Francia afronta el vértigo del favoritismo

Los jugadores franceses celebran su gol ante Bélgica./REUTERS
Los jugadores franceses celebran su gol ante Bélgica. / REUTERS

La Eurocopa perdida en 2016 siendo el anfitrión dejó marcado al equipo de Deschamps, aunque todos dicen haber «aprendido la lección» de aquella final

Rodrigo Errasti Mendiguren
RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMoscú, enviado especial

«Creo que esta vez vamos a estar mejor preparados que entonces», asevera Antoine Griezmann. Caer en la final de la Eurocopa en París y ante una Portugal que perdió por lesión a su mejor futbolista fue dramático para Francia. «Aquello sigue ahí. Fue tan dura aquella derrota que ahora debemos disfrutar», explica Didier Deschamps, que destaca la mentalidad de sus jugadores ante la «gran cita» frente a Croacia. «No vamos a afrontar esta final como la de la Eurocopa de 2016... Pensamos que ya estaba hecho, no quiero mentir: cuando vencimos a Alemania, pensamos que íbamos a ganar la final, tras ver el recorrido de Portugal. La mentalidad era diferente, ahora estamos mentalizados, queremos dar todo y ganar». No puede pasar lo de la Euro, debe ser diferente», apunta Paul Pogba, uno de los más optimistas del vestuario.

Esa es una de las lecciones aprendidas aquella noche de hace dos veranos en el Stade de France. «Todos hemos hecho un balance de esta final perdida. Sabemos que tenemos algunos puntos que mejorar, pero creo que estamos en el camino correcto, hemos crecido y hemos demostrado que podemos ser muy sólidos». Sentirse favoritos en ese definitivo duelo por el título les hace comprobar a los franceses que «la presión existe», pero según explica Blaise Matuidi es algo con lo que se debe convivir. «Debe estar ahí, pero debe ser positiva y no debe inhibirnos. Es el partido de nuestra vida», remarca. «Afrontamos esta final de manera diferente. Esperamos hacer un gran partido y ganar. Hemos aprendido aquella lección», desea el centrocampista de la Juventus.

Muchos recuerdan 1998... pero también está presente, mucho más, en el grupo lo sucedido ante Portugal hace dos veranos. «Conozco el sabor de la derrota y es muy amarga. Hemos llegado demasiado lejos como para dejarlo escapar ahora. Recuerdo las vacaciones después de la derrota de la Eurocopa 2016 y no fueron buenas... No quiero revivir eso. ¡Queremos regresar con una sonrisa y hacer que Francia se contagie de ella!», decía Paul Pogba. Incluso hasta los más jóvenes se han empapado de esas advertencias. «Todavía queda un paso más por delante, pero estamos orgullosos de lo que hemos hecho. En el vestuario, Didier Deschamps estaba feliz. Todos estábamos felices, todos nos abrazamos», considera Kylian Mbappé.

Nuevo estilo

Deschamps, vencedor en 1998 y perdedor en aquella fecha, ha sacado una lección de todo aquello. Su equipo ha mutado un poco. Se ha hecho aún más sólido, al punto de que las estrellas belgas como Eden Hazard o Thibaut Courtois lo calificaron de «antifútbol». Su idea respecto a la Euro fue entregar la bola al rival (su posesión no ha llegado al 49% en el total del torneo) y aprovechar las pérdidas ajenas para golpear. «La defensa para nosotros es lo más importante porque sabemos que, en el frente, podemos marcar un gol en cualquier momento», cree Griezmann. Bien armados atrás en torno a Umtiti y Varane, que además han marcado goles claves en cuartos y semifinales; con un Lloris pletórico dejando paradas decisivas; dos laterales jóvenes que son la revelación del Mundial y un mediocentro que llega a todo como Kanté, su Francia ha alcanzado una nueva final.

De hecho, en los últimos 20 años no hay otra selección que haya estado en tres en los últimos seis Mundiales (1998 y 2006) porque a diferencia de 1958, 1982 y 1986 en estas dos décadas siempre superaron la semifinal. Ganar las dejaría detrás en el palmarés de Alemania, Brasil e Italia, empatados con Uruguay y Argentina. «No pensamos en si somos favoritos. Los croatas perdían contra Inglaterra y no se rindieron, jugaron 90 minutos más que nosotros por sus tres prórrogas, pero querrán demostrar que quieren ganar. Recordamos las críticas que recibimos al comienzo del Mundial para motivarnos», recuerda Pogba.

Griezmann y el cambio respecto a 2016

Uno que las vivió hace dos veranos fue Griezmann, que venía de perder la Champions en Milán tras fallar un penalti. Pero en mayo se quitó la ansiedad de no haber conseguido un título esta campaña en Lyon, cuando fue MVP ante el Marsella tras marcar dos goles en la final de la Europa League (3-0), y por eso estos días se le ve relajado y bromista en Istra en la cuenta atrás para el gran partido en el Luzhniki. «Juego al Fortnite todo el día, bebo mate, disfruto del fútbol...», aclara, negando que estar ante la cita más importante le haga variar su rutina. Espero hacer lo mismo que en esa final, poder hacer mi juego y llevar el partido a donde yo quiero aunque no importa si anoto o no. Sólo quiero levantar la copa», insiste negando que esté preocupado por premios individuales. «Ganar o no ganar el Balón de Oro importa poco y dejaré todo lo que tengo sobre el campo para ganar el Mundial», recalca.

Enfrente estará Croacia, que no lo pondrá fácil. «Cuando llegamos al final del campeonato hay fatiga, y si has jugado tres tiempos extra, físicamente tienen que estar cansados. Pero es una final, es un partido... Tienen la posibilidad de ser campeones del mundo, así que correrán como en todos sus encuentros», avisa Umtiti. « Sé que una victoria puede cambiar muchas cosas, pero realmente no pensamos en el lunes, vamos a estar mejor preparados. Antes de empezar nos quedaban siete partidos para ganar, ahora nos queda uno. Estamos más cerca, pero aún nos queda uno», recuerda Griezmann.

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