LEB Oro

Preparados para dar 'Guerra'

Olmos, Bortolussi, Wright, Rubio e Iriarte posan en el Palacio de los Deportes antes de una sesión de entrenamiento. /ALFREDO AGUILAR
Olmos, Bortolussi, Wright, Rubio e Iriarte posan en el Palacio de los Deportes antes de una sesión de entrenamiento. / ALFREDO AGUILAR

El juego interior del Covirán, listo para enfrentarse a la gran calidad de la díscola torre del Iberojet Palma

JOSÉ MANUEL PUERTAS Granada

Si un factor puede desnivelar la eliminatoria entre Covirán Granada e Iberojet Palma, ese puede ser la capacidad nazarí de limitar el rendimiento de Fran Guerra, la gran estrella balear. El grancanario, uno de los grandes referentes de la LEB Oro en el último lustro, fue fichado este verano por el Iberostar Tenerife de la Liga Endesa, pero se encuentra cedido en Palma con el único objetivo de subir. De hecho, antes del inicio de los 'play offs' aseguró en la prensa mallorquina que anhelaba el ascenso y que no descartaba quedarse en Palma en caso de lograrlo.

Y es que hay pocas dudas de que la torre canaria tiene nivel sobrado para la ACB, tanto por su poderoso físico, con 212 centímetros, como sobre todo por su enorme repertorio ofensivo, letal al poste bajo y con una capacidad de generar juego nada habitual para un interior. Sin embargo, el hándicap que le ha perseguido en su carrera es el de la dureza mental, y de hecho esta misma temporada su equipo le sancionó de empleo y suelto tras agredir, en dos semanas consecutivas, al escolta del Melilla Txemi Urtasun y al pívot del Covirán Guille Rubio, confirmando la conocida fragilidad mental de un jugador al que sus rivales habitualmente tratan de desestabilizar para que se desconcentre y su rendimiento sea inferior.

Empero, en los dos primeros partidos ante el Covirán ha llamado la atención que Guerra ha parecido mucho más calmado de lo habitual. Su bagaje puramente deportivo ha sido excelente, promediando 16 puntos y 8 rebotes entre ambos duelos, y su concentración ha sido máxima, siendo especialmente en el segundo encuentro un auténtico dolor de muelas para los granadinos, donde Devin Wright fue el que mejor se las apañó para frenarle a duras penas. Quizá quien más lo ha sufrido es David Iriarte, tras varios días enfermo antes de viajar a Mallorca, y que reconoce a IDEAL que «intento que no me gane espacio, pero ha ordenado su cabeza y su juego y me está costando mucho defenderle». Sobre la receta para pararle, el balear estima que la clave está en «implicar a mucha gente para que no sea un uno contra uno» y pone como ejemplo cómo «Devin (Wright) le aguantó cada vez que recibió y Carlinhos ayudaba metiendo la mano sobre su bote, para que se preocupara más de proteger el balón que de atacar la canasta».

El que mejor conoce al pívot del Iberojet es Guille Rubio, ex compañero suyo en Estudiantes. «Es grande y pesado, por lo que cuesta pararlo y las ayudas para forzar que saque el balón fuera son fundamentales», asevera el de Tarrasa, que apunta al cansancio como factor que puede afectar a su rival: «somos trece jugadores y cinco pívots, por lo que podemos mantener la intensidad todo el partido, mientras que él juega mucho y recibe muchos balones, lo que acaba por cansarle», sentencia. En la misma línea se expresa el techo granadino, Sergio Olmos, que aboga por «seguir como hasta ahora, desgastándole al máximo porque la serie pinta a larga». El alicantino, igualmente, elogia el gran trabajo de Devin Wright el domingo. «Es muy duro y capaz de que Guerra no le meta en la zona, que es cuando más peligroso es», señala.

También Alejandro Bortolussi ratifica el buen hacer de Wright, apuntando que «es durísimo y gana en velocidad a casi todos los pívots grandes, por lo que consigue que el partido para Guerra sea durísimo y acabe agotado».

Atacarle el bote

Y es que Wright fue el héroe de la victoria en Son Moix. No por sus 16 puntos y 10 rebotes, sino por todo lo que aportó en lo intangible y lo que hizo sufrir a la estrella rival durante los 45 minutos. El lucense, desde sus dos metros 'pelados', afirma estar «acostumbrado y cómodo» lidiando con rivales más grandes. «Siempre me he caracterizado por pegarme con todo el mundo sin importar centímetros», confirma. Además, advierte que «en los 'play offs' el nivel de dureza es mayor y ahí yo encajo mejor», antes de ratificar la táctica ante Guerra para los encuentros venideros: «tiene mucho peso y carga muy bien botando, por lo que hay que sacarle de su zona de influencia y con la ayuda de los exteriores atacándole el segundo bote conseguir que al menos esté incómodo, aunque sus números sean buenos», valora.

Así robó el Covirán el factor cancha, pero ahora le tocará ratificarlo en el Palacio para llegar a la 'Final 4'. Con un nuevo sobreesfuerzo sobre un Fran Guerra que parece más centrado que nunca. «Antes se desconcentraba fácilmente, pero ahora huye de las rencillas con jugadores que sabe que van a picarle», reconoce David Iriarte, que entiende como «normales» sus prestaciones «porque física y técnicamente es una barbaridad de jugador». «Sabe de la importancia que tiene para ellos que él no se vaya del partido y de momento está lográndolo», ratifica Sergio Olmos. Bortolussi, por su parte, vaticina que «está muy centrado, pero los 'play offs' son muy largos y se está desgastando, jugando mucho y con gran responsabilidad, y tenemos que seguir logrando que llegue al final así de cansado». Efectivamente, el domingo Guerra pareció exhausto durante la prórroga.

Curtido en mil batallas, quizá el más directo es Guille Rubio. «Sabemos que ha trabajado su concentración, pero tenemos que buscarle las cosquillas para que vuelva a lo de siempre», insinúa el ala-pívot. Ahí entrarán en juego otros factores, como el ambiental, pues el público del Palacio le tiene ganas a Guerra desde el partido de liga regular. Pero no cabe duda de que los interiores granadinos saben la receta y parecen preparados para darle guerra al talentoso pívot grancanario.