Baloncesto

Placentera noche de 'spa' en el Palacio

Pérez, Rubio y Pardina, muy pendientes del rebote tras un lanzamiento del Coruña./PEPE MARÍN
Pérez, Rubio y Pardina, muy pendientes del rebote tras un lanzamiento del Coruña. / PEPE MARÍN

Un parcial de 16-0 al borde del descanso fulmina a los gallegos, bajo mínimos con cinco lesionados y que acumula ya nueve derrotas consecutivas | El fatigado Covirán recupera energías con un comodísimo triunfo ante un mermado Coruña

JUANJO MARTÍNGRANADA

Contra el cansancio nada mejor que una noche en el 'spa'. Eso fue lo que debieron pensar los integrantes del Covirán, que se permitieron ese pequeño lujo en su cita intersemanal contra el Leyma Coruña (93-59). Pablo Pin había advertido en la previa del cansancio que aquejaba a su plantilla tras la doble prórroga en Huesca y eliminó de manera radical cualquier rastro de fatiga al sentenciar antes del descanso. Un pequeño esfuerzo en la antesala del intermedio y luego a vivir de las rentas entre burbujas de un baño relajante. Así gozó de una segunda parte sumamente calmada en el Palacio, ante un club gallego al que su plaga de lesiones le fulminó en el instante en el que la distancia en el luminoso rebasó la decena. La racha de ocho derrotas consecutivas pesó en el ánimo de un alicaído Gustavo Aranzana, quien tras su paso por Granada incrementa a nueve su serie negativa.

Si la intención de los nazaríes fue la de romper el choque de inicio, hallaron una buena réplica por parte del contrincante. Los triples de Manu Rodríguez abrieron la veda para que los visitantes se sumaran sin dudarlo a la fiesta del perímetro. Los lanzamientos lejanos son una de las mejores armas de los oponentes de ayer y estos se toparon con un terreno abonado para poder demostrarlo (5/9 en el primer acto, incluido el último de Miso, enviado desde el faro coruñés sobre la bocina). Eso favoreció el rosario de posesiones cortas y múltiples tiros en los que a las defensas no les daba tiempo a colocarse y en el que los ataques depararon un intercambio de golpes en un asalto que se saldó sin vencedor claro (20-19).

El ritmo frenético de los primeros minutos se detuvo en el segundo cuarto, pero por circunstancias ajenas al juego en sí. Primero el colegiado Germán Morales ordenó arreglar una lona de la FEB que estaba mal adherida al parqué, lo que paró el choque hasta que el operario del club optó por arrancarla entre aplausos de la grada. Quizá el hecho de tener que disputar este partido en la noche de un día laborable tuvo algo que ver en esa reacción del respetable. Después, un golpe fortuito entre Pérez y Uchendu acabó con el base en el banquillo y el nigeriano en vestuarios, tras sufrir una brecha que debilitó aún más la maltrecha rotación del Coruña.

Quince minutos de batalla

Ante este rosario de acasos, la temperatura ambiente bajó varios grados, contagiándose del fuerte frío en el exterior los asistentes a un recinto en el que apenas se reunieron dos mil personas, la peor entrada de la campaña. El público no se animó ni con la primera canasta de Olmos en el poste bajo. Le costó al alicantino ante su exequipo, optando por el recurso de la velocidad en vista de que el 'cuerpeo' ante Araujo le ofreció pocos réditos. El interior dominicano aguantó bien con sus dos faltas y Pin dio entrada a Rubio, con el que el Covirán cambió de cara y de velocidad, pues Corts se encargó de establecer un endiablado ritmo que dislocó al adversario.

El '2+1' de Uchendu igualó el partido por última vez (34-34) a 4.39 del receso. Quince minutos le duró el combustible a los gallegos. Un enceste del ágil pívot de Tarrasa en la pintura y dos triples seguidos de Corts y Bortolussi iniciaron un demoledor parcial de 16-0 con el que los locales mataron el duelo. Los visitantes desconectaron mentalmente como atestiguó Manu Rodríguez, el más listo de la clase con un robo y canasta tras saque de fondo del rival. Después Louissant erró un tiro cómodo a medio metro del aro y el argentino hirió a la contra.

El Coruña estaba 'tocado' y ni siquiera pudo echar mano del recurso fácil del triple. Firmó un escaso 2/4 en el segundo acto, pues sus seis pérdidas le impidieron tirar en la mayoría de sus posesiones. A los gallegos no les fue mejor en los lanzamientos de dos puntos (2/10 en el primer período y 3/9 en el segundo), por lo que poco a poco fueron apagándose. Cuatro tiros libres seguidos -dos de ellos a raíz de una antideportiva sobre Manu- cerraron la enorme brecha establecida al intermedio (50-34).

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El conjunto de Aranzana se engañó a sí mismo creyendo que podía reaccionar con un triple de Stephens y una buena defensa. Sin embargo, Rubio se sacó de la chistera una canasta sobre el límite de la bocina para recordar a los coruñeses que no era su noche y que con sus mermadas filas no estaban en paraje de plantarle cara a un Covirán ya lanzado. Una vez cercenado de cuajo ese tímido intento de meterse en el choque, los triples colocaron la puntilla a la escuadra visitante. Pérez y Pardina agravaron desde más allá del 6'75 la sangría (61-39) antes de que 'Borto' sellara la victoria con ocho puntos seguidos. Sus dos triples -desde la esquina y frontal- y una bandeja sin oposición tras milimétrico pase de 'Carlinhos' de canasta a canasta sirvieron los 25 de diferencia (71-46).

El último cuarto podrían haberlo suspendido los colegiados y nadie habría reclamado por ello. Entre De Cobos y Bortolussi rubricaron otro parcial, esta vez 10-3, con el que se alcanzó la treintena de renta. Olmos hizo el resto antes de que las rotaciones abundaran en los quintetos de ambos conjuntos. El Coruña procuró no marcharse del Palacio con un electrónico demasiado abultado. Empero, el marcador final reflejó a la perfección la noche en el balneario del Palacio de la que disfrutó el Covirán, que permanece en los puestos de arriba de la LEB Oro y que carga así las pilas antes de un mes de diciembre que se perfila arduo y complejo.