Jornada 19

Un tridente letal para recuperar la sonrisa

Messi y Luis Suárez celebran el 3-0 al Eibar. / EFE

Messi, Coutinho y, sobre todo, Luis Suárez, condujeron al Barça en la goleada al Eibar

JESÚS BALLESTEROS

Todo es más fácil cuando los buenos están sobre el césped y se asocian. El triángulo virtuoso que dibujaron Messi, Luis Suárez y Coutinho ante el Eibar hizo añicos al equipo vasco, que sigue embarrado desde que goleara por 3-0 al Real Madrid allá por el mes de noviembre. No ha levantado cabeza desde entonces y el Barça no le dio tregua.

No estaba para otra el vigente campeón de Liga tras una sonrojante derrota copera en el Ciutat de València frente al Levante que le obligará a remontar el jueves si quiere defender título en el torneo del KO. Durante los 90 minutos en el Camp Nou frente al Eibar el Barça recuperó por momentos todo el potencial del que parece disponer. Al menos, en lo que a efectividad goleadora y creativa se refiere.

Especialmente activos estuvieron un Coutinho revivido y un Luis Suárez omnipresente. El charrúa participó en todos y cada uno de los goles locales. Se llevará Messi los titulares por aquello de alcanzar los 400 goles en la Liga, pero sería el atacante uruguayo el gran artífice de la victoria ante el Eibar y que reafirma al conjunto de Ernesto Valverde como campeón de invierno al término de la primera vuelta.

3 Barcelona

Ter Stegen, Sergi Roberto (Semedo, min. 83), Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Rakitic, Busquets (Vidal, min. 66), Arthur (Dembélé, min. 72), Messi, Luis Suárez y Coutinho.

0 Eibar

Riesgo, Peña, Bigas, Arbilla, Cote, Escalante (Quique García, min. 77), Diop, Orellana, Cucurella (De Blasis, min. 64), Jordán y Sergi Enrich (Cardona, min. 83).

ÁRBITRO:
Gil Manzano (Extremeño). Amonestó a Sergi Enrich, Luis Suárez y Piqué.
GOLES:
1-0: min. 19, Luis Suárez. 2-0: min. 53, Messi. 3-0: min. 59, Luis Suárez.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 19ª jornada de Liga, disputado en el Camp Nou. 71.039 espectadores.

Es recurrente ya ver al Barcelona sufrir más de lo estrictamente necesario cuando juega cada partido. Existe la sensación casi permanente de que cualquier equipo, por muy flojo que sea, puede generar peligro al equipo de Valverde. Ante el Eibar no fue una excepción pese a lo abultado del resultado final. Y es ésta la variación más aguda con respecto al curso pasado, en el que, sin ir más lejos, el Barça sólo perdió un partido y apenas recibía goles.

Más allá de ello, huelga explicar que la película cambia cuando las estrellas de este equipo están sobre el verde. Recuperaba la sonrisa y algo de fútbol con Messi, Luis Suárez y compañía. Hasta Coutinho pareció despertar del letargo en el que andaba sumido.

Participó en el gol y se asoció el brasileño en la medular con Rakitic y Arthur haciendo las veces de primera línea de contención por delante de Busquets, al que se le siguen viendo demasiados gazapos por mucho que iniciara la jugada del primer gol del encuentro. Un golazo que recordó al Barça de las mejores épocas con una precisión y rapidez que hubiese firmado hasta el mismísimo Cruyff. Andaba con paso parsimonioso el líder, aún pensando en la derrota en la Copa ante el Levante, cuando saltó la chispa merced a un cambio de ritmo que rompió el choque con una bellísima triangulación por el eje del terreno de juego.

Coutinho y Luis Suárez fueron sorteando tantos rivales como les salieron al paso a base de paredes. Como si de un partido de colegio se tratase y ellos fueran del curso de mayores. El charrúa acababa la jugada con un nuevo gol en Liga, donde está mostrando su mejor versión.

El sonrojo copero ante el Levante y la victoria matutina del Atlético (inmediato perseguidor en la tabla) obligaban al Barcelona a no fallar ante el Eibar en casa. Lo sabía Valverde, que no tembló a la hora de montar el equipo y salir con lo que podría catalogarse como once de gala, sabiendo que Umtiti y Dembélé deberían estar en él.

No fallaron los que suelen tirar del carro. Suárez y Messi sostuvieron a los suyos arropados por un Coutinho activo y eficaz que se convirtió ante el Eibar en el tercer vértice de un triangulo letal.

Tras la primera jugada de puro 'tiki-taka', en la que Luis Suárez abría la lata ante el equipo de Mendilibar, Messi se sumaba a la fiesta a pocos minutos de reiniciarse el choque. Los mismos protagonistas con el argentino también pisando el área y dejando claro que sólo él conoce el secreto para ralentizar el tiempo cuando de definir ante la meta rival se trata.

El gol del argentino pasará a los anales de la historia del fútbol español, no tanto por su belleza, que también, sino porque el astro azulgrana llegaba a los 400 goles en Primera División en los 435 partidos que ha disputado en la máxima categoría.

No sería el último del Barça en la noche barcelonesa. Suárez estaba enchufado y aprovechó la agudeza de Sergi Roberto sacando rápido un fuera de banda para habilitar al uruguayo. La definición del charrúa, aun estando relativamente solo, no está al alcance de cualquiera.

Sigue por tanto en lo más alto el Barça defendiendo su ventaja, y afronta ahora el reto de superar el primer revés competitivo de la temporada. A poco que quiera voltear el marcador en la Copa, sabe Valverde a quién debe tener sobre el verde.

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