LEB Oro

Sprint final en la pretemporada nazarí

Olmos intenta sumar en la pintura ante la defensa de Gil durante el amistoso contra Canoe. /Javier Martín
Olmos intenta sumar en la pintura ante la defensa de Gil durante el amistoso contra Canoe. / Javier Martín

El Covirán arranca la última semana de su preparación, pues tras la presentación con Alicante se centrará ya en el debut liguero contra Gipuzkoa

JUANJO MARTÍNGranada

Después de disfrutar ayer de una merecida jornada de descanso, la plantilla del Covirán inicia hoy una nueva semana, que será la última de su pretemporada. El conjunto rojinegro completará varias sesiones hasta el sábado, día en el que disputará el que será su amistoso final de la preparación. El encuentro de presentación frente al Lucentum servirá como puesta de largo del equipo de Pablo Pin ante sus aficionados, quienes podrán contemplar por primera vez en el Palacio de los Deportes el aspecto del bloque conformado para esta nueva campaña en LEB Oro. Además, este choque también supondrá la culminación del trabajo estival, pues a partir de ese día se trabajará con el único objetivo de doblegar al Gipuzkoa en la primera jornada.

Ese encuentro inaugural supone un enorme reto para los nazaríes, pues el cuadro donostiarra es uno de los candidatos al ascenso y cuenta con una plantilla que le ubica entre los principales aspirantes a subir a la élite, junto al Palma. En palabras de Pin, el Covirán arribará a esa cita en casa del día 28 de septiembre contra el GBC «con un puntito menos en el físico de lo que nos gustaría para empezar la temporada, pero estamos en buscas condiciones para el primer partido. El Gipuzkoa es uno de los favoritos para estar arriba y sacar una victoria sería importante para nosotros».

El técnico no oculta que «aún nos faltan muchas cosas, como mecanismos defensivos, tener más actividad atrás, ayudarnos y comunicarnos más». Eso con respecto a la pista trasera, mientras que en la delantera la clave pasa por «no sufrir fases de desconcentración», como la que afectó mediado el tercer período del último 'bolo' frente a Canoe. Los granadinistas pasaron de disponer de una ventaja de nueve puntos (60-51) a verse cazados en el marcador (60-60) tras una fase de cinco minutos en los que reinó el desconcierto y se multiplicaron las malas decisiones. «Podríamos haber logrado una diferencia más amplia al final» en caso de no haber sufrido ese bajón, indica Pin, quien añade que «tenemos una rotación larga que nos permite estar con mucho ritmo, pero necesitamos que los jugadores estén concentrados. Es algo que debemos mejorar».

Aunque la lista de aspectos en los que se posee margen de crecimiento resulta amplio, igualmente larga es la relación de virtudes que atesora el Covirán. A las bondades que mantiene del curso anterior por conservar casi la totalidad del bloque, hay que sumarle la 'pólvora' que promete Kapelan. El canadiense fue el escogido por la dirección deportiva para erigirse como ese verso libre en ataque que no necesita de mucha elaboración para resolver y que es capaz de fabricarse sus propios tiros. En el amistoso ante Canoe ya se evidenció lo que puede dar de sí el alero, cuya velocidad para armar el brazo le permite compensar el hándicap de altura que puede sufrir ante sus defensores.

Kapelan entró en calor en los diez minutos finales al anotar catorce puntos casi consecutivos. Una canasta desde seis metros al final del tercer acto encendió la mecha para que después conectara cuatro triples prácticamente sin pausa. Los nazaríes rompieron de esta contundente manera la igualada en el marcador (80-67) y el canadiense entregó la primera de sus tarjetas de visita dedicadas a sus oponentes. Ahí murió el amistoso ante los madrileños, quienes no hallaron la manera de romper durante la segunda parte la mejorada defensa local.

El Covirán mostró una cara más fresca contra el Canoe gracias a que el 'staff' técnico dejó de pisar el acelerador. En una semana en la que ya había dirimido otro encuentro antes –el miércoles en Alicante y también saldado con triunfo–, Pin quiso comprobar el rendimiento de su plantilla en una situación más real posible a un partido oficial. En esta última semana de pretemporada, el planteamiento será análogo al tener sólo un amistoso (Lucentum). El bloque podrá trabajar como si de un encuentro de Liga se tratase, con varias sesiones encaminadas a un único compromiso en mente. La ventaja es que el resultado de ese duelo no tendrá consecuencia alguna, pero se convertirá en una excelente piedra de toque para analizar al cuadro rojinegro y realizar una estimación de en qué estado llegará al debut liguero contra Gipuzkoa.