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Caída desde la nube a la realidad

Caída desde la nube a la realidad

El Covirán encaja su primera derrota de 2019 ante un Melilla superior, que se apoyó en la clase de Urtasun para asaltar un desangelado Palacio

JUANJO MARTÍNGranada

El Covirán bajó de la nube en la que se había instalado desde que empezó el año con demasiada velocidad. Las recientes victorias en pistas como Palencia u Ourense habían lanzado hacia la estratosfera al cuadro nazarí, pero la visita del Melilla se convirtió en un bombardeo de yoduro de plata que destruyó el nimbo donde estaban merecidamente instalados, dados sus méritos durante lo que llevamos de campaña. El conjunto norteafricano fue superior a nivel defensivo y táctico durante una primera mitad en la que se marchó en el marcador a raíz de su superioridad en la pintura y en defensa. Después supo administrar su renta frente a una escuadra local que vivió del acierto exterior de Josep Pérez y a la que le faltó un punto más de talento individual en su plantilla para equilibrar la contienda.

Los norteafricanos empezaron el choque con un par de marchas más ante el estado de gracia de Txemi Urtasun. El MVP de la última jornada prolongó su idilio con la canasta liderando el aluvión inicial de los visitantes y con nueve puntos suyos colocó un preocupante 7-14. El 'airball' de Bortolussi en un adicional confirmó que los locales estaban fuera del partido y dio pie a las rotaciones. El Covirán recuperó autoestima gracias a la intensidad de Corts, una vez más revulsivo desde el banquillo. Con el granadino apretando en defensa y dividiendo la zona de los norteafricanos la diferencia se fue reduciendo paulatinamente. Así se logró que amainara el temporal antes de que sonara la bocina de final de cuarto (17-21).

Una buena salida de los anfitriones les puso por delante al principio del segundo período. Devin Wright continuó dejando muestras de su reciente mejoría con acierto en sus acciones individuales en el poste y dos tiros libres de Guille Rubio redondearon la remontada (26-25). En ese momento el entrenador Alcoba tiró de su magisterio. Detuvo el choque para ponerle las pilas a sus discípulos y luego protestó lo justo a los colegiados para inclinar la balanza de las decisiones a su favor sin recibir la técnica.

Así dotó de inmunidad a Agada, quien campó a sus anchas sobre el parqué sabiendo que en cada contacto recibido en sus penetraciones se le iba a indicar falta. El canadiense aprovechó la coyuntura para encadenar dos acciones de canasta y personal con las que arrancó un doloroso parcial de 3-12 que no se frenó ni con el tiempo muerto de Pin. Los triples de Zyle y Franch estiraron el electrónico a favor de los azulones, unos auténticos tiranos del rebote a causa de su enorme tamaño. Sólo dos rechaces capturaron los integrantes del Covirán en el segundo acto, por doce el Melilla. Una sólida base sobre la que construir una renta que alcanzó la docena tras otra puñalada de Zyle (33-45).

El Covirán trató de meterse de nuevo en el choque con balones interiores a Rubio y Olmos, pero se toparon con la realidad en las jugadas de Gilling en el poste bajo sobre 'Carlinhos' (37-52). Con quince abajo y demasiados elementos en el debe de los anfitriones, la escuadra nazarí buscó cambiar su destino de tres en tres. Josep Pérez alimentó el espíritu de remontada con dos triples seguidos, si bien los despistes en defensa y los mates sin oposición de Anjos se tornaron recordatorios de la diferencia entre ambos proyectos, uno edificado para luchar por ascender y otro elaborado con la misión de no bajar.

Abonados al 'casi'

La pizca de fortuna en los balones divididos hicieron que el Covirán se abonara al 'casi'. Siempre faltaba un centímetro para interceptar un pase, o saltar medio segundo antes para puntear un rebote, o un poco más de respeto por parte de un trío arbitral que toleró la intensidad defensiva azulona. Aun así, los hombres de Pin se mantuvieron con un hilo de vida con la puntería de Pérez en los lanzamientos lejanos, quien ofreció un poco de variedad exterior a un ataque que dependió en buena manera de las ventajas obtenidas por Rubio, autor de diez puntos en este cuarto. La grada recompensó con aplausos el esfuerzo de los rojinegros, quienes antes de finalizar el período recibieron un nuevo cantazo en los dientes con un triple de Urtasun nada más coger un rechace largo (57-67).

El dinamismo del base de Lliria acercó aún más al Covirán nada más iniciarse el último período (62-69), y ni siquiera el codazo recibido en la cara redujo sus revoluciones. En pista delantera se halló la solución para contrarrestar el entramado zonal de Melilla, aunque en la trasera se mantuvo el sufrimiento cada vez que Agada avanzaba a posiciones interiores. A cinco minutos del final todo podía pasar, sobre todo tras la técnica a Vucetic, eliminado en la siguiente jugada tras el '2+1' de Olmos (66-73). Empero, en los momentos calientes aflora la clase y Urtasun clavó un canastón que mitigó la animosidad de los rojinegros. Las canastas de Agada y Zyle -otro tormento ante su inspiración de cara al aro- aseguraron la victoria norteafricana en un desangelado Palacio de los Deportes, con apenas dos mil personas en la grada. No hubo ni siquiera opción a la épica, pues Franch se sacó de la chistera un triple lejanísimo que escrituró el primer revés del Covirán en lo que va de año. Ahora toca cumplir el sábado ante Araberri, un rival directo de cara a la permanencia y contra el que no se puede fallar, aunque aún duelan los huesos por el topetazo de ayer desde la nube.

 

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