Mundial Sub-20

Ucrania se proclama campeona tras ganar Corea del Sur

Los jugadores ucranianos celebran la victoria en la final del Mundial Sub-20./Afp
Los jugadores ucranianos celebran la victoria en la final del Mundial Sub-20. / Afp

La selección del este de Europa remontó el tanto inicial del valencianista Lee Kang-in para acabar derrotando al conjunto asiático por 3-1

EFE

La selección ucraniana, con el meta madridista Lunin bajo palos y Supriaha en el área contraria, conquistó su primer título del Mundial sub'20 tras remontar a Corea del Sur (3-1) con un doblete del delantero del Dynamo de Kiev antes del último y definitivo tanto de Tsitaishvili.

Se preveía un encuentro marcado por la rigidez defensiva, el rigor táctico o el orden de las líneas y todo se desvirtuó con la primera jugada del partido, en la que Corea se encontró con un penalti, previa revisión del videoarbitraje, para ponerse en ventaja.

3 Ucrania

Andriy Lunin; Yukhym Konoplia, Oleksandr Safronov, Valeriy Bondar, Danylo Beskorovayny, Viktor Korniienko; Giorgi Tsitaishvili, Oleksiy Khakhlov (Maxym Chekh, m.57), Kyrylo Dryshlyuk, Serhii Buletsa (Oleksii Kashchuk, m.88); y Vladyslav Supriaha (Danylo Sikan, m.63).

1 Corea del Sur

Lee Gwang-Yeon; Taehyeon Hwang, Lee Ji-Sol, Kim Hyun-woo, Jaeik Lee, Choi Jun (Lee Kyu-Hyuk, m.80); Jungmin Kim, Kim Se-Yun (Um Won-Sang, m. 46), Yeong-uk Jo (Se-Jin Jeon, m.63); Kang-in Lee y Sehun Oh.

goles:
0-1, m.5: Kangin Lee, de penalti; 1-1, m.34: Supriaha; 2-1, m.53: Supriaha; 3-1, m.89: Giorgi Tsitaishvili.
árbitro:
Ismail Elfath (Estados Unidos) amonestó con tarjeta amarilla a Yukhym Konoplia (m.86) por parte de Ucrania; y a Kim Hyun-woo (m.33), Jaeik Lee (m.56) y Sehun Oh (m.79) por parte de Corea del Sur.
incidencias:
Partido correspondiente a la final del Mundial sub'20, disputado en el Stadion Widzewa Lódz

No hubo que esperar más que segundos desde el pitido inicial para presenciar el frente a frente de los dos nombres propios del Mundial, por nivel e impacto mediático, de Kangin Lee y Andriy Lunin. Se miraron cara a cara y el valencianista no titubeó en engañar al madridista para ejecutar el penalti a placer.

El escenario era idóneo para el combinado asiático, experto en defender resultados toda vez que aventaja a sus rivales en el marcador, con su línea de tres centrocampistas arropando a sus cinco defensas.

Y así ocurrió. Los ucranianos debieron adoptar un comportamiento más activo que reactivo, casi por primera vez en el torneo, y ponerse en la piel de protagonistas desde el esférico.

Corea se replegó y la dupla Buletsa-Tsitaishvili tomó el mando de la situación. Bajaron un escalón para recibir liberados y dirigir los ataques ucranianos, pero nunca consiguieron hacerlo a espaldas de los centrocampistas coreanos.

Los agresivos movimientos de Supriaha parecían la única vía para generar algún desajuste en la defensa de Chung, pero la inferioridad numérica y la escasez de espacios inhabilitaron sus intentonas.

A pesar de los problemas de Ucrania en la construcción y elaboración para adentrarse en el entramado coreano, el balón parado, a pesar de no contar con Popov, se presentaba como una opción viable para abrir el encuentro.

Sikan, el delantero titular durante todo el Mundial, más dotado físicamente para el juego aéreo, cedió su sitio a Supriaha en la punta tras la portentosa actuación del último en las semifinales ante Italia y, en el plano menos esperado, el '11' respondió haciendo buena su agilidad y flexibilidad para girarse dentro del área y aprovechar las dudas de Corea al despejar una falta para firmar el empate.

Con el 1-1 en el marcador, Ucrania se despojó del nerviosismo propio de un equipo que por primera vez tenía que buscar respuestas y no plantear las preguntas, y recuperó su papel habitual en los encuentros.

Los de Petrakov se juntaron cerca de su área, siempre protegidos por la altura y sobriedad de Lunin, y tendieron a Corea una trampa hacia la que los asiáticos caminaron sin freno.

El valencianista Lee y el madridista Lunin, Balón y Guante de Oro del Mundial

El volante surcoreano del Valencia Lee Kang-In fue designado mejor jugador del Mundial Sub-20 de Polonia, mientras que el arquero ucraniano perteneciente al Real Madrid Andriy Lunin se llevó el guante de oro al mejor arquero del torneo.

La Bota de Oro fue para el noruego Erling Haland, al que le bastaron los 9 goles que anotó ante Honduras en la primera fase para finalizar como máximo goleador.

Si Ucrania apenas recibió cuatro goles en Polonia fue en gran parte por la actuación de Lunin, y eso que el arquero que jugó cedido en el Leganés, de la primera división española, la temporada pasada, se perdió el duelo de cuartos de final ante Colombia al ser convocado por la selección absoluta para la fase de clasificación para la Eurocopa-2020.

Lee Kang-In, por su parte, anotó dos goles y dio cuatro asistencias, dos de ellas en cuartos de final y otra en semifinales ante Ecuador.

Tanto el arquero ucraniano como el volante 'che' apenas gozan de la confianza de sus entrenadores en España, Zinedine Zidane y Marcelino García respectivamente, pero su gran actuación en el Mundial podría hacer que su situación cambie.

Kangin, cerebro, motor y ejecutor de las ofensivas coreanas, empezó a recibir el esférico en un sobrecargado carril del central, sobre el que algún ucraniano siempre saltaba a molestar. Después, Ucrania robaba, se apoyaba en sus mediapuntas y se desahogaba sobre sus bandas.

La actuación de Korniienko y Konoplia para trasladar el balón desde la primera línea hasta la última volvió a ser el oxígeno de los Petrakov. Corea no llegaba a cerrar las bandas y menos aún a limitar las constantes intimidaciones de Supriaha al espacio de la adelantada defensa asiática.

Así llegó el doblete del jugador del Dynamo, de suplente en el inicio a héroe en la final, que con sus dos goles puso el punto final a una de las historias del Mundial. Detectó el espacio entre los centrales coreanos, esprintó a máxima velocidad para ocuparlo, e hizo de la recepción un control orientado que solo le dejó opciones para definir.

Con el 2-1, Chung ajustó fijando a Um en banda y buscando llover balones sobre el área de Ucrania. Tanto en los córners, como a balón parado o juego corrido, los europeos demostraron por qué habían llegado a la final como el equipo menos goleado del Mundial y por qué Lunin era la pieza fundamental del equipo.

El portero madridista hizo gala de su poderío aéreo, su liderazgo, su madurez y su lectura de juego para anticiparse a cada movimiento coreano y anular las opciones de un equipo que buscó remates con la envergadura de Oh y la potencia de sus centrales.

Lunin también tuvo tiempo de dejar una estirada para el recuerdo antes de que Tsitaishvili, más intermitente en la segunda mitad, terminara de castigar los espacios cedidos por Corea con una espectacular carrera que terminó en un contragolpe vertiginoso, un disparo cruzado y el gol que otorgaba a Ucrania el título mundialista.

El equipo de Petrakov supo reponerse a las adversidades y hacer valer sus optimizados recursos para coronarse como la mejor selección sub 20 del mundo. Una generación primorosa, encabezada por Lunin y formada por Konoplia, Popov, Bondar, Khakhlov, Tsitaishvili, Buletsa, Sikan y Supriaha, que bajo la dirección de Petrakov es la justa merecedora del oro mundialista, en un torneo sobre el que mandaron desde el primer hasta el último día.