Dalic, el orden por encima de todo

Dalic, durante un entrenamiento./AFP
Dalic, durante un entrenamiento. / AFP

Reclutado para poder conseguir una agónico billete para la repesca ante Grecia, el seleccionador croata mandó a casa a Kalinic en pleno Mundial por indisciplina

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENEnviado especial a Moscú

Zlatko Dalic (Livno, 1966) tiene un gesto serio y que transmite autoridad. El técnico al que Davor Suker le pidió en octubre pasado que se hiciera cargo de la selección croata se ganaba la vida en un destino dorado como el Al Ain de Emiratos Árabes. La presencia de Croacia en Rusia peligraba después de que a Ante Cacic se le hubiese ido de las manos el asunto. La repesca con Grecia era el único camino posible. Los croatas vencieron a Ucrania, en el último partido de su grupo, y en la eliminatoria extra no fallaron: 4-1 en Zagreb y 0-0 en Atenas. Suker confirmó que Dalic, que jugó sin brillar en equipos croatas como Varteks, Rijeka y Slaven Belupo, se había ganado su plaza en el Mundial. Tras el sorteo, dejó una frase inquietante: el debut ante Nigeria sería «partido decisivo», ya que el duelo con Argentina lo consideraba «el más fácil». No había nada que perder.

Quizá no estuvo muy atento a la explicación Nikola Kalinic, que se negó a entrar en el campo en el tramo final del partido contra Nigeria. Dalic no dudó: quedó expulsado de la concentración por romper la disciplina y las reglas de comportamiento. Es por ello que Croacia siempre figura con 22 en su 'start list'. Un golpe de autoridad, que la Federación Croata (HNS) intentó inicialmente vender como problemas en la espalda, para demostrar a todos que no hay estrellas: nadie está por encima del equipo. «Lo sucedido no nos ha afectado. Lo primero es el equipo. Hay que dejar a un lado los egos cuando se habla de la selección», reconoció Milan Badelj, futbolista de la Fiorentina.

El orden es clave en el ideario de este estratega que emigró pronto como entrenador a Albania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes, antes de que la Federación Croata le entregase la sub-21. «Vino en un momento crítico, lo salvamos y ahora estamos haciendo un gran fútbol», reconoce Dejan Lovren. Tácticamente busca el equilibrio y la creatividad, algo que ha hecho en Rusia uniendo a Luka Modric e Ivan Rakitic en el medio campo. A veces, cuando les nota desgastados, les aporta la ayuda de Marcelo Brozovic. «Trajo nuevas ideas; es lo que necesitábamos», detalla Ivan Perisic.

Con el rosario en la mano

Siempre pide a los suyos, a los que se ha ganado, tener fe y creer hasta el final, por mucho que se compliquen las cosas. Quizá por eso no conoce la derrota en partido oficial en el banquillo. Es muy religioso y si uno presta atención a la televisión puede descubrirle haciendo un ritual que le proporciona calma en los momentos más complejos. «Cuando siento que estoy en un momento difícil, pongo mi mano en el bolsillo (allí lleva un rosario), me aferro a él y luego todo es más fácil», explica, recordando que el hecho de que haya croatas en Madrid, Barcelona o Juventus demuestra «el alto nivel que tienen» sus jugadores.

Ahora llega Inglaterra, un «buen equipo» del que dice han estudiado «los puntos fuertes y débiles» y aventura que será «difícil» lograr el ansiado billete para la final sobre todo por la fatiga acumulada. «Hemos jugamos dos veces durante 120 minutos (y los penaltis) pero encontraremos energía. Ellos juegan un fútbol directo y tienen jugadores muy jóvenes y rápidos, lo que los hace peligrosos en los contraataques. También son peligrosos en las jugadas de estrategia, porque son altos y fuertes», prosiguió, destacando que confía en que Lovren, que compareció en rueda de prensa a su lado, pueda tapar con acierto al pichichi Harry Kane porque su defensa ya logró parar «a Messi y Eriksen».

 Intuye 'bajas laborales' si son campeones

Eso sí, temor ninguno, avisa Dalic, ya que «nada es imposible» para un país de 4,5 millones de habitantes. «Somos una sorpresa, sí, pero merecida y fruto de nuestro duro trabajo. Somos conscientes de que somos fuertes y no tememos a nadie, ni siquiera a Inglaterra. Esperemos un partido diferente a Islandia, Dinamarca o Rusia. Ellos han marcado. No hay razones para estar nerviosos o sentirnos presionados. Debemos disfrutar de la oportunidad. No nos debe importar quién está enfrente, sino hacer nuestro mejor juego y tratar de conseguir el pase a la final. Esto es un sueño para todos nosotros. Estamos entre los cuatro mejores del mundo. Por tanto, tenemos la calidad para eso. Aquí estamos por méritos propios», apuntó, antes de recordar: «En 1998 no mucha gente en el mundo sabía dónde estaba Croacia. Ahora sigue siendo una gran promoción para nosotros, así que nos queremos quedar en Moscú hasta el final. No me puedo imaginar qué pasaría si Croacia el Mundial. Quizá nadie iría a trabajar el lunes», bromeó.

Por último, no quiso adelantar si Subasic estará bajo los palos, pese a sus problemas vividos en la prórroga ante Rusia. El que parece que lo tiene casi imposible es Sime Vrsaljko, aunque el lateral del Atlético dice que «intentará jugar con una pierna» y Dalic no quiso descartarlo.

Fotos

Vídeos