Leb Oro

Dulce melodía hacia los 'play offs'

Los jugadores del Covirán festejan la clasificación. /A. AGUILAR
Los jugadores del Covirán festejan la clasificación. / A. AGUILAR

El Covirán ahoga en defensa al Palencia y asegura el pase con su inspiración triplista

JUANJO MARTÍNGRANADA

El Covirán recibió anoche el más que merecido premio a su excelente temporada de debut en la LEB Oro. El cuadro nazarí aparcó las especulaciones con respecto al Huesca-Valladolid y se centró en sacar adelante su enfrentamiento ante el Palencia (73-60), lo que le aseguraba su presencia en los 'play offs' a la ACB. El equipo dirigido por Pablo Pin certificó por la vía directa su pasaporte a las eliminatorias de ascenso con un encuentro en el que plasmó la receta habitual en el Palacio. La férrea defensa anuló el caudal ofensivo del contrincante para que, en cuanto los locales destaparon el aro con sus lanzamientos exteriores, la distancia en el electrónico creciera lo suficiente para no poner en peligro la necesitada victoria. Una melodía afinada y sin estridencias que fue la mejor banda sonora para acompañar la escritura del ansiado punto y seguido a un curso que continuará al menos dos semanas más, y que podría tener un desenlace sólo contemplado por los más optimistas, consistente en triunfar en la 'Final Four' y devolver a Granada a la élite.

Declaraciones de Pin

El técnico rojinegro alineó de partida a Iriarte y Rubio para configurar una dupla interior con mucho movimiento y capaz de desbordar por agilidad a Otegui y Gustys, pivots más bien rocosos. La argucia dio sus frutos y a ambos se les sacó de su posición en los primeros compases de un partido notablemente trabado. Los nervios se adueñaron de los miembros de los dos equipos a pesar de que sólo los anfitriones se jugaban la vida. Los palentinos, ya clasificados, no mostraron demasiado empeño en escalar en la tabla y esquivar así al Bilbao, el 'coco' en cuartos de final y con el que se medirán finalmente.

La fase de tanteo se alargó hasta el segundo cuarto, dado que en el primero se pasó de una fase en la que el miedo al error se hizo patente a otra en la que el pavor concedió una ligera tregua y las muñecas empezaron a soltarse. Mientras que Vasturia y Zubizarreta golpearon desde más allá del perímetro para los visitantes, la escuadra rojinegra se sostuvo a base de acciones interiores. El 0/5 en triples de los primeros diez minutos desaconsejaron a los de Pin aventurarse en demasía con los lanzamientos desde la larga distancia, aunque tampoco es que lo requiriera para estar dentro del partido (18-18) gracias al aporte de Pardina y Olmos.

Carlos Corts, quien había dinamizado el duelo con el vértigo introducido al final del primer acto, anotó el primer triple nazarí y eliminó así el cenizo local en esa faceta para que el resto de sus compañeros se convencieran de que era posible sumar de tres en tres. Esa alegría desde más allá del 6'75 fue el componente que faltaba para complementar una defensa que ya en el segundo período empezó a carburar a buen ritmo.

Carles Marco, otrora jugador y ahora jefe del vestuario palentino, solicitó un tiempo muerto al ver que sus discípulos estaban atrancándose a causa del trabajo en pista trasera del Covirán. La distancia en el luminoso permanecía en unos guarismos bajos (26-22) pese a las acciones de Olmos en el poste bajo, si bien el exbase percibió que el partido había cambiado hacia un rumbo más peligroso para sus intereses. El cariz se oscureció un poco más para los castellanos a raíz de la cuarta personal de Aranitovic, quien cometió la tercera en ataque y luego protestó en la cara de un colegiado con poca 'correa' al señalarle la técnica. Aún restaban tres minutos para el descanso y el Palencia ya había perdido al croata en una jugada aislada.

Pin olió la sangre en el adversario y llamó a capítulo a sus hombres para ahondar en la herida recién abierta. Dos triples de 'Carlinhos' estiraron ligeramente la ventaja antes del descanso (35-31), pues los visitantes aprovecharon la contribución exterior de Grimau y Sanz con tal de no perderle la cara al encuentro antes de tiempo. En contraposición al ataque más compensado entre el perímetro y los interiores del Palencia, los locales lo confiaron todo a su recién descubierta inspiración exterior (5/10 en triples en este cuarto) y aparcaron los envíos a la pintura para una futura ocasión. Los pivots pudieron 'descansar' y no sufrir tanto desgaste al llegar el peligro nazarí por los flancos.

Así se labró el despegue definitivo en el tercer cuarto. La telaraña aumentó sus hilos para maniatar a los castellanos, que se estrellaron sin remedio contra el entramado nazarí. Un triple liberado de Vasturia tras uno de los escasos errores de los anfitriones encogió la diferencia por última vez (42-36). Manu Rodríguez sacó su fusil para remachar un rebote ofensivo de Iriarte. Corts continuó la bonanza triplista para que Oroz, que en la posesión anterior dudó hasta la saciedad a la hora de mirar aro, martilleara desde fuera una cuenta que cerró el mismo autor que la había iniciado. Rodríguez volvió a recuperar el olfato asesino perdido en las últimas jornadas y con otra canasta de tres puntos elevó la ventaja por encima de la decena (54-43).

El encuentro estaba ya al dente y sólo faltaba pegarle el mordisco final. La mandíbula que lo propinó fue la de Josep Pérez, quien atemperó sus elevadas pulsaciones tras el 'roce' con Zubizarreta con cinco puntos consecutivos con los que arrancó el último período. Un triple marca de la casa y dos tiros libres encumbraron al valenciano, todo un malabarista como demostró en un rebote largo que se apañó a controlar con pericia hasta recibir el placaje de Vasturia. La antideportiva del norteamericano mandó a Pérez cojeando al banquillo pero no frenó el parcial de los nazaríes. Un reverso de Olmos y una bandeja de 'Carlinhos' cerraron el 15-0 con el que el Palacio se sintió ya clasificado para los 'play offs' (63-43).

El Covirán no aflojó atrás y sólo se permitió ciertas libertades en pista delantera, donde la selección de tiro rebajó sus elevadas exigencias demostradas hasta ese momento para que los jugadores soltaran toda la tensión acumulada durante las últimas semanas, en las que han tenido que lidiar con la amenaza de quedarse cariacontecidos en el supuesto de haber finalizado la Liga regular en décima posición y, por ende, fuera de las eliminatorias de ascenso. Ese no fue el caso, dado que el Covirán exhibió su versión más resolutiva para entonar una dulce melodía que ahogó a su contrincante. Los triples finales de Bortolussi y de Almazán colocaron el colofón a una victoria que da pie a los 'play offs', en los que los rojinegros tienen permitido soñar si se supera el escollo inicial del Iberojet Palma, el oponente en cuartos.

73 Covirán

osep Pérez 10, Carlos de Cobos 10, Joan Pardina 4, Guille Rubio 6 y David Iriarte 2 – quinteto titular – Eloy Almazán 3, Carlos Corts 8, Alejandro Bortolussi 5, Xabi Oroz 5, Manu Rodríguez 11, Devin Wright 1 y Sergio Olmos 8.

60 Palencia

Jorge Sanz 5, Urko Otegui 4, Rokas Gustys 4, Calvin Hermanson 4 y Steve Vasturia 10 – quinteto titular – Petar Aranitovic 0, Jordi Grimau 11, Moussa Koné 2, Aitor Zubizarreta 3, Adnan Omeragic 3, Milenko Veljkovic 11 y Nikola Cvetinovic 3.

PARCIALES
18-18, 18-13, 18-12 y 19-17.
ÁRBITROS
Antonio Sacristán, Joaquín García y Rodrigo Garvín. Sin eliminados.
INCIDENCIAS
Partido correspondiente a la trigésimo cuarta jornada de competición en LEB Oro disputado en el Palacio de Deportes ante 5119 espectadores.

Palma será el rival en cuartos tras una emocionante clausura

El Covirán se enfrentará en cuartos de final al Iberojet Palma, después de que los cruces estuvieran en el aire hasta el final. El Melilla venció en los instantes finales al Ourense (69-63) y el Valladolid ganó en el último segundo en Huesca (73-74), por lo que se formó un triple empate entre gallegos, pucelanos y nazaríes. Ese escenario relega al conjunto de Pablo Pin hasta la octava posición a pesar de vencer al Palencia, por lo que su rival será el tercer clasificado. El equipo balear se impuso también con suspense en Castellón (99-100) y aguantó así el tirón del Oviedo, que no falló ante Prat (81-71) pero que se mantuvo cuarto en la tabla de la LEB Oro.