LEB Oro

Un duelo fratricida por los tiempos modernos

Eloy Almazán, dispuesto a defender a su hermano Pablo en el Palacio/J. M. Puertas
Eloy Almazán, dispuesto a defender a su hermano Pablo en el Palacio / J. M. Puertas

Los hermanos Almazán, Eloy (Covirán) y Pablo (Betis), se verán las caras este sábado en el Palacio de los Deportes

JOSÉ MANUEL PUERTASGranada

Entre los múltiples alicientes del derbi andaluz de la LEB Oro que este sábado a las 19 horas medirá en el Palacio de los Deportes a Covirán Granada y Real Betis estará el reencuentro en la cancha de los hermanos Almazán, en un duelo que se producirá a buen seguro sobre el parqué, toda vez que ambos comparten posición, y que en cierta medida será un paradigma de los tiempos modernos por los que pasa el baloncesto en ambas capitales andaluzas.

La última vez que un equipo nazarí se midió en partido oficial a los hoy verdiblancos, el CB Granada, languideciendo ya en la ACB y dirigido por el actual técnico bético, Curro Segura, pinchaba en Sevilla por 82-63 a primeros de marzo de 2011. En aquel entonces, Pablo Almazán terminaba de pulirse en el filial del Unicaja malagueño, mientras que su hermano mayor, Eloy, apuraba su primera temporada en la LEB Oro en el Alcázar manchego, paso previo a las seis campañas en Melilla que precedieron a su desembarco en el Covirán Granada. Ambos, lejos del radar de su ciudad en aquel duelo, ejercerán este sábado con honores, como capitanes respectivos de Betis y Covirán.

La de los Almazán, como la de los Pin, es una familia cuyo apellido suena al bote de un balón naranja a los pies de la Alhambra. Como recordaba el capitán nazarí hace unos meses en el Ayuntamiento, todos los ascensos de la Fundación se han producido con el apellido en la plantilla, tras la presencia de su primo 'Miki' en los orígenes. Eloy y Pablo comenzaron en los Agustinos, donde el segundo acudía embobado a ver los quehaceres de su prójimo, cinco años mayor, y que hoy agradece aquel cariño: «Venía a todos mis partidos de minibasket, con sus madrugones, sé que de alguna forma siempre me ha admirado», afirma Eloy.

Pablo, por su parte, recuerda «los partidos en la casa de nuestra abuela en Huétor Vega», donde 'Tito', el hermano mediano, también jugaba su papel. «Yo me enfrentaba más a 'Tito' porque para ganarle a alguien tenía que jugar contra él». Y es que la diferencia de edad con Eloy, al que por cierto todos conocen como Javi en la familia, era notable.

Su trayectoria, en cierto modo, también es bastante similar. Buscando el profesionalismo con el que su tío Kiko había defendido al Oximesa en los ochenta, ambos acabaron su formación en el Unicaja. A los 17 hizo las maletas Eloy y poco después, a los 15, Pablo.

Ironías del destino, ninguno había defendido los colores de la ciudad hasta que el año pasado el mayor fichara por el Covirán. No en vano, Pablo ni ha jugado en el Palacio un partido oficial. «Tengo muchas ganas, crecí viendo al 'Cebé' y todo ese ambiente de baloncesto, y ver cómo la gente vuelve a estar ilusionada será especial, porque mi sueño desde pequeño siempre ha sido jugar ahí y hacerlo al fin tras diez años como profesional hace ilusión», afirma desde Sevilla.

Tras el paso por Málaga, ambos rivalizaron por primera vez en 2008, con Pablo en Xerez y Eloy en el Cajasur cordobés. «Recuerdo cogerle un rebote por encima y decirle '¿Pero dónde vas?' Ese vacile siempre está ahí, pero nos llevamos muy bien», evoca el mayor. Pablo confirma los piques, aunque «hay que hacerlos sin que se note mucho porque luego todos están pendientes en la grada». La última vez que se vieron las caras fue el 12 de febrero de 2015, con el triunfo del Planasa Navarra de Pablo por 72-67 ante el Melilla, donde posteriormente defenderían el mismo escudo dos temporadas entre 2015 y 2017, hasta la vuelta de Eloy a casa.

Para el sábado se vislumbra a un Betis enrachado, líder y con ocho victorias seguidas. «En pretemporada se habló mucho de cosas a largo plazo, y cuando nos hemos centrado sólo en la semana que viene por delante, hemos mejorado», sentencia Pablo. Enfrente, su hermano, pese a que reconoce en los verdiblancos al «claro favorito para el ascenso» no va de víctima: «Son un equipazo, pero creo que les queda para estar al 100%, en dos meses sí van a ser casi inabordables, pero no ahora».

Negociaciones

Todo ello, tras un verano donde el nombre de Pablo sonó con fuerza para vestirse de rojinegro al fin. Eloy reconoce que empujó para convencerle: «Intenté colaborar, porque quiero que juegue conmigo, no ya por ser mi hermano, sino por ser un buen jugador que nos hubiera venido bien». «Hubo contactos, ellos sabían mi situación y era una opción real, pero el año pasado me quedé a un partido de subir a ACB con Melilla y se me quedó esa espinita clavada, por lo que quería jugar en un equipo con el objetivo a corto plazo de ascender», reconoce Pablo, dejando la puerta abierta a que quizá en unos años otro Almazán esté en el siguiente ascenso del Covirán a la élite.

 

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