LEB Oro

Doce hombres sin piedad

Wright y Guille Rubio defienden en el duelo con Valladolid. /IDEAL
Wright y Guille Rubio defienden en el duelo con Valladolid. / IDEAL

Rotar de nuevo con doce jugadores permite al Covirán dar su mejor nivel en defensa. El equipo rojinegro hizo la vida imposible al Prat durante la segunda parte en la pasada jornada, al contar con más recambios

JOSÉ MANUEL PUERTAS Granada

En el año 1957, Sidney Lumet dirigió la cinta estadounidense 'Doce hombres sin piedad', que relata cómo un jurado popular debe decidir sobre la culpabilidad o no de un adolescente acusado de asesinar a su padre. Salvando las distancias, el título de la célebre película protagonizada por Henry Fonda bien podría ser la mejor alegoría del espíritu que el Covirán Granada recuperó el pasado fin de semana en la visita al pabellón Joan Busquets de El Prat de Llobregat.

Durante toda la temporada, los de Pablo Pin han sido una de las mejores defensas del campeonato, rivalizando incluso durante muchas jornadas con la del Retabet Bilbao, su rival de este domingo, por ser la número uno. Así lo advertía Dani Miret, técnico del Prat, en la rueda de prensa posterior al partido del sábado. «Que se ande con cuidado quien juegue en los 'play offs' contra el Covirán, porque son muy duros y yo no quisiera jugarme una eliminatoria con ellos», avisó. No en vano, todavía hoy los granadinos lucen en un notable tercer puesto en lo que a mejor retaguardia de la LEB Oro se refiere, sólo superados por los vizcaínos y el Liberbank Oviedo. Los de Pin encajan 71,16 puntos por partido.

Pero la reciente plaga de lesiones, con hasta cinco jugadores al mismo tiempo en el dique seco, ha afectado sin ambages al rendimiento del equipo en el último mes y medio, impidiendo que la mejor versión nazarí se viera sobre la cancha, durante un tiempo en el que el Covirán bastante ha tenido con sobrevivir y poder sumar algún triunfo ante el dramático estado de su enfermería, y en el que los doce hombres sin piedad de Pin no se han podido ver, principalmente, porque ha sido imposible contar con tal número de jugadores.

De hecho, en los seis últimos partidos antes del de Prat, los granadinos encajaron en cinco de ellos un registro de puntos superior a su media de tantos recibidos. La racha empezó en Lleida (78) para, tras un pequeño parón ante Huesca en el Palacio (64), volver a dispararse durante cuatro duelos de forma consecutiva: Coruña (73), Valladolid (74), Betis (93) y Palma (84). Seis encuentros con sólo dos victorias, ante Huesca y en Coruña, y cuatro derrotas que pusieron en jaque incluso las opciones de rojinegras de pelear por el ascenso de categoría, algo que a finales de febrero casi se daba por hecho.

Sin embargo, la mejor versión empezó a recuperarse en la visita al Prat. Si bien en ataque el partido no resultó brillante hasta que los triples finales desatascaron un triunfo muy importante, el nivel defensivo del equipo rayó durante muchos minutos al de las grandes tardes. No por casualidad, fue el primer día en el que Pablo Pin contaba con doce jugadores desde que lo hiciera el 1 de febrero en la visita al Canoe. Y esa profundidad en la rotación permitió que en la defensa granadina volviera a vislumbrarse la versión de la que el mismo Sidney Lumet presumiría orgulloso, por más que aún falten detalles por pulir de cara a alcanzar la perfección.

Más brillo

Tanto la línea exterior como la interior tuvo minutos de brillo en Cataluña. De inicio, 'secar' al escolta Marc Blanch fue el reto prioritario. En ello se esmeraron Carlos de Cobos y Xabi Oroz principalmente, con algunos minutos de ayuda de Manu Rodríguez. El objetivo se cumplió sobradamente, pues el escolta anotó siete puntos con un 2 de 7 en lanzamientos. También Joan Pardina y Eloy Almazán castigaron a Joel Parra, el gran talento joven potablava, vinculado al Joventut, autor de apenas cinco puntos. Eso sí, durante la primera parte Blanch se las apañó para ofrecer hasta siete asistencias a sus compañeros interiores, con Wesley Sena y Pep Ortega haciendo daño a una defensa del Covirán mejorable en la ayuda tras el bloqueo y continuación central con el que Prat iniciaba casi cada ataque. Era esa la tarea a resolver en el descanso.

Y así fue. Con Devin Wright y Alejandro Bortolussi como principales bastiones defensivos, el Covirán hizo la vida imposible al Prat en la segunda parte. Blanch y Parra siguieron sin aparecer al nivel esperado, Corts subió la línea defensiva granadina y la vía de escape interior se le cerró a Sena y Ortega, para dejar en apenas 25 puntos al Prat en una segunda parte donde hasta Sergio Olmos volvió a sentirse relevante en el día de su regreso, siendo el contrafuerte para los centímetros del gigantón francés Jonathan Jeanne.

Todo ello en una situación en la que, con toda la plantilla disponible, nadie renuncia a meter una mano o a hacer una falta cuando sea necesario, conscientes de que en el banquillo habrá recambio para la fatiga o los problemas de personales. Con la enfermería casi vacía, sólo a la espera del inminente regreso de Alo Marín para conformar una plantilla de trece jugadores, el Covirán dejó al Prat en 61 puntos, diez por debajo de la media de la temporada. Que hayan vuelto los doce hombres sin piedad es la mejor noticia para la afición rojinegra.