En busca de la vieja armadura

Sergio Ramos, Puyol y Piqué fueron los pilares defensivos en buena parte de los éxitos de 'La Roja'.//Afp
Sergio Ramos, Puyol y Piqué fueron los pilares defensivos en buena parte de los éxitos de 'La Roja'./ / Afp

Las opciones de España en el Mundial pasan, en gran medida, por recuperar el extraordinario blindaje defensivo que mostró en los grandes torneos entre 2008 y 2012

JON AGIRIANO

«Tenemos que hacer que ocurra». El eslogan elegido por la selección española para este Mundial, que puede leerse en un gran cartel desplegado en el campo de entrenamiento de Krasnodar y en pequeños artículos de merchandising de La Roja, parece sacado de un manual de autoayuda. De ahí quizá su éxito. Es verdad que está muy visto eso de interpelarnos de una forma estricta, de exigirnos mucho a nosotros mismos porque somos los únicos responsables de nuestro destino; un destino que, por supuesto, no se dice cuál es para que la imaginación lo agrande y nos obligue a suponerlo brillante y heroico; al fin y al cabo, estamos en un Mundial y no intentando arreglar el televisor de casa. Pero el caso es que el mensaje es efectista y funciona.

Al periodista, por ejemplo, le obliga a pensar en las cosas que Lopetegui tendría que intentar que ocurran a partir del próximo viernes. Puede que la principal de todas ellas sea que la selección vuelva a ser una roca en defensa, como lo fue en sus años de gloria, entre 2008 y 2012. Una visión demasiado simple y reduccionista de aquella España que hizo historia completando un ciclo victorioso de Eurocopa-Mundial-Eurocopa nunca logrado hasta entonces nos empuja a definirla en exclusiva a partir del juego de toque, de los geniales peloteros, del tiki-taca, de las inolvidables sinfonías de fútbol en algunos partidos memorables. Se olvida, sin embargo, una cuestión trascendental. Aquel equipo, cuando llegaba a los grandes torneos, clausuraba su portería como no lo ha hecho ninguna otra selección. A partir de la fase de grupos, marcarle un gol era misión imposible. De hecho, nadie lo logró.

Vayamos a los datos. Eurocopa 2008. España gana los tres partidos del grupo ante Rusia, Suecia y Grecia, aunque en todos ellos recibe un gol. A partir de cuartos, Iker Casillas ya no vuelve a sufrir. 0-0 contra Italia resuelto en los penaltis, 3-0 a Rusia en semifinales y 1-0 en la final contra Alemania. Llegamos a Sudáfrica. En la fase de grupos, a La Roja le marcan un gol Suiza en el debut y otro Chile en el tercer partido. Se llega así a los octavos y el equipo de Vicente del Bosque acaba subiendo los cuatro escalones hasta el título sin recibir un solo tanto. Fueron los famosos cuatro 1-0 consecutivos ante Portugal, Paraguay, Alemania y Holanda.

Eurocopa 2012. España empata a uno con Italia en su debut. A partir de ahí, ya no le vuelven a marcar. 4-0 a Irlanda, 1-0 a Croacia, 2-0 a Francia, 0-0 con Portugal resuelto a penaltis y 4-0 en la espectacular final ante Italia, una de las obras cumbres de aquella selección. Resumiendo: 6 goles encajados en 19 partidos. Y lo más asombroso: ni un solo gol en los diez choques a vida o muerte disputados a partir de cuartos de final en las Eurocopas y de octavos en el Mundial. Esta convicción general, propia y ajena, de que marcarle a Casillas era como asaltar la Reserva Federal saltó por los aires hace cuatro años. Se cumplen este miércoles. El 13 de junio de 2014, Holanda machacó a España en Salvador de Bahía con cinco goles que fueron cayendo como una tormenta tropical a partir del primero que marcó van Persie en el minuto 44.

La duda de Carvajal

Entonces, impactados por la sorpresa, no lo escuchamos, pero en el estadio Arena Fonte Nova se produjo el estruendo de un edificio que se derrumbaba. La selección perdió su blindaje y no pudo recuperarlo en la última Eurocopa. Aunque las dos primeras victorias con la portería a cero frente a la República Checa y Turquía despertaron las esperanzas, no hubo manera. Se perdió con Croacia el tercer encuentro del grupo (2-1) e Italia se vengó de pasadas afrentas en cuartos (2-0). Un ciclo se había acabado y empezó otro, el de Lopetegui. Las cifras del técnico vasco son buenas en todos los conceptos. En la fase de clasificación, el balance de goles fue impecable: 36 a favor y solo 3 en contra, los que se encajaron ante Italia, Israel y Macedonia. La debilidad de los rivales, ciertamente, obligaba a relativizar esta estadística. Más ilustrativa es la de los diez amistosos, todos ellos de mucha o cierta enjundia. España ha recibido diez goles. Le marcaron dos Inglaterra y Colombia, tres Rusia y uno Alemania, Argentina y Suiza.

Digamos que la selección de Lopetegui ha demostrado una estructura defensiva bastante aceptable en líneas generales. Ahora bien, todavía está lejos de la que llegó a ofrecer España en sus grandes años. Y no será porque el seleccionador no haya tenido claro el dispositivo. Su bloque de retaguardia ha sido innegociable con Carvajal, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba y Busquets por delante. Salvo lesión, han jugado siempre. De ahí el susto que provocaron el lunes unas leves molestias del central del Barça y la gran la contrariedad que ha supuesto para el técnico de Asteasu la lesión de su lateral derecho indiscutible.

Aunque este martes hizo algunos ejercicios con el grupo, la participación de Carvajal en este Mundial se antoja muy complicada. Básicamente, porque de una lesión como la suya uno no vuelve de repente, con capacidad para jugar noventa minutos al máximo nivel como exige un Mundial, sino poco a poco, subiendo lentamente la dosis de minutos. Sea como fuere, lo que está claro es que la opciones de España pasan en gran medida por recuperar su vieja armadura defensiva. Es lo que Lopetegui y sus jugadores tienen que hacer que ocurra.

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