Lloris, el muro y líder silencioso de Francia

Lloris se estira para atajar un disparo belga. /AFP
Lloris se estira para atajar un disparo belga. / AFP

Su decisiva aparición con dos paradones ante Uruguay y Bélgica le convierte en candidato a ser el mejor portero del Mundial

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMoscú, enviado especial

«Siempre aparece en los momentos importantes. La parada de la primera parte fue espectacular», decía eufórico Paul Pogba sobre Hugo Lloris. El capitán francés desde 2011 lleva 103 partidos internacionales (más que ningún otro portero en la historia de la selección francesa) pero aún tiene que aguantar, a sus 31 años, algunos comentarios sobre su capacidad. Hasta llegar a Rusia estaba bajo la lupa por un semifallo en un disparo a bocajarro de Julian Green ante Estados Unidos (1-1) en el último amistoso disputado en Lyon, donde se descubrió al mundo, antes del torneo. Una vez en suelo ruso ha tenido que intervenir poco, pero cuando la ocasión lo ha requerido se ha mostrado seguro y oportuno. Opta a ser el mejor portero del Mundial.

Acumula un porcentaje de paradas del 73,3% en el torneo, en el que descansó ante Dinamarca, y ha encajado cinco goles, pero sobre todo ha sacado manos en momentos clave: con 0-0 en un cabezazo de Leckie ante Australia, con el mismo marcador a disparo a bocajarro de Guerrero ante Perú, para evitar el empate de Uruguay tras un cabezazo de Cáceres en cuartos y con un vuelo espectacular a remate de Alderweireld en semifinales. «La parada de Lloris fue genial, como es genial contar con él. Nos transmite seguridad. Estamos tranquilos. Solo le puedo decir: 'Gracias estamos en tus manos'. Nunca hemos dudado de él. No estamos sorprendidos. Conocemos su capacidad y si puede ser decisivo en un Mundial, mejor. Esperamos que siga haciendo paradas así», dijo Varane tras el duelo contra los uruguayos. «No es una parada, es casi un gol», describió Didier Deschamps.

Antoine Griezmann le alabó tras la victoria ante Bélgica: «Fue difícil los primeros minutos, cuando Lloris hizo grandísimas paradas, pero en un córner pusimos el 1-0 y luego estuvimos bien atrás, siendo un equipo fuerte». En San Petersburgo también se rindieron a su actuación sus rivales. «La clave fue la parada de Lloris en el primer tiempo a un tiro de Alderweireld. Es un gran portero y eso hace la diferencia», reconoció Thibaut Courtois. «Hugo ha sacado buenos balones y no hemos podido marcar; por eso se queda fuera Bélgica», lamentó Chadli, que fue su compañero durante tres años en el Tottenham, adonde llegó en 2012.

Allí es respetado y querido este hombre tranquilo al que le pusieron el nombre por el escritor Victor Hugo y que dudó mucho si dedicarse al fútbol o al tenis, ya que llegó a ser de los mejores en categoría infantil. Y es que fue descubierto por el Niza, su ciudad natal, gracias al chivatazo de una persona del club de tenis, que avisó a su hermano ojeador para que viera al chico que se ponía bajo los palos antes de los entrenamientos con la raqueta. Su familia, sin ningún problema económico ya que su padre trabajaba en banca y su madre era abogada, le dejó elegir. El exinternacional Dominique Baratelli le convenció para cambiar de deporte y llegó a debutar como profesional en 2005. Sus grandes actuaciones le catapultaron para ser reclutado como sustituto de Gregory Coupet en el Lyon, desde donde logró debutar como internacional en 2008.

Tranquilo ante la presión

El rendimiento de Lloris es intachable. En Rusia ha tenido que intervenir poco porque su defensa es la que menos ocasiones concede en el torneo (16 remates en seis partidos), pero todos estos años ha quedado claro que no hay otro en Francia con un nivel similar al suyo. «Tiene una tranquilidad enorme frente a la presión», consiera Elie Baup, extécnico de Girondins y Marsella y además portero de formación. Todos los entrenadores de porteros que han pasado por la Federación Francesa no tienen duda: es el mejor de todos. A Lloris le pesa que quizá no tiene el carisma de otros capitanes y que cuando comparece en rueda de prensa es tibio cuando tiene que posicionarse y no se mete en ningún charco, al estilo de Deschamps.

Ahora considera necesario rebajar la euforia. «Nosotros ya perdimos una final hace dos años. Por eso queremos estar tranquilos, tener los pies en el suelo. Es importante mantener la creencia, porque creer es ganar, pero queda un partido por jugar y es el más importante», aseguró en la zona mixta Lloris, tratando de usar aquel torneo (hizo dos paradones a Emre Can y Schweinsteiger en semifinales) como algo positivo. «Muchos jugadores no estuvieron en la Eurocopa, porque hubo muchos cambios entre ambas competiciones, pero para los que estuvimos, sí, podemos utilizar esa experiencia para mostrar la manera correcta a los más jóvenes», dijo antes de entrar en más detalles: «Como profesional no puedes soñar. Tienes que hacer lo máximo en el campo para dar a los aficionados la posibilidad de soñar. Llegar a la final de un Mundial es fantástico, pero hay mucho trabajo detrás de eso y creo que es lo que tiene que darte la fuerza para ganar».

Y es que Lloris es un líder en el grupo, escuchado por su calma pero alejado de la alegría que muestra en público gente como Mbappé o Pogba. No está interesado en las últimas tendencias, en la moda, en los novedosos cortes de pelo, los 'trending topics' de las redes sociales o los tatuajes. Mantiene la calma, prefiere un segundo plano, aunque sí tiene carácter. En Lyon solía pasar tiempo con Lisandro López y también con Toulalan, que muchas veces comparaba su carácter con el de Zidane, que solo lo mostraba en los partidos. Tranquilo por fuera, su alto nivel de autoexigencia no hace mella en su rendimiento en caso de cometer un error: «Me pasó y me pasará de nuevo, pero la fuerza de un portero es sobreponerse a esas situaciones».

Su cruz, los penaltis

En lo único que los detractores de Lloris parecen tener argumentos es en su porcentaje de acierto desde los once metros. No tiene fama de parapenaltis y en este Mundial el australiano Jedinak le engañó en el primer partido. El runrún ha llegado a tal punto que en la previa del partido de cuartos de final en Nizhny Novgorod un periodista le preguntó a Didier Deschamps por la opción de cambiarle, como hizo Louis van Gaal en 2014 durante el Holanda-Costa Rica con Cillesen y Krul, en el caso de que haya una tanda de penaltis ahora que existe el cuarto cambio extra para hacer una sustitución de portero. «¿Piensas que nuestro meta titular (Hugo Lloris) no sabe parar penaltis? Lloris va a empezar y si todo va bien estará hasta el final», zanjó el seleccionador, bastante enfadado aquel día.

Hay una gran relación entre técnico y capitán, que suele jugar a la petanca con él y con otro gran cuestionado, Olivier Giroud. «Es normal que uno sienta euforia. Pero es importante mantener los pies en el suelo, disfrutar. Confío en el entrenador y en el equipo técnico. Somos un equipo ambicioso y cuando uno es profesional hay que ser humilde, trabajar duro y no permitir que se te suban los humos», insiste Lloris.

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