LEB ORO

Y el sol salió 72 días después

Oroz dirige el ataque del Covirán en el partido ante Prat. /LOF
Oroz dirige el ataque del Covirán en el partido ante Prat. / LOF

El Covirán suma una vital victoria sobre Prat en su primer partido con una rotación sin limitaciones de doce jugadores desde el pasado 1 de febrero

JUANJO MARTÍNGranada

El invierno llegó tarde para el Covirán, concretamente en el mes de febrero. En ese instante atravesó el período más gélido del campeonato, en el que fue perdiendo a varios de sus jugadores en cada semana. Primero Alo Marín, cuya prolongada baja se suplió con el fichaje de Oroz. Después fue el turno de Álex Bortolussi, luego Josep Pérez, posteriormente Sergio Olmos y la guinda la colocó Carlos Corts. Hasta cinco discípulos de Pablo Pin ingresaron en la enfermería desde el 1 de febrero, lo que obligó al conjunto nazarí a comparecer con una rotación más corta de lo deseado.

El técnico granadino se ha caracterizado este curso en darle protagonismo a todo su equipo y emplear a sus doce hombres. Sin embargo, las ausencias por cuestiones físicas han ido alterando ese plan durante las últimas diez semanas, en las que el equipo siempre ha presentado al menos una carencia en sus filas, con un pico máximo de cinco integrantes vestidos de calle en el partido contra el Betis.

En esos diez encuentros, el saldo de los rojinegros puede considerarse más que aceptable al cosechar el mismo número de victorias que de derrotas (5-5). La merma en el potencial de la escuadra nazarí ha sido evidente durante este periplo, pero el Covirán ha sabido rendir a buen nivel a pesar de los inconvenientes en encuentros como Barça B y Huesca en el Palacio. Entre medias hubo un partido en el que Pin dispuso inicialmente de doce jugadores y que debería haber supuesto el fin de la estación invernal y el advenimiento de la ansiada primavera.

El oponente fue el Tau Castellón (70-59), ante el que el entrenador arrancó con su plantel al completo y lo terminó con un nuevo percance de Bortolussi, quien acababa de reaparecer y apenas duró seis minutos en la cancha. Un nuevo mazazo para un conjunto que siempre había echado en falta al menos a uno de sus compañeros y que de nuevo se veía en la tesitura de tapar entre todos el agujero en la rotación. Ese reto de funcionar como un bloque a pesar de las ausencias se cumplió en el mencionado duelo ante los oscenses y después ante Coruña.

Precisamente el triunfo sobre los gallegos marcó el inicio del momento de mayor debilidad de la temporada para los granadinistas. Los tropiezos frente a Valladolid, Betis y palma colocaron al Covirán en una delicada situación, en la novena posición y empatado a triunfos con el décimo clasificado, que se queda fuera de los 'play offs'. Los nazaríes le vieron las orejas al lobo y el temor de perder el derecho a luchar por el ascenso –ganado sobradamente durante toda la campaña– espoleó a los rojinegros en su visita al Prat.

El conjunto catalán, acuciado por ocupar puesto de descenso, plantó cara hasta que los de Pin mejoraron en defensa y taponaron las vías de agua generadas en la pintura –las nueve canastas del primer cuarto del Prat fueron interiores– y por la visión de juego de Blanch (siete asistencias al descanso). La charla en vestuarios no tardó en dar sus frutos y el Covirán apretó atrás gracias a su reconstruida rotación de doce jugadores, pues Olmos reapareció tras un mes de baja por fascitis y devolvió el sol al horizonte nazarí después de 72 días de tinieblas.

La mayor intensidad atrás liberó la muñeca de los rojinegros, que con su acierto en los triples aseguró la victoria (61-76) y proporcionó un impulso en la tabla al club, que sube a la séptima posición. La derrota del Huesca ante Lleida (74-77) beneficia los intereses rojinegros, que el próximo Domingo de Resurrección (20.30 horas) reciben en el Palacio de los Deportes al Bilbao, segundo clasificado y gran favorito a acompañar al Betis a la ACB.