / ATLÉTICO MANCHA REAL

Un error de Nando acabó costándole al cuadro de Rizos el punto que tenían en sus manos en el descuento del partido ante los granadinos | El Atlético Mancha Real cayó ante un equipo motrileño que aspira a acabar arriba esta temporada

JESÚS MUDARRAMANCHA REAL

Al Atlético Mancha Real le tocó ayer ver la cara injusta del fútbol. Hizo todo lo posible para reencontrarse con la victoria y cuando parecía que iba a ser así las cosas se tornaron en su contra para que acabase llegando una derrota que ya no se esperaba.

El Motril no tardó tampoco en confirmar que no había ido a Mancha Real de paseo. Va a ser uno de los conjuntos que esté arriba de la tabla durante toda la temporada y lo va a ser por jugadas como la que trenzaron Eric y Dani cuando no se llevaba ni cinco minutos de juego. Tiraron de paredes para que Dani se plantase solo y faltó la definición, que acabó en el poste, para que llegase el primer tanto de los de la Costa Tropical.

Fue la única que tuvo el conjunto motrileño en el arranque de partido ya que el conjunto verde jugaba en casa y así lo hizo saber. Se quedó con la pelota el equipo de Rizos y comenzó a moverla y como consecuencia llegaron las primeras llegadas por banda de Juanlu y Nando. Qué importancia van a tener los laterales en lo que acabe consiguiendo el Mancha Real a final de temporada. Por desgracia para los locales el peligro sin embargo estaba en el bando contrario.

El mejor visitante

Dani manejó al Motril a su antojo en los primeros minutos, pidiendo cada pelota y tratando de inventar cuando la tenía. Por centímetros se le escapó un disparo con rosca desde la frontal que más de uno en la grada vio dentro. Tenía bien aprendida la lección el cuadro de José Manuel García y, replegado en su campo, fue capaz de dificultar y mucho esa circulación que de balón que tanto gusta a los verdes. A pesar de ello y a través de la pelota, la escuadra de Rizos creció en protagonismo y poco a poco el radio de actuación se fue acercando a la portería de Josemi. Por pocas no consiguió Goku sorprender al cancerbero rival. Quesada se fabricó una jugada que terminó con tiro impreciso del mediapunta desde la frontal.

La igualdad entre ambos equipos fue en detrimento de un espectáculo que quedó reducido a los chispazos que la calidad individual (escasa en la primera parte) dejara sobre el verde. Mucho centrocampismo, pocas ocasiones y menos peligro en los primeros 40 minutos de juego. Solo lo quisquilloso del colegiado despertaba emoción alguna en la grada. Pareció gustarle al trencilla hacerse con la atención del público porque el tramo final de la primera parte fue un auténtico recital de decisiones sin importancia pero todas ellas erróneas. Tuvo el culmen esto cuando no descontó ni un solo minuto del primer acto (el Motril había perdido tiempo en alguna que otra ocasión y se había parado el juego en varias ocasiones por problemas físicos) e incluso llegó a pitar segundos antes de que se llegara al 45.

Quiso pegarle Rizos una sacudida al equipo en el descanso. Se quedó en el vestuario Vitu y entró Albertillo a un equipo que quedó sin referencia arriba y con muchos jugones en el centro del campo. Garrido fue el encargado de hacer de nueve con movilidad pero los primeros diez minutos de segunda mitad los pasó en sequía absoluta de balón. Estaba uno pensando en lo aburrido que estaba siendo el partido cuando se animó la cosa. Carmona estuvo a punto de anotar en una jugada a balón parado cuando cayó derribado dentro del área. El colegiado señaló el punto de penalti y el propio capitán verde se desquitó de la pena máxima fallada la pasada semana.

Juego estancado

Ahí murió el fútbol. Si ya se había visto poco juego en lo que llevábamos de segunda mitad, con la llegada del gol y sin que el Mancha Real tuviese que arriesgar lo poco vistoso que había tenido el partido desapareció. Quedó reducido el peligro a las jugadas a balón parado y la táctica de los entrenadores monopolizó el juego sin dejar resquicio a la imaginación de los jugadores.

Esa ausencia de creatividad hizo que a uno le diera tiempo a darse cuenta de lo bonita que se ve Sierra Mágina desde las gradas del Juventud, a ver cómo en este fútbol modesto, en el que cada euro importa, un delegado de campo tiene que sumar a sus labores propias el velar por cada uno de los balones que se marchan fuera del estadio y también para poder lamentarse de que en cada campo de fútbol haya, como mínimo, algún energúmeno frustrado que acude al mismo a soltar barbaridades, una detrás de otras y casi siempre sin fundamento detrás, para acabar desfogándose a costa de hacer pasar a los que tiene a su alrededor un rato desagradable.

Volviendo al fútbol, cabe decir que fue muy seria la segunda mitad de los mancharrealeños pero en el primer error que cometieron se les acabó escapando la victoria. Fue en un córner botado desde la derecha en el que Borja se encontró con un balón en el segundo palo, estando solo, y solo tuvo que empujarla para encontrar petróleo. Ese valor tuvo el empate para su equipo.

Pero aún habría más castigo para el Mancha Real. No le pega a Nando, un jugador con su experiencia, el cometer errores como el que ayer le costó el punto a los verdes. Incomprensible la cesión que hizo el lateral su compañero, floja y sin tensión, y que acabó recogiendo Eric. Tuvo que arriesgar Carlos Jiménez, con una entrada por detrás, para tratar de impedir que el ariete del Motril anotase pero le salió mal la jugada porque lo que provocó fue un penalti que acabó dándole a Dani el premio que había merecido durante todo el encuentro. El disparo fue raso y al centro mientras que Jorge, que se había convertido en el santo al que se encomendaba su afición, acabó saltando a su derecha.

Euforia visitante

La celebración, de lo más efusiva, del conjunto motrileño estuvo totalmente justificada porque ese gol que acabó dándoles el partido fue el punto y final a un encuentro de una intensidad brutal y que, aunque careció de ritmo en la circulación y de ocasiones claras de gol, sí mostró a dos equipos que rivalizarán a buen seguro por copar los puestos altos de la tabla clasificatoria.

De hecho con la victoria de ayer el Motril se ha asentado en ellos. Los granadinos vuelven a ser una semana más cuartos clasificados y las sensaciones que transmitieron son la de un equipo que va a ser muy difícil hacer bajar de ahí. Por su parte el Mancha Real tendrá que trabajar durante las sesiones de estos próximos días desde el décimo puesto de la tabla clasificatoria y con el margen de error con respecto a los de arriba algo más reducido. Queda mucho.

 

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