El Covirán muere en la orilla en el Pisuerga

Carlinhos tira ante la oposición de Alvarado, con Manu atento. /LOF
Carlinhos tira ante la oposición de Alvarado, con Manu atento. / LOF

Los granadinos, siempre a remolque, se colocan a cinco puntos y no ceden en su empeño hasta el último minuto del partido

E. PABLOS IBÁNEZ (OPTA) VALLADOLID.

El Covirán Granada no pudo prolongar su racha victoriosa de la última semana tras caer con contundencia en su desplazamiento a tierras vallisoletanas, para enfrentarse a un Carramimbre que no ganaba desde hace tres jornadas y que, con su triunfo ante el conjunto granadino, lograba resarcirse de los últimos malos resultados.

De inicio, los pupilos de Pablo Pin saltaron al parqué del Pisuerga dispuestos a hacer valer la buena dinámica de sus últimos compromisos y pronto dieron muestras de que conocían al detalle los puntos débiles del quinteto vallisoletano. Tanto es así que al conjunto visitante consiguieron cargarle de personales, en especial a los hombres altos en un abrir y cerrar de ojos, y así vieron como el técnico pucelano tenía que cambiar por completo sus planes iniciales, disponiendo sobre la cancha un equipo con menos envergadura, pero que a la postre sería el inicio del fin del Covirán, ya que los granadinos no supieron frenar la movilidad ofensiva de los castellanos, en el que Carramimbre no tardó en hacerse con la batuta.

Una vez pasados los minutos de igualdad en el marcador, la reacción vallisoletana, con Álex Reyes como falso cuatro, fue el detonante del bajón en el juego por parte nazarí, en un final de primer cuarto para el Carramimbre ante el que nada pudo hacer Covirán para frenar las acometidas ofensivas de su rival.

En la segunda manga, la tónica del partido apenas sufrió variaciones y, aunque el Covirán trató de mantenerse con opciones, los anfitriones no dieron a un contrincante que, cada vez que se acercaba en el marcador, veía como rápidamente su progreso caía en saco roto. En el tramo final de este cuarto, el equipo de Pucela volvió a mostrar su mejor cara sobre la cancha e, incluso, llegó a alcanzar la máxima renta del encuentro hasta entonces, poniéndose con diez puntos de ventaja a falta de pocos minutos para el descanso. Aún así, el Covirán todavía echó mano de la veteranía de sus jugadores para recortar diferencias en el electrónico y marcharse al descanso con tan solo cinco puntos de desventaja. Tras el paso por los vestuarios, la contienda se equilibró notablemente con dos equipos muy aguerridos en defensa disputando cada pelota como si fuese la última. Pese a todo, la intensidad defensiva de los locales fue por momentos superior a la mostrada por los granadinos, gracias a un Gantt muy inspirado en las labores de destrucción y que puso en jaque al ataque garnatí con acciones de gran valor.

En el último y decisivo cuarto, el Covirán apretó los dientes y se mantuvo con opciones ante un Carramimbre que apenas dejaba movilidad alguna a los atacantes visitantes, aunque la experiencia de hombres como Guille Rubio hizo soñar con la victoria en una cancha tan complicada como la del Polideportivo Pisuerga. De esta manera, en los instantes finales, los vallisoletanos echaron mano de su solidez defensiva y del acierto de cara a la canasta de Álex Reyes y Gantt.