Jornada 2

Y en Wembley volvió la magia

Messi celebra uno de sus goles con Luis Suárez y Rakitic. /Ian Kington (Afp)
Messi celebra uno de sus goles con Luis Suárez y Rakitic. / Ian Kington (Afp)

Brillante partido del Barça, que derrota al Tottenham con doblete de Messi y goles de Coutinho y Rakitic

JESÚS BALLESTEROSBarcelona

Tenía que ser en Wembley, un estadio mítico y mágico para el Barcelona, celebrando los 300 partidos en la máxima competición continental, donde el equipo de Valverde se reencontrarse consigo mismo. Fue este Barça, el Barça más Barça de los últimos tiempos con todo lo que ello supone. Rápido de ideas, efectivo ante la meta rival y solidario en la presión. Derrotó al Tottenham con el partido más completo de la temporada, manteniendo el liderato del grupo y dejando al cuadro de Pochettino herido de muerte en la Champions.

Va a ser verdad eso de que Messi quiere la Champions. Brutal el partido del '10'. Líder, goleador y comprometido hasta el último segundo con el triunfo. Dejó pronto su objetivo. En apenas un plumazo acabaron él y los suyos con la crisis que se había instalado en Can Barça por culpa de tres resultados negativos en la Liga.

El mítico estadio londinense fue testigo de uno de los partidos más completos del conjunto azulgrana hasta la fecha por muy apretado que fuera el resultado. De hecho, los resultadistas dirán que se ha recuperado la senda de las victorias y que la máquina sigue engrasada en la máxima competición continental tras dos victorias. Mientras que la vieja escuela, los que siguen defendiendo el estilo Barça, podrán regocijarse tras el partido ofrecido ante el Tottenham.

2 Tottenham

Lloris, Trippier, Alderweireld, Sánchez, Davies, Wanyama (Dier, min. 57), Winks, Lucas, Lamela (Llorente, min. 79), Son (Sissoko, min. 66), Kane.

4 Barcelona

Ter Stegen, Semedo, Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Rakitic, Busquets (Vermaelen, min. 91), Arthur (Vidal, min. 87), Coutinho (Rafinha, min. 83), Messi y Luis Suárez.

Árbitro:
Felix Zwayer (alemán). Amonestó a Alderweireld, Wanyama, Lamela, Arthur, Busquets, Kane y Dier.
Goles:
0-1: min. 2, Coutinho. 0-2: min. 28, Rakitic. 1-2: min. 52, Kane. 1-3: min. 56, Messi. 2-3: min. 66, Lamela. 2-4: min. 90, Messi.
Incidencias:
Partido de la segunda jornada de la Liga de Campeones disputado en el estadio de Wembley.

Messi retrasó su posición e hizo de Xavi e Iniesta a la vez en permanente combinación con Coutinho y el titular Arthur. Rakitic completaba una medular que fue inmensamente superior.

No podrá poner como excusa Pochettino las ausencias por lesión ni el grotesco error de Lloris en el primero de los goles, porque el equipo de Valverde fue auténtico dominador del choque salvo contados minutos en los que la inercia del 3-2 empujaba a los locales en busca de las tablas.

Noche de efemérides

Pero el Barça estuvo ágil de pensamiento con el balón, rápido en la presión sin él, y certero ante la meta rival. A los dos minutos ya mandaba en el marcador con gol de Coutinho, que se estrenaba como anotador culé en la Champions. Y en menos de media hora Rakitic dejaba un golazo para la historia. El gol 600 del Barça en la máxima competición europea no pudo tener mejor factura.

Fue una noche de mucha efeméride que el Barça supo celebrar a lo grande. El Barça alcanzaba los 300 partidos en Copa de Europa y Champions y lo hacía homenajeando a un estadio como Wembley como éste se merece.

Fue un acierto por parte de Valverde dar salida a Arthur en la medular en lugar de Dembélé. Con el brasileño en el eje del centro del campo, Rakitic y Coutinho quedaron más liberados. La sociedad creativa del equipo mejoró y el Tottenham apenas fue capaz de llegar a la portería de Ter Stegen con peligro.

Amagó el Tottenham con el gol que Kane, pero la revolución duró apenas unos minutos. Los que tardó el Barça en volver a coger la batuta y hacer el tercero. Se lo merecía Messi, que ponía su firma al choque tras sendas galopadas que acabaron con sendos tiros estrellados a la madera. Se antojaba increíble que el astro argentino no marcase, pero el Barça no estaba dispuesto a que la noche quedara manchada por nadie.

Eso sí, el segundo gol local, el logrado por Lamela con mucha fortuna (Lenglet desvió su disparo antes de entrar) permitió al Tottenham meterse de nuevo en el choque y mantener algo más de tiempo el duelo en lo más alto.

Fueron minutos de incertidumbre, pero también esto lo merecía Wembley, que rugió con cada espoleada de los suyos y que enmudeció con la sangre fría del pichichi de la Champions. Messi, principio y fin, alfa y omega, cerraba el choque con otra genialidad.

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